Y ahora que te encuentras allá arriba, observando de lejos todo lo que hago, te pido perdón por no poder hacer que te quedaras más tiempo. Te extraño igual o más que el día que supe que ya no estabas, y así será por el resto de mi vida. Descansa en paz, pequeña parte de mi vida, y espérame ahí, en dónde ya no sientes dolor, y te prometo que al llegar, serás la primer persona que buscaré. Mientras tanto visítame en mis sueños, ven a contarme cómo te va en el cielo, dame un abrazo cálido, que siento que ya no puedo.















