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Me estoy muriendo del sueño y mañana tengo que exponer algo para el colegio oh Lord. Mañana vengo y les doy mucho amor, además de responder lo que me falta :D
&& LUNA
“¡Vaya! Entonces definitivamente sí fue el peor viaje de la historia.” le dio la razón dejando que un par de nuevas risas se unieran a las del contrario. “Eso es tener mala suerte, amigo mío.” mencionó con aire divertido, haciendo una mueca graciosa. “¿Y qué haces en los viajes largos si no puedes dormir?” inquirió arqueando una de sus cejas genuinamente curiosa. “Cálmate, exagerado.” habló antes de que una carcajada brotara de sus labios, aquella referencia ya le parecía demasiado. “Me han dicho que soy la mejor compañía.” replicó con falsa arrogancia para posteriormente sonreír ampliamente. “Exactamente. Como el satélite.” asintió divertida.
”Eso demuestra que hasta a los príncipes les ocurren situaciones estresantes” resopló y formó una mueca acompañada de una sonrisa. “Me quedo leyendo una revista o juego con mis aplicaciones en mi celular. Me mantengo estático” comentó. “A veces hasta doy miedo porque me quedo como una estatua” imitó su posición petrificada y soltó una carcajada. “Pues no se equivocan, la verdad” dijo sonriente. “Tengo que dejar de decir cosas estúpidas” acotó risueño.
&& ADELE
“Con que molesta, ya veo. Bueno, habrá que ponerle un alto a esa princesa, ¿no crees?” Continuó el juego, permitiéndose encontrar un cómodo lugar entre los brazos del más alto como hacía tanto no ocurría. “Cállate, eres horrible.” Lo reprimió, riendo mientras negaba. “Depende a que te refieras con eso. Puedes ser el primero que estrene mi habitación, si eso querías escuchar.”
"Habría que darle un par de nalgadas como a los niños pequeños, así aprende” comentó divertido. “Soy perfecto, por favor. Tú eres horrible” se separó de la muchacha y alzó una ceja, intrigado por lo que acababa de decir. “No era exactamente a lo que me refería; pero ya que lo mencionas, no estaría mal estrenar las sábanas” una sonrisa pícara se posó en sus labios.
&&ARIÉLLE
“Se ve chocolatoso y con mucha crema batida, o sea, es perfecto.” Contestó complacida, sonriendo ligero antes de maniobrar con el volante para sacarlos del embotellamiento que era ese Starbucks drive-in. “¿Qué me estabas contando? Lo siento, perdí el hilo de todo cuando la señorita anunció la orden.” Ella era distraída por naturaleza y, con comida frente a sus narices, no podían culparla por perderse más de lo normal.
Una carcajada se escapó de los labios del príncipe al haber escuchado el comentario de Ariélle. “Es el paraíso” levantó su malteada para poder admirarla cual tesoro preciado. “Uhm... Creo que te había preguntado acerca de cómo te sentías con respecto a vivr como si estuviésemos en una especie de Gran Hermano” su memoria parecía no funcionar en ese entonces, pues estaba concentrado en su malteada. “Si, estoy 95% seguro que era eso” carcajeó.
Eminem - Just Lose It
&& ASTRID
“Sinceramente nunca he visto Saturday Night Live” Admitió haciendo una pequeña mueca con sus labios “Pero dicen que es bueno, así que debe ser cierto” Agregó pues no era la primera vez que escuchaba hablar a alguien de aquella manera sobre dicho programa “Exactamente, lo demás es sólo para novatos” Le siguió el juego nuevamente, dejando que una grata sonrisa hiciera presencia en sus labios “Eso digo yo pero al parecer la gente no entiende eso” Respondió. Asintió un par de veces comenzando a seguir el paso del contrario “Yo te sigo” Encogió un hombro y luego asintió un par de veces “Gracias” Arrugó un poco la nariz “Me llamo Astrid” Se presentó finalmente “Es un placer”.
