Buenos vinos
Cuando la conocí vi que aun había personas que sabían amar en el mundo.
Y esas personas que valían la pena salvar eran como los buenos vinos.
Debes buscarlos con suma paciencia, tener un paladar refinado y una lengua hábil para distinguirlos.
Pero una vez encontrados, tienes que estar dispuesto a dar mucho.
No son de los que presumes como reliquias en vitrina.
Sino de los que te acompañan en una charla con la soledad.




