El sonido
Es la noche calurosa la que me hace pensar si lo que escucho es lo correcto, me cuestiono las razones por las que existen los sonidos.
Son las risas que alimentan el alma, una vez escuche, pero la mía se enriquece de lo que sale entre dos cables que se conectan a un aparato y reproducen estas cosas llamadas canciones, analizamos la palabra canciones sin llegar a ningún lado.
Estamos en esa posición en la que escuchamos algo y de repente jugueteamos con la letra, creemos que esta escrita para nosotros, esa situación en específico “es que literalmente soy yo” y tal vez sí, mejor pensemos eso antes de que despertemos. Pero, ¿cómo esa persona conoce mi situación y encima escribe a la perfección la situación? Pues yo que sé, solo sucedió. ¿Gracias?
Ahora nos miramos en las noches y abrazamos para sentirnos cada vez más cerca sin sentir que es suficiente ¿por qué la física nos lo impide? Al menos esas ideas se hacen realidad en nuestras mentes es parte de la realidad, de la nuestra. Déjame decir cosas sin sentido, déjame hablar sin sonido mientras el sonido del ambiente me consume un poco más. Vamos a calificar películas diciendo que todos lo que lo hacen son unos mamones, pero nosotros no. Déjame escucharte cantar las canciones que no me gustan pero en ti sí. Déjame hacer contigo las cosas que no me gustan pero contigo si. Déjame verte todos los días pero sin verte porque a veces no se trata sólo de eso. Va más allá. Déjame extrañarte cuando estoy contigo, pero al mismo tiempo no. Déjame depender de ti pero mejor no, déjame darte un beso que dure 3 horas en el que me separe y te diga que ya me duele la boca y me sobas con otro beso tras decirme “no te muevas” déjame prender tu cuerpo de la forma más sutil posible, pero al mismo tiempo… fáltame al respeto de la forma más tierna, abrázame como nadie me ha abrazado. Suéltame la mano pero al mismo tiempo… al mismo tiempo no existe. Quítame el sueño todas las noches aunque te enojes conmigo por dormir tarde. Preocúpate por mi, pero al mismo tiempo ámame por esas preocupaciones. Miedos, esos miedos ¿que es el miedo? Uno deja de pensar en el ¿qué pasaría sí…? Cuando es feliz, porque lo único que pasaría es contigo, si pasa que sea a tu lado y si no pasa que me consueles con esas palabras tuyas tan tuyas, esas palabras que alguien las robaría y haría un libro, escribiría 2 álbumes y una película. Si quieres te cuento como me rompo la cabeza por ver gente correr, si quieres te explico todos estos numero y combinaciones que me sé. Si quieres me puedo callar, porque en otros lados solo digo 100 palabras pero contigo digo 100 por minuto. Necesito que me calles, necesito que me detengas. Detén tu mirada en la mía, persigue mis ojos mientras huyo. Déjame esconder mi lengua en tu nariz, para que nadie la encuentre, se esconde de un crimen, un crimen que solo tú y yo conocemos. Nos conocemos como el cielo a las nubes y el sol a la tierra y la tierra a la luna y la luna que todas las noches presencia la pasión de tu mirada oscura. Oscuro y sin verte te veo, te encuentro porque te conozco casi a la perfección porque tú me permitiste explorarte con lápiz y papel me dejaste apuntar tus detalles. Detalles los que encuentro en tus manos, los detalles más irrelevantes como lo que me levanto y te digo en las mañanas moribundo de amor sediento de ti que muero y revivo tras verte sonreír mientras me explicas algo para lo que no tengo el conocimiento suficiente pero me impresiona. La impresión de tus sentimientos que se sellan en mis pies, ¿será que por eso hierven? Caliente de ti, calientes del amor, susurrando sin sentido porque así es la tristeza pero también así es el amor.
-Para Black Philip
















