No es el silencio lo que pesa antes de empezar, sino la conciencia de que algo en ti está a punto de cambiar. Por eso la duda no es debilidad, es el choque inevitable entre lo que ya eres y lo que podrías atreverte a ser. Y es justamente en esa fricción donde ocurre el verdadero combate, no en la pista ni frente a los demás, sino en el instante íntimo en que podrías permanecer igual y decides transformarte.