Soltó una pequeña carcajada. “Descuida. Un día te invitaré a ver una maratón y terminarás siendo una fanática; igual a mi” dibujó una sonrisa en sus labios. “Novatos... Nunca entienden nada” negó con su cabeza varias veces y rió. Ambos emprendieron camino hacia la cocina. Al parecer el príncipe se encontraba orientado porque de a poco iba recordando el recorrido que había dado con anterioridad. “Theodore. El placer es todo mío, Astrid” el muchacho se detuvo para besar la mano de ésta y luego siguió su rumbo. “Tienes un lindo nombre. Me gusta” admitió sonriente.
&& CALISTA
No entendía la razón de toda la gente por la cual andar con un teléfono móvil a toda hora, como si aquella fuera una de sus más preciadas posesiones, siendo que habían cosas muchísimo más interesantes y didácticas que andar con un aparato todo el día, como pintar mandalas por ejemplo (que era lo que la fémina llevaba haciendo la mitad del día en una mesita frente a le entrada del château. “No entiendo la necesidad que tienen todos de maldecir cuando algo les sale mal, deberían aprender a tratar los temas con madurez” Expresó sin despegar sus ojos de aquel papel que estaba teñido de diversos y muy brillantes colores.
El luxemburgués no pudo evitar rodar los ojos ante el comentario de la princesa. Cuando se encuentra de malhumor, odia que le cuestionen por qué decide tomar determinada acción frente a una situación. Igualmente no la culpaba, ella no sabía por qué había tirado su celular. Pero no estaba dentro de sus cabales para contestar pacientemente. “Para tu información, hay cosas que no puedes tomarla con madurez. No todo en la vida es accionar como si fueses un robot” comentó con indiferencia. “Además, si supieras porqué maldecí al maldito celular, no dirías lo mismo” esbozó una sonrisa falsa.
&& NEVRA
La andorrana frunció el ceño, confundida. Aquella era una frase que nunca imaginó salir de la boca de alguien, porque normalmente no la escucha y ella tampoco soñaba con decirla algún día “Yo estaría más preocupada por mi instagram, pero para gustos colores” Encogió los hombros. Entreabrió los labios, haciéndose la ofendida “¿Watson? Pero si yo siempre soy Sherlock, Watson es segundo lugar” Dijo en un murmuro, porque el ego no lo podía tener más alto “Y… ¿cómo te llamas, rubio?”
”Tú lo has dicho” inconscientemente formó una mueca y una sonrisa ladina se posó en sus labios. El luxemburgués soltó una risa ante el comentario algo egocéntrico de la chica. “A veces las cosas no resultan como uno lo piensa. En este caso, estás en presencia de Sherlock. Obviamente porque soy número uno en todo” comentó el rubio con el mismo nivel de egocentrismo que la princesa. “Theodore. Theo para los amigos. ¿Y tú?”
&& ANYA
Simplemente se quedó observándolo, intentando descifrarlo. La mayoría del tiempo a Anya no se le hacía tan difícil notar las intenciones de las personas, sin embargo Theodore era un caso aparte. “¿Y te intereso porqué?” Inquirió con curiosidad. Realmente no lo entendía, y tampoco comprendía el enojo que sentía, que sabía que no era en contra del príncipe. “No digas esas cosas. No lo digas si no lo sientes” Sus labios hicieron una pequeña mueca, no quería escuchar eso. “No he hecho mucho, la verdad, la vida común de una princesa.” Se encogió de hombros a la vez que desviaba la mirada “Si… h-hace bastante. ¿Tu vida?”
Una mirada de confusión se posó en los ojos de Anya. No le gustaba escucharla hablar así. “¿Acaso no es obvio? ¿O realmente tengo que aclararlo?” las dos preguntas fueron más que suficientes para poder refrescarle la memoria a ambos. El tiempo parecía correr a paso de tortuga, como que a medida que transcurría la conversación, los minutos se tornaban eternos. “Tú no digas esas cosas. Yo sí lo siento. Hasta puedo gritarlo si quiero” sus manos se extendieron, dándole la pauta que verdaderamente estaba dispuesto a realizar aquella acción. “Pues me alegro” esbozó una sonrisa. “Mi vida, mi vida... Bastante común, no cambió mucho. Creo que lo único importante que me sucedió fue entrar a este reality”.
