Small piece for the crew at the FestivalDeRuz. Heavy day with my crew mates. #UBS #GANG #CREW #FESTIVAL #ASTEN #FASTEN #YOCESAR #YOWEAL
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Yo, César (II).
No me perdonaré mañana el arrebato nocturno que me ha entrado mientras hacía ejercicio en mi esterilla. Ni dos minutos he escuchado la conferencia de Jabois y Montano sobre la sátira (otra vez) en el periodismo cuando el celo a perder el momento me ha llevado a estropearlo, como un turista pegado a su cámara de teléfono.
Siempre que reflexiono me imagino ya adulto, en una entrevista televisiva a la antigua: poca luz, colores oscuros, sofás pequeños y entrevistadora joven. Poco a poco todo se difumina y empieza la reflexión pura aunque en pequeños intervalos "vuelvo al plató". Pensaba decía, en que todas mis acometidas diarias para ceñirme al papel que me supongo más natural, quedan desbaratadas por el verdadero, que se erige ante su impostor en cualquier momento de relajación cuando opero en "automático". Sin embargo, hay un hombre de fondo, una silueta menos definida por la voluntad y más borrosa que la imagen idealizada, que sí que sufre una transformación lenta como la de los continentes. El control sobre ésta es mínimo aunque supongo que nace de la dialéctica anterior entre el genuino y el trasunto, por lo que, en parte, el habito sí hace al monje.
Otra contraposición interesante es la eterna lucha entre el hombre vulgar y parco que sabe sobrevivir por inercia y se rinde a placeres minúsculos frente al acomodado algo pretencioso que divaga sobre cuestiones de más altura. Ambos recelan del otro por desconocer asuntos vitales y ambos llevan razón. La frase de la película Agosto: “Nuestro hijo no es complicado, sólo está en el paro”. Me gusta arrimarme al primero de ellos, pues lleva peor fama que el anterior y a veces el segundo peca de una fatuidad insoportable. Sin embargo, no creo que les sorprenda, realmente es tirar piedras a mi tejado.
Yo, César (I).
“No existe mal alguno en la vida para aquél que ha comprendido que no es un mal la pérdida de la vida” [Ensayos, I: XX] Montaigne.
El otro día leyendo la entrevista a Hughes en Respública, llamó mi atención la postura del entrevistado respecto a los medios digitales y la libertad en la extensión de sus publicaciones: “ Empiezas a escribir y a escribir y a escribir, pasas dos días escribiendo y eso lo cuelgas y son sábanas enteras de textos. Ahí habría que acotar y poner medidas estándar. Ahí es donde surge la creatividad del periodismo, en el límite. Lo mejor de ti sale cuando te dicen: acótate al tema. Eso es lo que decía Camba, nuestro amigo.”
Esto me hizo plantearme, en contra de la opinión mayoritaria, que las limitaciones pueden ser mucho más constructivas que la ausencia de ellas. Saliendo del debate meramente periodístico, que no nos ocupa, la finitud es un elemento clave de todo lo relacionado con lo humano.
A diferencia del gran hombre clásico del que nos habla Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano: “ Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cícerón hasta Marco Aurelio, en que solo estuvo el hombre. [...] este hombre solo y al mismo tiempo vinculado con todo.” ,el actual en una situación análoga ha de lidiar con diecinueve siglos más de Revolución Francesa, Darwin, Galileo o Freud. La reacción contemporánea occidental tipo a la muerte de las grandes ideologías y religiones, alumbrada por el postmaterialismo, es una suerte de pueril interpretación de Horacio y Kerouac entre otros. La vanidad (siempre la hubo) se ha llevado al extremo y el hombre público moderno no tolera el error si no viene seguido de un éxito y sobretodo, abomina del absurdo. De ahí que se empape en frases y eslóganes bochornosos, tan huecos que sólo resuena el eco de su idiocia y la risa del CEO de Mr Wonderful.
No creo que los dilemas antiguos y nuevos del hombre tengan fácil solución, y menos para un post de Tumblr. Sólo quería situarme entre la resignación fatalista y la huida hacia delante narrada por el palo de selfi. La acotación temporal de una vida, el engaño de la memoria, la casuística o la sobreinformación, crean un entorno ideal para que las obras de cada uno se confronten entre ellas, y de entre éstas, afloren las que la casualidad estime, pero también las más robustas. Es un proceso de criba útil debido a la poca capacidad de asimilación de la que disponemos.
Grandes obras de la historia se crearon por el apremio del hambre o para enamorar a una mujer. Las necesidades de las que somos agradecidos esclavos y las Parcas asiendo los hilos es lo que ha hecho que el hombre sea hombre, no los mandatos divinos o populares (si es que hay alguna diferencia entre estos dos últimos). Por lo tanto, recomiendo lo que dice la entrada de este dietario y que estemos un poco menos compungidos, pues tenemos un editor implacable.