Una noche con Nore Feliciano (reseña)
Reseña originalmente publicada en la página de la Fundación Nacional para la Cultura Popular el 15 de septiembre de 2013. Reseña -> aquí
Ni el aviso de tormenta para Puerto Rico, ni la lluvia, ni todos los pronósticos climatológicos certeros y aproximados pudieron impedir la presentación de Nore Feliciano en El Taller - Antiguo Taller Ce - en Río Piedras el pasado miércoles 4 de septiembre. Y qué bueno que se dio su presentación, ya que reafirmamos a Nore como una de las verdaderas promesas - contrario a las “Falsas promesas” de su canción - del pentagrama musical nacional.
A pesar de que Nore ya se había presentado el pasado junio en el café teatro Punto Fijo en Santurce, en una primera presentación oficial del material de su primer trabajo discográfico, su actuación el pasado miércoles fue una muy especial ya que por vez primera se acompañó de la banda completa con la que grabó su producción homónima. Acostumbrados a ver a Nore acompañada simplemente de su guitarra acústica en sus presentaciones personales en diferentes clubes nocturnos y foros artísticos, fue una grata sorpresa escucharla reproducir toda la potente sonoridad de su producción.
La también periodista y editora - y perteneciente a una segunda generación de músicos ya que su padre es Edwin “Zaperoko” Feliciano, uno de los líderes de la agrupación Truco y Zaperoko - optó en su primera incursión en el mundo de la grabación como compositora por el pop-rock, aunque vale la pena añadir que el suyo es mucho más melódico, cuidado, orgánico y pensado, tanto en término lírico como musical, que el concepto de “pop-rock” que conocemos en Puerto Rico. Mientras muchos interpretes de éste utilizan la balada como su base musical, Nore tiene un espíritu más inquieto y en su base musical se encuentran fuertes elementos rítmicos, de bossa nova, rock y jazz, en una función sumamente refrescante que hace a su propuesta musical una muy accesible. Y aunque reconocemos en su música los elementos suficientes como para trascender el formato pop-rock que hoy práctica, entendemos también que como carta de lanzamiento al mundo de la música, su propuesta es una que sin duda alguna está destinada a evolucionar.
La diversidad musical de Nore y su multifacética voz sin duda fueron protagonistas de la velada. La voz de Nore es un instrumento en sí, muy rica en matices y colores; delicada cuando tiene que serlo, en momentos suaves y melancólica, sagaz y rabiosa, y en otros más rítmica y cruda. Su fraseo vocal denota mucho por un lado la influencia del jazz y por otro su confesado gran amor a la música brasileña y a intérpretes como Caetano Veloso, Elis Regina, Gal Costa, Adriana Calcanhotto, Maria Rita, Ivette Sangalo o Daniela Mercury. Dice mucho de su potente voz que a pesar del virtuosismo de su muy atinada banda y las deficiencias de sonido que se presentaron a lo largo de la noche durante la presentación, la voz de Nore fue protagonista en todo momento.
Claro está, sin opacar en ningún momento la labor de una banda de primera liderada por el reconocido pianista, productor y arreglista José Lugo, también productor del disco; Xino Carrasco - habitual acompañante de Nore en sus diversas presentaciones en distintos locales - en la guitarra eléctrica; Roberto René Ortiz en la guitarra acústica; Pablo Padín en la batería y Jorge Rodríguez en el bajo. La propia Nore se acompañó de su guitarra en varios números, pero en su mayoría se enfocó en su rol de cantante, lo que hizo que su presencia escénica brillara como nunca. Su repertorio constó de nueve temas, los ocho originales de su primera producción: “Azul y miel”, “No tengo dudas”, “Aunque te cueste”, “Salir de ti” (en promoción actualmente), “Falsas promesas”, “Qué nos queda”, “Para qué olvidar”, “No.24 (Lo que el tiempo no curó)”, y un estreno: “Todas” (en co-autoría a Gabriela Saadé Yordán).
Nore, con su acostumbrada humildad y simpatía, compartió con los allí presentes varios intercambios desde el escenario en los que se mostró contenta ante la positiva acogida que ha tenido su trabajo y sorprendida de ver letras de sus canciones citadas en Facebook y otras redes sociales. También la compositora aprovechó para introducir nuevos arreglos a algunos de los temas, de los cuales sobresalió “Para qué olvidar”, número acústico en el disco que se convirtió en un potente rock matizado por ritmos afro-beat ejecutados con maestría por Pablo Padín en la batería, resultando en el mejor tema de la noche.
Música como la de Nore Feliciano es una reafirmación que a pesar del bombardeo radial y mediático de música sin sentido, Puerto Rico sigue siendo un país con excelentes compositores y músicos en prácticamente todos los géneros. La música además de hacerse para ser escuchada, se hace para ser compartida y vivida como experiencia colectiva. Esperemos que siempre hayan espacios como El Taller en Río Piedras para compartirla y artistas como Nore Feliciano para vivirla. Enhorabuena a Nore.