Yiguandao / I-Kuan Tao
seen from United States
seen from United States
seen from China

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from Singapore

seen from Malaysia
seen from United States

seen from Canada

seen from United States
seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States
seen from Russia
seen from Georgia
seen from India

seen from Australia
Yiguandao / I-Kuan Tao
East Asian Monotheism
The game constantly seems to be expounding some religious commentary, but much of it is buried deep. As more details of the world’s cosmology are revealed, Tao hints at having Yiguandao themes. Yiguandao (meaning the Consistent Way) is a real world Chinese religion that was outlawed in China in the 1940s, but still exists today and has many followers in Taiwan. A monk in Tao describes at length the Wusheng Laomu, or Unborn Ancient Mother, making this possibly the only Yiguandao video game in existence. Later, the mummified deity explains that all modern religions are warping the truth, and that Raum (the game’s version of the Unborn Ancient Mother), who gave birth to all souls, is the only path to salvation. An interesting note is the company behind this helped in the development of Mother 1 and 2. http://www.hardcoregaming101.net/tao-the-way/
The Yiguan Dao (Way of Unity) is a popular sect, which was founded in Shandong province in the 1920s by Zhang Tianran (Zhang Guangbi, 1889–1947). While Zhang gave it a new shape and organizational structure, the Yiguan Dao is rooted in an older sectarian tradition, active throughout the Ming and Qing dynasties. Its key teachings include the belief in an imminent apocalypse and the advent of a saviour who would open up a path of salvation in this final world period. Zhang Tianran was believed to be an incarnation of the Living Buddha Jigong, who had been dispatched by the cosmic goddess (the Eternal Mother—Wuji Laomu) to transmit the Dao to human beings, who are none other than her lost and confused children. All who received the Dao in the Yiguan Dao initiation ritual would count among the saved and be assured to return to the Mother’s paradise, from which they had once fallen due to their attachments to the illusory world of samsara.
Palillos de incienso
Fui a una ceremonia de iniciación de Yiguandao el doce de junio, para recibir el tao. No me dejó muy llena de tao, que digamos. No, lo que quiero contar es acerca de los palillos de incienso, que aromaron la ceremonia desde el comienzo. Después de todo, el incienso siempre lo he visto asociado a alguna divinidad de una índole u otra, tiene un olor que… centra.
Al comienzo, después de los asistentes hacer reverencias, el maestro encendió con su mano derecha unos palillos que depositó en la urna de metal con la izquierda. Esto se realizó tres veces. Lo mismo cuando vinieron los garantes masculinos y los femeninos, cada uno por separado; siendo los garantes aquellas personas que trajeron al iniciando por considerarlo listo para recibir tao. Luego a uno de nosotros, los iniciados, nos tocó hacerlo. Y hacían algo con el incienso mientras el maestro pasaba por cada iniciado abriéndoles el tercer ojo, y algo al final que no vi, porque la habitación —el templo— se llenó de más aroma de incienso.
Me encanta el aroma del incienso. Cada vez que dejaban caer los palillos dentro de la urna de metal producían un sonido semejante al de un tintineo. Cerraba los ojos y me transportaba lejos, lejos, a mi parroquia, de cuando los monaguillos sacan el incensario y lo sacuden frente al altar y la iglesia queda impregnada de inceinso. El tintineo de la urna me recuerda al tintineo del brasero de metal contra las cadenillas de las que lo sujeta el monaguillo en su movimiento pendular. La gente relaciona ese hormigueo con la experiencia religiosa; para mí es el hormigueo del recuerdo.
Me evoca tantas cosas. Cuando cierro los ojos y recuerdo el olor tan particular del incienso, recuerdo las millares de veces que he ido a las tiendas y almacenes de indostanos, de las entradas perfumadas de los pequeños restaurantes chinos familiares, y de los pasillos de las tiendas con velas votivas para el Día de los Muertos, que ponen los palillos ahí.
La familia de una amiga mía compraba palillos de incienso y se los ponía a la Virgen de la Rosa Mística, si la memoria no me falla. Sólo estuve una vez en su casa, realizando un trabajo en grupo de la escuela, después de clases y, sin embargo, recuerdo esa casa y su olor a incienso como si fuese ayer.
Creo que compraré palillos de incienso mañana.
El Tao universalmente cristiano
El domingo fui a una ceremonia de iniciación de una secta derivada del Taoísmo, que se llama Yi Guang Dao. Me llevó una conocida, porque le parecí una persona muy espiritual, sin saber yo exactamente a qué iba. Como me comprometí a ir, fui, a pesar de los cólicos temendos que tenía —y todavía tengo—. A ella le sorprendió mucho que, a pesar de todo, quería ir, pero me despertaba curiosidad y soy una mujer de palabra. Así que fui.
