La casa de Thomas Bishop no se había visto tan llena de gente probablemente desde la boda de Josh y Anna. La diferencia en este día gris era clara; la familia y allegados al dueño de casa se habían reunido por un motivo bastante más sombrío.
Era hora de despedirse de Thomas. Y Ariel no estaba lista para hacerlo.
Después de llegar a la casa, se recluyo por unos momentos en su cuarto, intentando recuperar su eje. Su mente era un desorden de recuerdos con imágenes y voces que no recordaba haber oído o visto antes, pero siempre solía tener un caos mental similar.
Respiro hondo, alisándose el vestido, recordando que sus hermanos probablemente la necesitaban, por lo que finalmente bajo las escaleras traseras hasta la cocina.
Eden no se llevaba bien con los grupos de personas; esta circunstancia no era la excepción. Había sonreído ligeramente al pasar frente a los pésames de rostros conocidos y algunos que no eran parte de sus recuerdos. No importaba. De cierta forma, la muerte de Thomas era de igual manera repentina y extrañamente esperable; Edén no sabía por qué pero lo sentía así. Sus manos abrazaban la taza de té frente a ella sobre la mesa, que ahora estaba casi completamente frío….
Distraída en sus pensamientos no alcanzó a escuchar los pasos de Ariel entrando a la cocina
Siempre seria, siempre pensando. Así era Edén. En otro momento, Ariel se hubiera acercado simplemente en silencio hasta estar lo suficientemente cerca para darle un susto, lo que resultaría con ambas riendo a carcajadas.
Pero hoy no era un día común y el humor de Ariel estaba más oscuro de lo normal, lo que se reflejaba en su comportamiento.
En silencio, se acercó hasta el mesón de la cocina, incorporándose para sentarse sobre él. Una vez acomodada, dejó salir un suspiro mirando hacia adelante. - No estás haciendo un muy buen trabajo ocultando los pensamientos que te corren por la cabeza, Edén. -
-Birdie- Dice tratando de esbozar una sonrisa, siempre tratando de escudar a Ariel y Matty de lo doloroso, aunque ahora fuera solo un reflejo sin mucho sentido. -Estaba pensando en… la última vez que me senté en esta cocina para conversar con papá….- Eden sonrie bajando la mirada- … Tratábamos de planificar unas vacaciones familiares que nunca sucedieron… recuerdas cuando insistió que quería que fuéramos a Europa oriental? - Niega con la cabeza - Ya estábamos casi todos fuera de casa y las vacaciones nunca coincidíamos… intento como por 3 años- Al principio Edén sonreía pero al darse cuenta de la naturaleza de su recuerdo su rostro se volvió serio - Nunca.. nunca hicimos el viaje, creo que todos estábamos demasiado.. ocupados… - cada palabra que decía materializaba la realidad de la partida de Thomas.
La escucho en silencio. Sus palabras enseguida plagaron su mente de caminatas que nunca habían ocurrido, cenas que no habían llegado a compartir, rodeadas de las risas de sus hermanos y de Thomas. Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas, con algunas gotas cayendo por sus mejillas, al tiempo que negaba con la cabeza rápidamente, pasándose las manos por el rostro. - Siempre tan ocupados y de qué nos sirvió? - reclamo enojada. - Al final nada de eso importa! Todo fue en vano. - dijo claramente molesta, pero más que nada consigo misma.
-Ariel… - dice poniéndose de pie enseguida para pararse frente a la joven tomándola por los hombros con suavidad;Las lágrimas de su hermana siempre tenían ese efecto en ella. -Es parte de la vida… crecer, construir nuestro propio camino…. - Aquellas palabras no sólo eran para su hermana sino para la culpa que ella misma sentía tan bien. - No seas tan dura contigo misma… - Su mano rozó con suavidad la mejilla de la misma niñita que lloraba cada vez que Matt le escondía sus muñecas; al menos, así la veía Edén- Papá estaba tan orgulloso de ti…. - Termina por decir luego de observarla algo pensativa
Se aferró a Edén y a su abrazo, como hacía siempre. De cierta forma, los abrazos de su hermana le recordaban a los abrazos de su padre, siempre ahí para ella y sus momentos de crisis, como Thomas los llamaba.
Ariel intentó calmarse, separándose levemente de Edén después de un momento, aunque dos lágrimas más cayeron de sus ojos. - No sería ni la mitad de la persona que soy hoy sino fuera por la paciencia que me tuvo. - le dijo dejando salir un suspiro. Enfocó su mirada en su hermana mayor, frunciendo el ceño. - No sé como funciona un mundo sin él. - le dijo al fin.
Aunque el abrazo se separó, Edén dejó que sus manos aún descansaran en los brazos de su hermana. La veía tan pequeña, aún cuando todo indicaba (incluso ella misma) que ya no lo era. Para Eden, dedicarse a cuidar a sus hermanos había sido la forma de escapar de ella misma. Las palabras de Ariel representaban el sentir de la mayor de los Bishop, pero como era de costumbre; intentaba ser quien daba el ánimo correspondiente.
-Prometo que lo descubriremos si? Papá se encargó de criar dos mujeres fuertes y resilientes…de eso estoy segura..- Eden le guiñó un ojo entendiendo cada palabra. Era precisamente eso, Thomas, aún a la distancia, había estado siempre tan pendiente de ellos. Sus hijos; su tesoro… a pesar del tiempo, los obstáculos y las dificultades que habían tenido que enfrentar como familia. El luto de la pérdida venia en olas para Edén, pero con Ariel o Matty; estaba en full modo protector.
-Como estas tu? Ya sabes… además de.. todo… supe lo del premio, pensé en escribirte pero se me escapó de la mente y luego… - Se encoge de hombros
Le sonrió a su hermana a pesar de las lágrimas. Sabía que Thomas los había preparado para afrontar el mundo, pero aún así, Ariel no creía estar preparada para caminar por el mundo sin él. En su mente se mezclaron imágenes que nunca había visto con la falta que le hacía su padre.
Negó con la cabeza, encogiéndose de hombros al escuchar la última pregunta de Edén. - Ya sabes, es un trabajo en equipo. Pero la notoriedad me permitió asesorar a una actriz nueva que encabezará una obra el próximo otoño para la portada de una revista. - su trabajo la hacía muy feliz, y de alguna manera, de pequeña sabía que crear con ropas, accesorios y zapatos en distintos escenarios era su pasión. - Y tú, cariño? Cómo has estado? - si bien mantenía una relación cercana con todos sus hermanos, Ariel era consciente que cada uno mantenía un mundo privado aparte.
















