Llevaba ya demasiado sin dar noticias de nada, pues para vuestro deleite aquí va una buena ración que este puente ha dado para mucho.
Un día cinco personas inquietas decidieron cometer una locura. Y con ello no digo que un grupo de gente con parkinson decidieran robar panderetas. Todos queríamos ir a Laponia, al norte del mundo, donde la tierra tiene caspa. ¿Cómo y cuándo vamos? Esa fue la pregunta.
Un puente, esa fue la respuesta, solo necesitábamos un río, pero nadie tenia uno a mano así que esperamos a tener un día de fiesta y pedir otro más por nuestra cara bonita y por trabajar de gratis. El cómo, las opciones fueron tren o avión, pero gano el coche, organizando un buen viaje parando en sitios pintorescos y tomando una ruta para ir y otra diferente para volver conseguimos ver media Finlandia en 4 días, de principio a Fin-landia. Para que os hagais una idea, si buscais en google maps, el viaje desde Kouvola a Rovaniemi, salen tres rutas, pues a la ida fuimos por el centro y a la vuelta por la izquierda.
Salimos al día siguiente de que media Finlandia fuera inundada por un maremoto de alcohol y desenfreno también llamado Vappu, así que como todo el mundo estaba de resaca, nosotros eramos los únicos colgaos a los que se les ocurrió ese viajecico de nada mas y nada menos que 11 horas y media en coche. Tuvimos suerte también de que cuando quedaban solo 2 horas de viaje o así unos renos se cruzaron con nosotros.
Ejemplo de alguna de las paradas.
Para dormir los dos primeros días, si, he dicho que para dormir los dos primeros días; se que estaréis pensando que se duerme por la noche, pero no había noche, había una especie de eterno atardecer en el que no estaba el sol pero se intuía detrás del horizonte, como cuando de pequeños no nos gustaba la zanahoria y comíamos algo que decía tu madre que no tenía zanahoria, no la veías pero la notabas, estaba ahí. Bueno, para dormir los dos primeros día alquilamos entre los 5 una cabaña a orillas de un río que conectaba dos lagos muy chula pasado ya el circulo polar ártico. 5 camas una de ellas un sofá, sauna, barbacoa etc... Así que ha vivir como reyes.
El primer día todos con el culo inquieto, no en el sentido de que nos estuviéramos deshaciendo por dentro, nos dio por hacer un paseo a las 22 aprovechando las últimas horas de luz, pero quién nos diría que las últimas horas de luz eran las 48 que estaríamos ahí. El paseo estuvo way, vimos huellas de alces y cruzamos un puente en el que al otro lado era zona militar restringida por maniobras, así que pisar el otro lado y media vuelta, que a las 23 dudo que estén de maniobras, aunque en Finlandia todo es posible podían ponerse en cualquier momento manos a la obra. Ahora, eso sí, que pedazo de paisaje desde el puente, como se notaba que estábamos de puente...
Visita obligada al día siguiente a la casa de Papa Noël, que no entre a verlo porque si no le pegaba por discriminarme, porque claro como soy de ToRrEroH, no merecía regalos en mi infancia... Una decepción eso, todo un centro comercial que gira en torno al gordo ese, y para estar acorde con él también han engordado a los precios... Se ve que esta tan gordo que tiene su propio campo de gravedad y eso es muy grave porque todo lo de su alrededor ahora gira en torno a él. Pero bueno típicas fotos en el circulo y en la puerta de casa de gordo, que si algún día alguien se hace fotos en la puerta de mi casa, por ser mi casa, le pediría por favor que se vayan al portal de al lado que es igual que el mio y luego es invente que han estado en mi portal que seguro que cuela.
Despues de esto a visitar la ciudad de Rovaniemi, que otra decepción, TODO cerrado menos un par de museos de los cuales fuimos a ver uno que estaba muy bien al día siguiente. Se conoce que hace tanto frío que no van muchos turistas en estas épocas, porque tener cerrada la oficina de turismo y las tiendas de regalos y demás, así que fuimos a la fábrica de marttini, que no es de bebida, es una fábrica muy famosa de cuchillos fineses, y vale. Por la tarde a un parque natural por el que no pudimos andar porque estaba todo de nieve y nos hundíamos, así que nos conformamos con la pedazo de viste de Laponia desde una estación de esquí que aún estaba abierta, aunque a esa hora ya había cerrado a pesar de la cantidad de luz que había.
Aprovechando que hacía buen tiempo, hicimos “barbacoa” lapona con cosas baratas del super como pollo o pinchos morunos, la economía no da para más.
Después de la cena una sauna a las 2.30 con intento fallido de meterse al río tras haber conseguido abrir un pequeño camino en el hielo al río, pero como vimos que nuestras vidas podía peligrar tanto por el infarto por el cambio de temperatura como por la corriente del río, nos conformamos con el revolcón en la nieve en bañador después de la sauna del día anterior.
Al día siguiente, viaje a Oulu, una ciudad de la costa en el golfo de botnia, en un hotelucho para los cinco en el que no había nadie de persona ni recepción ni nada, te daban un código y con eso habrías todas las puertas que necesitabas abrir. Esta es la ciudad de Finlandia que más me ha gustado hasta ahora cuyo “monumento” más representativo es un simpático guardi regordete. Si alguna vez vais por esa zona os lo recomiendo para visitar.
En esta ciudad también pude ver por primera vez el mar abierto finés. Que como en todos los lados, es agua... Pero al menos me moje una mano en el mar báltico, y casi dejo de sintir esa mano para siempre de lo fría que estaba el agua, y aun había gente haciendo piragüismo.
Finalmente tocó volver a la realidad, pero de camino a la realidad tocó parar por más lagos si cabe.
Un viaje inolvidable, e irrepetible, fueron un montón de kilometros, pero cada uno de ellos mereció la pena.