No me siento bien, no siempre lo he estado. No es tu culpa, siempre has sido la mejor mamá conmigo. Simplemente, hay momentos en los cuales mis pensamientos suelen desviarse y hacerme creer lo que los demás suelen decir de mÃ. No es fácil, no es como tuviera un escudo ante crÃticas o insultos. No es fácil esquivarlos cuando vienen de tu propia familia, no cuando los mismo que deberÃan quererte suelen destrozarte la poca autoestima que te queda. De niña lloraba mucho, demasiado, a montones porque pensaba que algo estaba mal conmigo. Que debo ser flaca, que no debo tener cachetes, que mi nariz es muy larga, mis cejas muy pobladas, tienes bigote que pareces hombre, te pareces a una vaca, eres muy fea para tener enamorado, eres la gordita enamoradiza, eres una mala persona, eres egoÃsta, y muchas cosas más. No es tu culpa haberlo tomado como insultos inofensos de niños, pero ya no soy una niña y los insultos siguen y aunque he aceptado que soy como soy y debo aceptarme como soy, a veces me derrumbo. ¿Por qué? Supongo porque aún duele, duele que las personas a las que quieres mucho traten de hacerte punto de bromas que a ellos les hace reÃr pero a mà no, no importa cuantas veces se los diga, los insultos seguirán, los apodos también, pero mamá no será tu culpa.