¡Mis ojos saben hablarte suficientemente para que la lengua sea inútil!
¡Solo mis ojos te revelan los secretos ocultos de mi corazón!
¡Cuando te apareciste, corriendo por mi rostro dulces lágrimas, y me quedé mudo, pues mis ojos te decían lo necesario!
¡Los párpados saben expresar también los sentimientos! ¡El entendido no necesita utilizar los dedos!
¡Nuestras cejas pueden suplir a las palabras! ¡Silencio, pues! ¡Dejemos que hable el amor!
Las mil y una noches








