Introducción
El paso de los años no es una preocupación para un ser inmortal que ha aprendido lo increíblemente fugaz que pueden resultar un par de décadas, con apenas cambios significativos para la humanidad cegada por la rutina. Quizás por ello no le dio importancia al asunto, hasta que las señales fueron evidentes. Las criaturas sobrenaturales como él debieron pasar paulatinamente al anonimato, protegiéndose del conocimiento humano, hasta que consiguieron pasar desapercibidas. Él también tuvo que hacerlo hasta acabar retirándose de la civilización hacia tierras interiores.
Un día, recibió una visita. Un muchacho en apariencia, pero con mucha mayor edad realmente, vino hacia el dios con una respuesta largamente ansiada: había dado con la fórmula de un ritual de invocación demoníaca.
Años atrás, una guerra resultó en la derrota de ciertos demonios cuya libertad les fue negada al ser enviados no al infierno de donde provinieron, ni al paraíso desde donde podrían escapar, sino a alguna otra dimensión en conocimiento de guardianes tan escasos como perdidos y, lo peor de todo, leales.
El ritual incluía algunos elementos difíciles de obtener, pero no imposibles. Requeriría tiempo, quizás demasiado tomando en cuenta la velocidad con la que sucedían los acontecimientos, pero el dios y el joven brujo demoníaco sabían que esta podía ser la única oportunidad.