La ceremonia me recuerda como una misa católica hasta cierto punto; puedo ver cómo la familiaridad hace que gane adeptos de a poco en mi país. Hay dos altares: uno de frente con uan urna de metal y dos candelabros a cada lado, que representa la tierra, me parece, y otro más ancho detrás con el candelabro de la llama principal. Al principio de la ceremonia hay un ritual para dar inicio a todo, con reverencias a la Madre Celestial ( Wúshēng Lǎomǔ), y al maestro que llevará a cabo la ceremonia. Se dan unas ofrendas también. Me llamó mucho la atención que todas las ofrendas fuesen las manzanas más rojas posibles, en especial porque sé que el rojo es un color de buena suerte para los chinos.
No puedo decir más que lo que me pareció: que fue interesante. Sé que mi garante esperaba alguna clase de transformación personal en mí y quiere verme en más clases de eso, pero la verdad es que no puedo. Seré demasiadoccatólica para andarme en ésas; no siento ninguna duda de mi fe. Ya han intentado convertirme a los testigos, los adventistas, los evangélicos… Creo que todas las sectas cristianas mayoritarias deben estar representadas en una rama u otra de mi familia.
Me encuentro escéptica ante tal cosa. Tratan de dibujar las conexiones entre el Catolicismo —hacen énfasis en el Catolicismo, porque somos una nación de mayoría católica, con dos centros de peregrinaje— y su teoría pseudo-budista-taoísta. He leído muchas máximas y enseñanzas del Buda Maitreya , como cultura general, y él no dijo ninguna de las cosas que le están adjudicando. Respeto que sean una religión diferente pero me encuentro escéptica al hecho de que tengan que inventarse algunas cosas sobre mi religión y los budistas. He investigado algo por internet y el Yi Guang Dao es relativamente reciente así que no veo cómo tendrán acceso a un documento histórico insólito.
My blasphemy senses are tingling Eso es lo que sentía durante la ceremonia y la charla posterior. Cuando empezaron a meter reinterpretaciones a diestra y siniestra y… no es por jactarme, pero conozco bastante bien los evangelios, y estoy segura de que un par de versículos que me dijeron no están ahí. Es muy fácil convencer a la gente de que algo es cierto cuando no se tiene la biblia en mano para verificarlo.
Creo que tal vez convencerían a muchas más personas si no negasen la divinidad de Cristo de una vez; me estaba llamando la atención y hasta convenciéndome cuando eso me hizo aterrizar abruptamente los pies en la tierra. Entiendo que es otra religión, pero cuando empezaron a hablar de las reencarnaciones y del Maitreya y de no sé qué en la charla a la que asistí, me desencanté por completo. La señora pensó que, como persona excepcional que determinó que era, que debía asistir a esa charla de nivel superior. Hay una buena razón, digo yo, por la que normalmente sólo te dejan asistir a esas charlas luego de que ya has pasado un tiempo metido en eso; porque te empieza a sonar muy loco. Especialmente cuando te empiezan a hablar de los tres soles y demás.
Entiendo perfectamente que cualquier religión le suena de locos a los demás; siempre digo que nosotros los cristianos no podemos hablar de los religiones politeístas con sus mitos locos porque, para ellosm esencialmente somos un grupo de dementes que cree que un zombi ascendió a los cielos. Sin embargo, considero que en estos casos, un cierto respeto a todas las religiones en cuestión es necesario. No me gustaría hablar del Islam o del Judaísmo de una forma desinformada, por ejemplo.
Así es como enredan a la gente. Le presentan algo que es lo suficientemente similar, les endulzan la retórica y, cuando ya te tienen de lleno, entonces es que empiezan con las cosas más extrañas. Porque a mí me lo presentaron como una búsqueda espiritual que podía ser afín a la Cristiandad; cuando en realidad no es nada de eso. Tienen muchos buenos preceptos y demás, pero mi problema es con la publicidad engañosa.
Lo que me sorprende también es la falta de pensamiento crítico. Conozco algo de mandarín, así que podía identificar el sentido general de las palabras del maestro —por supuesto, las palabras religiosas están muy por encimas de mi nivel—, y la mujer que me invitó me exhortó a que no pensase demasiado, y en luagar de eso «experimentase». Eso es anatema para mí. No sólo eso, sino que le pregunté si ya había comenzado a aprender mandarín a varios de los «feligreses», por llamarles algo, y me dijeron que no.
No puedo entender eso. Lo hacen sentir muy especial a uno con que han sido elegidos y con el secretismo del mantra sagrado —el cuál es tan secreto que pude encontrar una copia en internet sin tener que escribir el mantra en la búsqeda de Google—, que son los elegidos a cultivarse en este ciclo del sol blanco, que es muy fáil quedarse en ello. Somos, después de todo, seres egocéntricos. Mas, incluso eso no lo veo del todo mal, si es atemperado por las buenas virtudes.
Quizás esas virtudes no tenían lugar en la sociedad. Porque en el Tao hablaban de la superación y cultivación personal, de ayudar en el templo y donar dinero para el templo. En ningún momento hablaron de los demás. ¿Qué hay de la ayuda al prójimo?, pregunté. Hay que pasar mucho tiempo cultivando Tao, me dijeron. No sólo eso, sino que averigüé por internet que la salvación del Tao no es para todo el mundo: los carniceros y pescadores y otro ahí no son aceptables para ofrecerles la salvación.
No. No me convence.