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Actualice algunas cosillas con mis bebés, si alguien quiere pasarse a darle un vistazo por si desean alguna conexión. Aquí está el de Slavica, Boris y Rowena. O también podrían darle like y yo les mandaré un mensaje y se llevan un starter privado como para romper el hielo idk. Y eso, bai /o/
I would love to see women be able to be powerful, complex, smart, opinionated and taken seriously, even if they are beautiful. Even more, I would love to see women held to different standards, other than the superficial ones that we’re held to. - Amber Heard
character aesthetics - the femme fatale
The Femme Fatale is sexy and she knows it. She manipulates and confuses The Hero with her undeniable aura of sexiness and danger. He knows that she’s walking trouble and knows much more about the bad guys than he might or she should, but damn it if he can’t resist her feminine wiles. Did she do it? Do I care? Whatever her story is, whether she did it or not, she’s definitely keeping some secrets.
❝ ¿Tendría… 15 años? ❞ Contestó aquella pregunta curiosa que le había inquirido aquella compañía con la que pasaba la tarde en grupo respecto a la edad que tenía al hacerse su primer tatuaje. El de rulos estaba lleno de tinta delineada en su torso y en parte de sus hombros, igualmente estaba acostumbrado a que siempre le abordaron con interrogaciones respecto a estos. ❝ Planeo tener más. ❞ Agregó, de manera neutral, abotonando su remera después de enseñar aquel en el pecho y mirar con una sonrisa a la persona ajena.
La rubia contemplaba el torso desnudo del castaño, mientras observaba con atención las figuras tatuadas en su piel. ¿Si Slavica tenía? Obviamente “¿Y tus papis no dijeron nada?” elevó amas cejas sin despegar la mirada de los ojiazules del contrario. La princesa poseía un tatuaje con un párrafo bajo uno de sus senos, sin embargo, eran pocas las personas que se preguntaban que era lo que significaba "¿Ah si? Si deseas puedo enseñarte uno de los míos” se encogió de hombros.
—Sí, sí hablaba de GOT, obvio. No me gustan las películas de superhéroes—. Respondió a la rubia con una sonrisa ladina. Luego retomó la conversación con un suave encogimiento de sus hombros, sin moverse del sofá y de su posición cómoda. —Y digamos que… contando con que Jon no es un Stark, el dicho sigue siendo muy cierto. Mira el pobre Rickon, unas temporadas sin salir, y justo le caza el sádico de Ramsay. Es una pena, la verdad—. Comentó.
“Pero escuché por ahí que puede que sea hijo de Lyanna Stark, bah quien sabe” hizo un ademán con la mano, elevando ambas comisura de sus labios en una sonrisa “ Oh y los flashbacks de Bran y la muerte de Olly. No lo sé, esperaba su muerte con deseo” ¿se estaba emocionando? posiblemente. Era inevitable no hablar de una de las mejores series de la historia, y una de las favoritas de la islandesa.
Jay siempre tenía hambre. Había nacido con hambre y, posiblemente, moriría hambriento. No llevaba más de un día en aquel lugar y se conocía la cocina como la palma de su mano: a fin de cuentas si no la había visitado cincuenta veces en las últimas veinticuatro horas, probablemente no la había visitado ninguna. En aquella ocasión había un par de bandejas ya preparadas y tuvo el descaro de coger uno de los cake pops que había sobre una de éstas, probándolo sin siquiera pedir permiso. —¿Has probado esto? Creo que es lo más rico que probé nunca. Y eso que no suele gustarme el dulce—. Comentó hacia la primera persona que vio.
“Oh, y eso que aún no me pruebas a mí” respondió cogiendo otro cake pop que había entre tantas sobre la mesa de la cocina. La rubia nunca olvidaba el tono coqueto que siempre solía utilizar, sin embargo, le dio una mordida al postre para poder corroborar las palabras del castaño “Uhm si, está delicioso” relamió sus labios chupando uno de sus dedos donde descansaba un pequeño trozo de chocolate.
El húngaro siempre solía disfrutar de la soledad como un niño pequeño de un caramelo, y por esa razón había buscado uno de sus momentos para tirarse en uno de los sofás de la sala de cine a ver el último capítulo de una de sus series favoritas. Estaba acabando de verla cuando, sin previo aviso, la puerta del lugar se abrió, mas no apartó sus ojos dispares de la pantalla. —Definitivamente el dicho “tienes menos suerte que un Stark” es lo más cierto que he escuchado nunca—. Pronunció a la nada, sin esperar una respuesta.
Si bien la rubia paseaba por los lugares más recónditos del palacio ( tal vez en busca de un lugar privado donde llevar a sus presas) no tenía idea de que había un cine. Slavica se caracterizaba por ser una amante de las películas, es por ello que se adentró en el lugar, curiosa, sin embargo alguien más se había adelantado “Hey, ve el lado bueno, al menos Jon está vivo ¿verdad?” elevó ambas cejas, desviando su atención hacia la enorme pantalla “¿te estás refiriendo a iron man o la serie got?” no había comparación alguna, pero no había nada malo en preguntar.
