Después de dedicarle muchos pensamientos al asunto, creo que el secreto está en el equilibrio. Como con todo en esta vida. En este caso, el equilibrio sano de por un lado saber que es lo que quiero, que anhelo, y tener la confianza de que es factible que este deseo se cumpla. Y por otro lado, no aferrarme a que se cumpla, estar abierta a que tal vez las cosas no van a suceder como yo las quiero - y saber que está bien también. Porque si no debe de ser, no hay que forzarlo. Aunque lo anhelo tanto, debo de estar consciente que si no es para mi, simplemente no lo es, y no es el fin del mundo.












