Son los maestros del magnetismo, del misticismo, del misterio, de la ilusión, de la invisibilidad, de la simpatía, de la compasión y de los niveles de realidad arquetípica. Disuelven las cosas y las situaciones que ya no son útiles para la evolución planetaria. Son las personas altamente sensitivas y con dones psíquicos. Su amor es pura compasión, porque son capaces de percibir el hilo común que conecta todas las cosas. Son los creadores de ilusión, porque también son los maestros del proceso que conocemos como proyección psicológica. Son los conocedores de los movimientos de la danza sagrada que reflejan y atraen hacia el plano terráqueo energías y patrones del universo procedentes de otras dimensiones de la realidad. Tienden de manera natural a ser músicos, poetas, danzarines, directores de cine, clarividentes, místicos y tejedores de fantasías. Reciben información en forma de sentimientos e imágenes, y lo sienten todo: son como nervios en carne viva. Suelen ser extremadamente sensibles a la luz y tienen que proteger sus ojos. Tienen que ducharse inmediatamente en cuanto se sienten mal o notan que han captado una "mala vibración" de alguna parte, ya que el agua les limpia el aura rápidamente. Todos los poderes neptunianos necesitan periódicamente de espacios privados para mantenerse centrados y, si no pueden conseguirlo de otro modo, satisfarán su necesidad entrando en un cine. La resistencia a tomar conciencia de sus capacidades se manifiesta en forma de embelesamiento, sensibilidad extrema, confusión, imprecisión, seducción, engaño, miedos irreales, ensimismamiento, masoquismo, victimismo, escapismo, adicción, degeneración, rareza, disipación, credulidad, quimeras, debilidad, falta de espíritu práctico y aislamiento de los demás.