No parecía algo importante.
Al menos eso pensé al principio.
Solo algo que llamó mi atención
por la forma en la que existía.
Sin esfuerzo.
Sin filtro.
Sin esa necesidad constante de pertenecer.
Raro.
A veces el caos cambia de forma,
se vuelve ligero… casi interesante.
Y sin darte cuenta,
empiezas a observarlo más de lo normal.
Luego vinieron esas pequeñas coincidencias.
Las bromas que no eran solo bromas.
Ese tipo de lenguaje que se esconde
para no decir lo evidente.
Y después, un momento donde todo tuvo cuerpo.
Voz.
Movimiento.
Gestos que no sabían disimular.
Hay personas que hablan mucho,
pero no cansan.
Porque no están llenando el silencio
están dejando ver quiénes son.
Y eso…
eso es difícil de ignorar.
Pero el caos no suele permanecer.
Se mueve.
Cambia.
Desaparece sin hacer mucho ruido,
como si nunca hubiera tenido intención de quedarse.
Quiero pensar que fue la vida.
Siempre es más fácil así.
Al final,
no todo lo que llama la atención
está hecho para permanecer.
Algunas cosas solo pasan,
se sienten…
y siguen su camino.
Supongo que está bien.
Aunque...
me sigues cayendo mal.






