Desde que estás en mi vida, cada día tiene un nuevo significado. Despertar ya no es solo abrir los ojos, es pensar en ti antes de que el mundo empiece a girar, es enviarte mis buenos días con la ilusión de que sonrías al leerlos. Dormir ya no es solo cerrar los ojos, es desearte buenas noches con el anhelo de que tu descanso sea tranquilo, es quedarme pensando en cuánto te amo antes de que el sueño me alcance.
Tus ojos… no hay nada más precioso que haya visto en mi vida. Son mi lugar seguro, el rincón donde encuentro la calma y la certeza de que estoy exactamente donde quiero estar. Mirarte es perderme en un universo donde solo existimos tú y yo, donde no hay miedo, solo amor.
Verte sonreír es mi momento favorito. Es como si el sol decidiera brillar solo para mí, como si el tiempo se detuviera para admirar lo hermoso que eres cuando eres feliz. Tu risa es la melodía que quiero escuchar siempre, la canción que no quiero que termine jamás.
Saber de ti me da paz. Escuchar tu voz, recibir un mensaje tuyo, sentir que estás ahí, que me piensas, que me extrañas… todo eso me llena el alma. Contigo, el mundo es menos caótico, menos ruidoso, más bonito.
Eres todo para mí. Eres mi pensamiento constante, mi felicidad inesperada, mi amor sin medida. Eres la persona a la que quiero cuidar, amar y hacer feliz cada día. No hay nada en este mundo que pueda cambiar lo que siento por ti, porque mi amor por ti es absoluto, inquebrantable, eterno.
Te amo por sobre todo. Te amo con cada latido, con cada respiro, con cada palabra que te escribo. Y si pudiera elegir de nuevo a quién amar, te elegiría a ti, una y otra vez, en cada vida, en cada historia, en cada sueño.