&& SLAVICA
La rubía decoró su rostro con una coqueta sonrisa, colocando uno de sus rubios mechones detrás de su oreja. “Oh, ya me di cuenta desde antes querido” relamió sus labios caminando escaleras arriba “¿Sabes? Detrás de esa camiseta no puedo divisar muy bien tus músculos” frunció los labios en un puchero, claramente triste por no divisar los abdominales del príncipe. “Yo creo, que tu mami debe estar ogurllosa de tener un hijo tan guapo” se encogió de hombros, terminando por buscar su habitación. La islandesa abrió la puerta de la pieza dejando pasar al muchacho para colocar las maletas en su respectivo lugar.
Alzó una ceja. “Me gusta saber que ya entiendas como me manejo habitualmente” admitió el príncipe mientras se detenía a observar a su acompañante. “Oh, deberías comprarte unos lentes. Estos bebés se detectan desde lo lejos” dicha su frase, flexionó su brazo para dejar mostrar sus músculos; aunque obviamente le seguía el juego. “Tengo muchas mamis, en realidad. Pero sí, mi madre está orgullosa de haber traído al mundo a esta bomba sexual” rió ante su propio comentario y colocó las maletas cerca de la cama de su habitación. “Lo mismo deben pensar tus padres con respecto a tí” nuevamente le guiñó un ojo.
&& ADELE
Los rumores de que cierto príncipe pisaba el Golden Palace no habían tardado en circular hasta los oídos de la princesa de cabellos azules. Si bien, el estómago se le había encogido con el simple nombre brotando de labios ajenos, ni hablar de que pasaría con su pequeña persona si llegara a encontrarse con el rubio esperado. Caminó distraídamente por los lugares donde escuchó el luxemburgués había pasado, con la esperanza de encontrarlo al rojo vivo dentro de ella. De repente, la cálida mirada del ajeno se posó sobre ella justo cuando llegaba a su lado, las palabras sonando dulces cual melodía preferida. “¿Cuántas princesas con cabello azul conoces?” Preguntó, esos característicos hoyuelos marcándose en sus mejillas gracias a la enorme sonrisa que mostraba. “Claro, viaje hasta acá solo para poder verte, querido Theodore.”
Curvó sus labios, formando una sonrisa,para luego acariciar su melena con su mano derecha. “Conozco a una sóla princesa con ese tipo de cabello. ¿Sabes?, es algo molesta. Llega a irritarme demasiado la mayoría de las veces” bromeó mientras éste extendía sus brazos para darle un cálido abrazo a su princesa favorita. “¿Ves? Hasta lo admites. Ése es el espíritu, chica” enfatizó su última frase. “¿Y? ¿Ya haz hecho alguna de las tuyas o tendré el honor de ser el primero en verlo?” preguntó con curiosidad, sin borrar su sonrisa de su rostro.
“Uy, gracias.” Agradeció a la señorita que entregó su orden por ventanilla, sus labios formándose en una amable sonrisita que solo dejaba en claro la honestidad detrás de las palabras mencionadas por la rubia. “Aunque tardaste años…” Agregó bajo su aliento; jamás se lo diría directamente a la persona pues entendía que no eran pulpos y el hacer las cosas rápido, no siempre era la mejor opción. “¿Tu orden está bien?” Preguntó a su copiloto, a quien le había pasado la canasta con los vasos para poder manejar.
Moría por esas malteadas; entonces cuando Arielle le había pasado los vasos para sostenerlos, su cara se transformó y parecía un pequeño de seis años con su primera bicicleta. “Uhm, déjame ver” dijo el rubio para luego examinar el vaso transparente. “¿Tiene chocolate? Parece que sí” se dijo a sí mismo. “Sí, todo en orden. ¿Estás segura que el tuyo está bien?” le preguntó para verificar realmente si la orden de su acompañante estaba como debía ser.