Alzó una ceja. “Me gusta saber que ya entiendas como me manejo habitualmente” admitió el príncipe mientras se detenía a observar a su acompañante. “Oh, deberías comprarte unos lentes. Estos bebés se detectan desde lo lejos” dicha su frase, flexionó su brazo para dejar mostrar sus músculos; aunque obviamente le seguía el juego. “Tengo muchas mamis, en realidad. Pero sí, mi madre está orgullosa de haber traído al mundo a esta bomba sexual” rió ante su propio comentario y colocó las maletas cerca de la cama de su habitación. “Lo mismo deben pensar tus padres con respecto a tí” nuevamente le guiñó un ojo.
Slavica no dudó dos veces en tocar los abdominales del rubio, con una sonrisa coqueta trazada en sus labios. En cuanto se hallaron solos en la habitación, la rubia cerró la puerta mientras caminaba por la pieza y alejaba a la vez las maletas que se hallaban junto a su cama. La islandesa se sentó en esta, cruzando ambas piernas, cerca al cuerpo del príncipe “¿Oh si? Y que es lo que más te gusta de mí?” inspeccionó con la mirada el nuevo lugar, hasta caer sobre los ojos del contrario.
ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤYᴏᴜ ᴋɴᴏᴡ ᴍʏ ʙᴀʙʏ ᴘʟᴀɴ﹐ ᴡᴏʀʟᴅ ᴅᴏᴍɪɴᴀᴛɪᴏɴ
I still have dreams of you at night I can’t tell the dark from light I never thought I’d be The one you’d leave behind (x)
I was raised by my father; I was daddy’s girl.
@slavicagvrlvc
“Principe Sergi.” Su nombre bailaba fuera de sus labios en el momento en que una sonrisa de medio lado cruzó sus labios. “Es un placer conocerte.” El hombre le tendió la mano por un segundo, esperando un apretón formal de manos, algo básico y cortés. “Bueno, ¿vas a tomarla? Te prometo que no muerdo… bueno, no muerdo fuerte.” Sus claros ojos chispearon con malicia en el momento en el que el dedicó una pequeña risa, nunca medía sus palabras y seguro que eso fue lo menos prudente para una primera impresión. “Discúlpame, parece que a veces suelo ser muy… muy lanzado, lo lamento.”
La rubia estudiaba al pelinegro con interés, llevándose un mechón de su cabello hacia atrás. “Un gusto, príncipe Sergi” se presentó, tardando en tomar la mano del ojiazul, sin embargo, lo estrechó con suavidad “ El placer es mio, me han hablado de ti últimamente” en su rostro permaneció una sonrisa, coqueta, como usualmente mostraba ante los hombres. Al momento en la que el muchacho volvió a hablar, la rubia soltó una pequeña risa, el doble sentido a sus palabras le causaba una buena impresión de parte del portugués “Bueno, a mi me gusta que me muerdan” relamió sus labios con sorna, elevando ambas cejas en cuanto las últimas palabras del príncipe se hicieron escuchar “No lo lamentes, al contrario, me gusta”
Sin esfuerzo alguno, el rubio levantó las maletas de la atractiva princesa y sonrió al cruzar miradas. “Te darás cuenta tú solita. Pareces ser muy inteligente, así que no siento la necesidad de contarte” comentó divertido. Le gustaba crear este tipo de ambiente. “Y aunque tenga los músculos de Vin Diesel, ella pensará que mido un metro y veinte centímetros y que todavía le digo mami. Pienso que mi físico es más notorio en la platea femenina no materna” soltó una pequeña risa, aún sin romper el contacto visual que, por el contrario, se intensificaba.
La rubía decoró su rostro con una coqueta sonrisa, colocando uno de sus rubios mechones detrás de su oreja. “Oh, ya me di cuenta desde antes querido” relamió sus labios caminando escaleras arriba “¿Sabes? Detrás de esa camiseta no puedo divisar muy bien tus músculos” frunció los labios en un puchero, claramente triste por no divisar los abdominales del príncipe. “Yo creo, que tu mami debe estar ogurllosa de tener un hijo tan guapo” se encogió de hombros, terminando por buscar su habitación. La islandesa abrió la puerta de la pieza dejando pasar al muchacho para colocar las maletas en su respectivo lugar.
La morena se dedicó a contemplar la escena con repentino interés. No podía decir que aquello no le parecía una idea atractiva. ¿Hace cuanto que no se había permitido ceder al descontrol? Ni siquiera le hacía falta cierto grado de embriaguez, pues las mejores locuras las había realizado estando sobria. “Deja de tentarme, Slavica. No creo que tu amiguito pueda con ambas.” Mas la rusa se internó en la habitación, cerrando la puerta a sus espaldas.
La rubia pasó por empujar al chico fuera de la cama. ¿Que le apetecía? Un baile, un baile que llegara a enloquecer a la islandesa. “Oh vamos, mira que nuestro amigo nos dará una acto que ambas disfrutaremos. ¿haz oído del striptease, verdad?” elevó ambas cejas, observando que la morena había cerrado la puerta de la habitación. Ahora estaban los tres solos, ¿que mejor que eso?