Hoy en el café, bebiendo, te vi por primera vez, vi tu cara y que me pusiste atención.
"Me pararé, te hablaré, me dirás tu nombre, intercambiaremos teléfonos, nos comunicaremos en 2 ó 3 días, saldremos, me dirás tus planes de vida, y yo los míos; volveremos a salir en dos semanas, porque la siguiente estaremos ocupados. Te besaré y me corresponderás, será un buen beso, nos llevaremos tan bien que ni siquiera tendré que preguntarte si quieres ser mi novia; nos entenderemos bastante, no tendremos que fingir ni ocultar esa atracción que estuvo presente desde el principio, en el café.
Meses después nos enamoraremos, tendremos una relación muy pasional donde reinará la armonía, hasta que, por un factor externo, habrá unas dificultades; tú en tu trabajo, yo en el mío. Esas dificultades te harán cuestionarte el “hacia dónde vamos”, si nos correspondemos de verdad, si todo lo que nos habíamos prometido sin decirlo sería de esa manera, y yo, por mi ego, diré cosas que están lejos de ser verdad, pero como muchas veces me dejo llevar por la ira, te lastimaré, muy dentro.
Después de tres semanas sin comunicarnos, un buen día iré a tu casa y durante ese tiempo aprenderé algo de guitarra acústica; cantaré al pie de tu ventana una canción para ligar (o para que no me dejes), y tú un tanto desconcertada, cerrarás la ventana del cuarto, la azotaras y la bisagra hará un ruido terrible que será para siempre o hasta que la engrases; bajarás las escaleras y después me gritarás. Todo será verdad.
Me dejarás sin nada que decir, darás media vuelta y regresarás a encerrarte a tu casa; no tocaré la puerta. Pasaré al super que está abierto las 24 horas, porque ese día será tarde, compraré esa botella baratísima de licor, la cajera me cobrará menos de doscientos pesos; ese día sentiré que todo está perdido.
Camino a casa y como es costumbre en mi andar, no me fijaré al frente y chocaré con alguien, luego de las respectivas disculpas nos presentaremos, ella traerá una notable tristeza y le diré sobre mi botella de licor; la compartiremos, posiblemente en la calle, aunque el día anterior fue de pago y me sobrará para un cuarto de hotel de 195 pesos (que no mencionaré, porque será obvio lo que sucedería ahí). Pero ella lo hará y accederé, en parte por el frío, en gran parte por ti.
Te engañaré sin tantos deseos de hacerlo, para ese entonces mi cuerpo no estará hablando por mí, será el alcohol, y el de ella igualmente estará intoxicado, pero actuará por sí misma con pésimos resultados. Será terrible y lo único que suceda.
A la mañana siguiente me sentiré mal. Esa misma tarde coincidiremos en una calle de la colonia Roma. Te preguntarás si en realidad fue coincidencia o que yo te acechaba, luego de concluir que no habría forma de lo segundo, aceptarás la coincidencia como la única verdad. Me sonreirás, apenas te podré ver a la cara, medio charlaremos, me dirás que ayer tenías un montón de cosas en la cabeza que no sabes a dónde van, y tu reacción después de cantarte una canción para ligar (o para que no me dejes) no será la que te hubiera gustado, y me abrazarás.
Verás mi nula reacción hacía tu cálido abrazo, te preocuparás y preguntarás sobre lo que sucede. Te contaré todo con lujo de detalle, sentirás horrible, te marcharás para ya no volver, te lastimaré muy profundo, eso será imperdonable para mí: lastimar a la persona que más he amado en esta vida."
Así que en lugar de pararme y hablarte, pagaré la cuenta y saldré del café; porque no te quiero lastimar con mis inverosímiles acciones.