Cuando tenía 13 años asistí a un campamento, estaba tan emocionaba saben era como mi primera aventura de adolescente, nunca imaginé lo que me pasaría. Una noche hicieron cama general lo que suponía dormir todos juntos en un lugar x, entonces yo que me había hecho amiga de unas chicas me dormí junto a ellas. En el transcurso de la noche me desperté y sentí que una mano estaba entre mis bragas y me estaban tocando de una manera que desconocía en ese entonces, porque claro les hablo de un evento de hace 10 años, a mí nunca me educaron en casa sobre el sexo y entendía al acto sexual como la penetración en la que necesariamente está incluida un pene, yo desconocía que te ponía penetrar con los dedos o hacer daño, entonces este chico que me estaba tocando me estaba lastimando y como el pensaba que estaba dormida empece a moverme boca abajo para que me dejara de tocar, este chico que tenía como 19 años en ese entonces yo nunca lo mire o le coquetee, no estaba acostado a un lado mío ni cuando me acosté ni cuando me desperté, nunca se acercó ni dijo nada, yo a la mañana siguiente me di cuenta que mis bragas tenían sangre y me dolía mi vagina.
No sabía cómo actuar, no sabía que me había pasado, y no sabía si mis padres me iban a regañar si les contaba porque no entendía esa situación, así que me quedé callada y reprimí la situación de mi memoria hasta hace dos años atrás, que mientras estudiaba psicología hicimos unos test proyectivos entre compañeros, en uno de ellos hice un símbolo que reflejaba a ver sufrido un abuso sexual, a lo que yo me exalte y dije que nunca había sufrido un abuso sexual o eso pensaba, y empecé a hacer una búsqueda en mi memoria hasta llegar al algún momento de haber sido abusada.. lo encontré, me dolía tanto el no haber hablado a tiempo, no haber hecho justicia, y tampoco podía decir que fui abusada sino que le decía el "accidente".
Empecé a decaer emocionalmente por esta situación, no tenía a quien contarla y no tenía tampoco las palabras. Así que empecé a tomar licor hasta quedarme inconsciente con mis amigues por meses, detestaba tener sexo con mi novio y tampoco lo dejaba que me toque. Hasta qué un día en una de esas borracheras, una chica, la cual no era mi amiga me pregunto porque hacía lo que hacía, así que se lo conté, ella se puso a llorar y también me contó que fue abusada sexualmente. Ahí empezó abrirse una puerta ante mi, era darme cuenta que no es un solo caso, que está tan normalizada las violaciones y sobre todo en etapas cuando todavía se es niñe o está empezando la adolescencia. Se aprovechan de la inocencia, porque ellos está conscientes de sus actos.
Así que tome el valor para contárselo a mi familia y no recibí el apoyo que hubiese querido. Ellos empezaron a decir que era mi culpa, que yo había querido ir a ese campamento, que yo había buscado esas cosas. Mi alma está tan rota y me sentía tan sola. Tuve más apoyo de mis amigues que de mi propia familia. Y fue ahí cuando empecé a ir a terapia, trabaje por mejorar mi afrontamiento hacia la situación. Cuando el psicólogo me dijo por primera vez las cosas que son verdad, que sufrí una violación porque fue un acto si consentimiento, no tengo la culpa de que eso me haya pasado porque sino me pasaba de seguro le pasaba a otra persona. Y entendí que hablar sana y cura las heridas, que las únicas personas que de verdad te entenderán serán quienes hayan sufrido alguna situación similar.
Hoy hago pública por primera vez mi historia y me duele como el primer día que se hizo consciente. Pero es necesario expresarlo, que la gente se de cuenta que esto es algo todos los días y que a muchas les pasa, que no debería de pasar. Porque nuestros agresores lo olvidan, pero nosotros vivimos eternamente con esto.