jlestat-ts:
“Pero no es el tipo de frase que estoy buscando” porque si acompaña la línea de pensamiento y no teme decir que está de acuerdo, mas la realidad que aquel instante no le pide amarse ( a él que nunca lo ha hecho consigo mismo, aunque intente proclamar lo contrario ). La noche le pide olvido, perderse, dejar atrás el nombre que hoy no se pronuncia y desconocer cada persona que hay tras las máscaras. No pone excusas de castas, ni género ( aunque cuestiona cada movimiento y se excusa por cada paso que le empuja más cerca del contrario. “Pero lo está haciendo, quizá una de las más motivadoras a que te callen” la sorna acompaña los tintes jocosos, porque no sabe si el contrario se percata de lo molesta que puede ser la positividad cuando el alcohol circula la sangre y domina cada una de sus sentidos, Mirada ajena que quema, la siente caer en él y la busca, corresponde sin temor a la provocación de la que es víctima en ese instante y que le sabe a desafío. “¿Lo preguntas porque no lo sabes?” y el arco de su ceja derecha se alza, cuestionando que tan ignorante es el contrario de lo que pasa por sus pensamientos. De las ideas que no planea compartir tan abiertamente, al menos con labia. “En este momento quiero algo más” confesión que llega con la compañía de una sonrisa y niega la salida de emociones negativas, Pensamientos que mueren con el alcohol en su sistema y alegría falsa ahora apoderándose de todo su accionar. Dígitos que avanzan a través de la mano que sostiene su barbilla y descienden a través de su muñeca. Yema que mantienen un rose casi inexistente, pero suficiente para generar contacto antes de deshacer el agarre. Liberación que le permite a su falanges jugar con el borde de la tela que rodea le cuello ajeno , romper todo espacio personal y la cercanía de sus propios labios a los ajenos. Distancia de milímetros, roce que provoca, pero no otorga. “Averígualo es una respuesta muy amplia” incisivos que atrapan la inferior de las carnosidades impropias y tiran de ella. Hay suavidad, pero ya no tanta delicadeza, “vas a tener que ser más específico” es un susurro que implora una respuesta.
Se trata de un tipo de afirmaciones que acepta pero que no comprende, él que tanto amor propio posee y cuya opinión personal de sí mismo supera cualquiera que los demás pudieran tener. De todas formas, prefiere no ahondar en el tema, uno que cree tendría mayor impacto en un ambiente distinto, menos festivo y en el que se encontrara completamente sobrio, sin la sombra del alcohol acechando su psique. "Lástima. Usualmente soy encantador," la sombra de la mofa se hace presente en su voz, una que va dirigida hacia sí mismo, y que busca eliminar un poco del peso de la arrogancia que sus palabras poseen. Y lo sabe, porque es fácil prever, hacerse a una idea de los planes de su contrario, unos que no planea detener. "Lo pregunto porque quiero escucharte decirlo," sinceridad desborda su voz, curiosidad que se encuentra ausente y da lugar a la certeza, casi a la implícita acusación de orden presente de manera natural en su voz, que lo convierte en su ser acostumbrado a obtener respuestas y todo lo que pida. "Esa petición abarca demasiadas cosas," sus palabras son como una advertencia acaricando el sentido auditivo contrario, escapando de su garganta con calculada lentitud, provocadora e incitadora a pecado. No se arrepiente, no en ese momento, en que la cercanía del cuerpo ajeno es un aliciente, en que puede sentir el calor ajeno en cada poro de su piel, que arde con la anticipación. Desciende su mano cuando la silenciosa petición es evocada, mas no aparta su mirada de la ajena, orbes que busca reconocer y en los que encuentra un posible espejo de los propios, anhelantes y expectantes. "Nunca he sido un hombre de palabras tanto como de acciones," espera que sea respuesta suficiente, y si no lo es, espera que lo sea la forma en que ladea su rostro ligeramente, buscando un mejor ángulo, un roce más profundo de la tentación misma. El contacto que se genera en aquella zona tan delicada de su cuerpo es adictivo, y hace gala de un envidiable autocontrol cuando se detiene, con sus labios entreabiertos rozando contra los de su acompañante, sus alientos mezclándose en la más pura ambrosía, sus párpados se cierran por completo y ríe por lo bajo, sonido grave y ronco. No quiere delicadeza, no cuando puede obtener lo contrario, la pasión y la vehemencia que amenazan con consumir su cuerpo. Es un juego de control y lo sabe, lo experimenta cuando la punta de su lengua roza el labio inferior ajeno, separándose un milímetro antes de pronunciar en un susurro: "¿Ya tienes tu respuesta?" Es cuando sus labios atacan sin misericordia los contrarios, amoldándose con facilidad a las gruesas carnosidades que ya ha probado y de las que no tiene suficiente, su izquierda encontrando un camino hasta la espalda baja de su acompañante, una forma de mantener el deseado objetivo cerca.