&& VYRWELL
Escuchó con atención las palabras del chico, abriendo la puerta de cristal que separaba la piscina interior del resto de la casa. Allí el ambiente era húmedo y cálido, y pronto sintió que le sobraba la ropa. Por esa razón se deshizo de la camiseta, quedando con la parte de abajo del bañador. —Tiene que ser bonito visitarlo—. Admitió. Cuando le devolvió la pregunta sonrió, recordando su hogar. —Bueno, creo que no sería objetivo, tienes que verlo por ti mismo. Pero yo siento que es un lugar precioso, sobre todo en invierno. Cuando todo está nevado… fotografías cada paisaje aunque lleves viviendo veintiún años allí—.
Al notar que ya se encontraban en la piscina del interior de la casa, Theo se dio cuenta de que, claramente, no llevaba traje de baño puesto. Entonces, decidió sentarse en una de las reposeras que había y seguir conversando con el muchacho. “Exactamente. Un día te llevaré si quieres” se ofreció con amabilidad. “Me imagino. Es que cada año hay algo distinto, que por más de que nieve todo el año, para uno es único. Me dan muchas ganas de visitarlo” comentó y sonrió.
&& SLAVICA
“Te agradecería” levantó su bolso, para nuevamente observar a ambos lados, confirmando que nadie vendría a ayudarla De todas maneras aprovecharía para pasar el momento con el apuesto rubio. “ Estoy seguro que sí, y…¿en que se supone que tendría que tener cuidado?” elevó ambas cejas, riendo dulcemente por el guiño del contrario. ¿le estaba coqueteando acaso? “Bueno, seguro aún crees que eres su niño, pero tiene que ver que ahora eres un hombre ¿no? Esos músculos no están de adorno” se acercó al muchacho, permaneciendo intacta la sonrisa en su labios, sin romper el contacto visual con el susodicho.
Sin esfuerzo alguno, el rubio levantó las maletas de la atractiva princesa y sonrió al cruzar miradas. “Te darás cuenta tú solita. Pareces ser muy inteligente, así que no siento la necesidad de contarte” comentó divertido. Le gustaba crear este tipo de ambiente. “Y aunque tenga los músculos de Vin Diesel, ella pensará que mido un metro y veinte centímetros y que todavía le digo mami. Pienso que mi físico es más notorio en la platea femenina no materna” soltó una pequeña risa, aún sin romper el contacto visual que, por el contrario, se intensificaba.
&& ANYA
Sacudió la cabeza, casi de forma imperceptible, sólo para lograr volver a la realidad. “Yo.. Bueno, estoy segura que algunos se reservan de venir a un reality. Es probable que no lo vean como.. como una oportunidad.” Realmente no sabía qué era lo que estaba diciendo, lo que mas deseaba era dar media vuelta y marcharse de ahí, pero Anya nunca haría algo como eso, a nadie. Al oír las siguientes preguntas del príncipe se quedó observándolo por un momento, intentando descifrar si había escuchado bien. “¿Qué? ¿Si hice qué..?” expresó su confusión en palabras, tal como su rostro lo hacía con ambas cejas en alto.
Escuchó las palabras de Anya atentamente, para luego formar una mueca. “Es posible. Pero todos los príncipes y princesas que me interesan están aquí. Y te incluyo” su sinceridad se había reflejado completamente en su comentario. A pesar de que él lucía calmado, por dentro era notorio cómo su nerviosismo le carcomía su ser. “Que si me extrañaste. Digo, porque yo sí lo hice” aunque parecía sarcasmo, no lo era en realidad. La había extrañado. “Creo que también te pregunté qué hiciste en todo este tiempo que no nos vimos. Ha sido un tiempo largo” recordó y sonrió.