Hace unos meses quise hacer una pausa y dejar mi trabajo en la agencia de publicidad en la que estuve por más de tres años, ÂżMis razones? pensar, descansar, Âżhacer nada?Â
Me propuse, esto: escribir sobre mi primer mes sin trabajo.
EmpecĂ© por planear los dĂas, hacer listas de lo que iba a hacer, con horarios establecidos de ser posible: pendientes de la casa, ordenar el closet, llevar los sacos a la tintorerĂa, tirar lo que ya no me servĂa, retomar mi rutina de ejercicios, leer más, ver mis series favoritas Âżtengo alguna? pasear con Roma, cocinar, lavar la ropa, …ajá, yo tambiĂ©n ya me di cuenta… todo esto se puede hacer con un trabajo normal, de hecho, todos ustedes ya lo hacen a la par de sus horas de oficina.Â
¡A la basura la lista de cosas por hacer! tardĂ© más o menos una semana en acostumbrarme a mi nueva ocupaciĂłn basada en el “nada que hacer” y aunque desechĂ© rápidamente la idea de agendar mis dĂas, hice un trato conmigo misma: cumplirĂa lo más que pudiera con una rutina que empezarĂa con pequeños hábitos que me ayudaran a mantenerme ocupada en cosas que me gustaran.
No me despierto tarde, nunca he podido ni aunque me desvele hasta las tantas de la noche y además me gustan mucho las primeras horas de la mañana, sin contar tambiĂ©n que tengo una alarma de pelos y baba que no me permite quedarme en la cama (sĂ, Roma). AsĂ que (casi) todos mis dĂas empiezan con una hora de pilates ¡quĂ© rico es estirarse en esas camas con ligas y resortes! Desayuno, salgo con Roma; descubrĂ que su juego favorito es el de la pelota, pero este perrito-oso no es de los que van por ella si se la lanzas, no, ella quiere lanzársela asĂ misma, sin necesitarme, y en esto se nos van horas, sĂłlo me ocupa cuando se le va a algĂşn rincĂłn de la casa que para ella es inaccesible.
Me entretengo en esto y vuelvo a convencerme de que para encantarse no hace falta tanto.
Intento cada dĂa mejorar la conciencia de mĂ misma, y los primeros dĂas han sido de desbaratar nudos mentales. Por las noches me cuesta dormir, me despierto una o dos veces durante la madrugada, y a veces tengo sueños angustiantes; esto me provoca ansiedad un rato, mientras intento recobrar el sueño, pero al despertar recuerdo que el dĂa será entero para mĂ, y entonces estos sueños feos terminan por importar muy poco. A propĂłsito del sueño, sigo pensando que el mundo es de aquellos que son capaces de dormir plácidamente en cualquier momento y lugar; estoy segura que ni siquiera de chiquita me quedaba dormida donde fuera :(
Asà que otro de mis objetivos en este tiempo, será dominar la técnica del sueño a pierna suelta… ¡soñar bonito!
He visto a personas que no habĂa visto en mucho tiempo, incluidos amigos y familia. La presencia de algunos de ellos funciona como estabilizador, como puntito rojo en el mapa, ese que me dice en quĂ© sitio me encuentro parada. Muchos de estos encuentros no han sido planeados, y vuelvo a encantarme: la vida me gusta más cuando se trata de dulces y monedas en las bolsas de una chamarra que hace mucho no te ponĂas, no encuentro otra analogĂa más atinada.Â
Me doy cuenta de esto y deseo con todas mis fuerzas y ojos apretados que este encantamiento simple se quede conmigo, o que cuando se vaya, encuentre siempre en mi cabeza la forma de regresar a el. Â
Me doy cuenta tambiĂ©n que mi mente empieza a calmarse, ya no da vueltas necias sobre los mismos pensamientos de siempre, que muchas veces eran negativos y grises. Ahora que se ha quedado quieta, ve más profundo, incluso recuerda más y podrĂa asegurar que hasta es más creativa, se está dejando ser.Â
Posiblemente estas ideas y sensaciones sĂłlo sean la respuesta obvia a los estĂmulos diferentes que mi mente y cuerpo reciben en este momento de mi vida y con esta nueva rutina fuera de la de oficina a la que estaba acostumbrada, pero he concluido varias cosas:
1. Tengo muchas ganas de seguir escuchándome y encontrándome todos los dĂas, a este ritmo y con lo que hoy tengo a mi alcance, sin necesidad de sentirme productiva para otrosÂ
2. “Darse un tiempo” para con uno mismo es una obligaciĂłn que no siempre queremos atender, yo todos los dĂas batallo
3. No todo es miel sobre hojuelas, a veces no quiero ir a pilates y me quedo dormida, salgo por comida chatarra y veo pelĂculas toda la tarde
4. Cuesta trabajo dominar la tĂ©cnica del sueño a pierna suelta :(Â
5. Cuesta más trabajo tener disciplina :((
5. Los desayunos son más ricos cuando no tienes que salir corriendo al trabajo
6. Soy muy afortunada de haber podido hacer un alto y voltear hacia mĂÂ
Dicho esto, que no pretendo se ajuste a sus propias rutinas y necesidades, nos vemos en unos meses más.
P.D. no hagan listas de planes, o sà háganlas pero no las sigan.