Rodó los ojos y se cruzó de brazos, negándose a sonreÃr por mientras. –Mi abuelo quiere probar sus amistades con el dueño de este campamento. ¿Qué hay de ti? Aún no haz respondido a mi pregunta, –claro, habÃa dado respuesta a la pregunta literal, pero no a la que la holandesa ocultaba tras esa pregunta. Se habÃa distraÃdo completamente de su tarea de limpiar la zapatilla, aquel muchacho siempre la distraÃa de hacer lo que debÃa.Â
— Asà que te están usando para relaciones públicas —asintió lentamente— Espero que no seas la única Cillessen, o las amistades no van a durar mucho —bromeó, cambiando de posición el pequeño perro que todavÃa afirmaba, no querÃa que se escapara— Creo que soy libre de ir a los campamentos que quiera, una amiga me habló de este y decidà ver que tal era —le respondió para que la rubia se quedara un poco tranquila. Le dio una rápida mirada de pies a cabeza, queriendo decir varias cosas, pero al final decidió andar lento en este encuentro— ¿Quieres que te ayude a limpiarte? —.
















