La necedad poco a poco se vuelve mi compañera y yo me convierto en su igual.
No sé cómo comenzó esa historia entre nosotras, ni siquiera desde cuándo... Sólo sé que siempre está ahí, cuando miro a mi alrededor, cuando me miro en el espejo y cuando visualizo a mi yo del futuro.
¿Son hermanas la necedad y la hipocresía? Al fin y al cabo, cuando uno es hipócrita consigo mismo, la necedad se imprima en lo más profundo de su carácter, como si fuera una semilla bajo la grieta en el asfalto. El día menos pensado, sale esa planta... Pocas veces una bonita flor y ninguna que alimente. Solo mala hierba...











