The Moonwalker
La inspiración había llegado a mi corazón, mis canciones habían resultado buenas y lo comprobé porque escuchaba mis temas en muchos bares de por mi barrio, me atreví a realizar un viaje buscando expandir mis letras a otros horizontes sin ningún temor al fracaso. Tenía plena confianza en mi trabajo, el que debía creérsela era yo, ahora era turno de impresionar a oídos foráneos.
Había viajado a la ciudad del pecado a bordo de un bote que atravesaba por toda la bahía decorada con el claro color azul del océano, los grandes barcos cuya inmensidad provocaba cubrir totalmente la luz del sol, sobretodo un barco como en el que me encontraba el cual era pequeño, pero, la vista era hermosa y mis sueños eran más grandes que las olas que saltaban a la vista.
Al llegar a la ciudad no tenía mucho dinero a mi disposición. Había vendido un par de LP's de The Beatles y uno más del álbum "Cloud Nine" de George Harrison para conseguir lo suficiente, me encontraba por todos los rincones buscando un lugar en donde mostrar los temas que recientemente había compuesto, quien sabe, quizás se me daría oportunidad de grabar material en un estudio discográfico pero no conocía mucho de la ciudad.
Seguí caminando sin parar, no había comido desde dos días antes en el barco del cual les hablé, aquel día me serví un par de cócteles de camarón para satisfacer mi hambre pero ahora, me sentía con un agujero negro en mi estómago por el hambre. Llegué al centro de la ciudad cuando pude observar un gran edificio blanco el cual tenía una leyenda que decía "V - Rock Estudios", no tenía ningún conocimiento de que existiera y por lo que se veía a simple vista, el lugar era imponente.
Conmigo llevaba solamente una mochila. En ella podía encontrar una bolsa de cacahuates -la cual lucía medio vacía-; un par de cassets con canciones escritas por mi; una linterna y una vieja carta que le había escrito a Rosie.
Rosie fue mi novia por aquellos años, era la razón de mi todo; la inspiración de mis canciones, la luz de mi camino o al menos lo era hasta que se burló de mis sueños al querer viajar a la ciudad del pecado para mostrar mi música. Aquellos días antes de partir recuerdo que se burló de mis sueños, de mi música, en general de mi. Al terminar de burlarse recuerdo que Carl Johnson llegó en un lowrider para recoger a Rosie, habían estado saliendo por semanas y no me había percatado de ello, me sentía como un perdedor y ahí estaba yo perdiéndola...como un verdadero perdedor.
Volviendo a mi encuentro con los V-Rock Estudios, seguía preguntándome sobre el motivo de por qué aparecieron en mi camino, era cierto, buscaba mostrar mi música pero aquel estudio de grabación pareció haber aparecido por obra de magia. No le tomé tanta importancia y pensé rápidamente en buscar mis cassetes para mostrarlos en el estudio pero quise escuchar un poco la radio, tenía días sin escuchar música y era mi medicina ante lo difícil de mi viaje y dejar en el pasado a Rosie que se había quedado en San Andreas.
Al encender mi pequeña radio, sonaron los primeros sonidos de la canción "Wanna Be Starting Something" de Michael Jackson, lo cual me puso a cantar y bailar sútilmente afuera de los estudios, escuchar su música me representaba alegría y por aquél momento fue mi salvación. Al terminar la canción, recuerdo que el locutor de la estación "Fever 105" anunció con gran entusiasmo el concierto que Michael Jackson tendría en el Hyman Memorial Stadium al día siguiente. Lloré de la emoción, en aquellos momentos estar en la misma ciudad que uno de los artistas que me inspiraban me llenaba de alegría a pesar de todo lo difícil del viaje y de mi misión. Lamentablemente, se mencionó que el concierto tenía todos los boletos vendidos y no tendría oportunidad de verlo.
Con la alegría de saber que MJ estaría cerca, me decidí a entrar al estudio para mostrar mis canciones. Entre por la puerta blanca con esquinas doradas y el guardia del lugar se asombró por mi manera tan directa y descarada al entrar al lugar pero mi objetivo era claro. Rápidamente el guardia me llamó la atención y me gritó con todas sus fuerzas
- ¡Joven! ¿Hacia dónde se dirige?, usted no puede estar aquí, no pertenece a la empresa, vuelva acá.
Hice caso omiso y seguí mi camino hasta conseguir hablar con alguien que estuviera interesado en escuchar mi música y solamente me encontré a Jezz Torrent, vocalista de Love Fist, la banda más representativa de los estudios. Tenía una mejor concepción de Torrent pero fue déspota, grosero y arrogante tan sólo al plantarme al frente y comentarle que quería enseñar mis canciones.
- ¡Seguridad!, un loco se ha entrometido en nuestro hogar, sáquenlo o me encargo yo. ¿Qué piensas que hay lugar para un negro como tú, es absolutamente imposible. ¡Lárgate!.
En menos de lo que canta un gallo estaba siendo arrastrado por el suelo por el personal de seguridad y dos guardias personales de Jezz. Caí brusca y duramente sobre el piso causándome hematomas en ambos brazos y un rasguño gigante en mi cara como si se tratase de un rasguño de tigre. Con la cara llena de vergüenza, totalmente humillado y despreciado me dirigí al primer café que encontrara por la calle, después de caminar alrededor de 20 minutos llegué al "Cafe Robina", un lugar con gran fama por la ciudad.
Al llegar me senté en la silla que estaba a un lado de la barra donde "Don Umberto Robina" atendía personalmente a sus clientes.
- ¡Hola amigo!, bienvenido a Café Robina, ¿cómo va su día?. comentó Robina
Mi rostro lo manifestaba todo, mi día había sido una pesadilla total y lleno de tragedias desde el primer momento que llegué a la ciudad. Me habían destrozado el corazón, me habían humillado, me habían discriminado por mi piel y me habían cortado mis alas para volar.
- Sinceramente, no ha sido mi día, la he pasado terrible por esta bella ciudad, le respondí.
- Amigo, la vida suele ser una perra con las mejores personas, le invitó un tequila y lo paga la casa.
- Es usted muy amable y gentil, por cierto, mi nombre es Jake Mikson
- Un gusto conocerle, señor Mikson, cuénteme sus penas, me gusta que mis clientes se sientan cómodos y en casa, sobre todo si ha sido un día gris para ellos.
El café no estaba muy lleno, solamente había unas cuantas mesas ocupadas y el ambiente estaba muy tranquilo. Había una mesa que tenía alrededor de cuatro personas cubriendo a una persona que lucía un saco negro muy grande con camisa roja abajo de él, su cabello era rizado y largo por lo que alcanzaba a distinguir pero no me llamó la atención, sólo me parecía raro que estuvieran cubriéndolo.
Mientras tanto, me encontraba contándole a Robina todas las tragedias que me habían sucedido aquel día, no hallaba la salida a los problemas y lo peor es que estaba solo en aquella gran ciudad. Recuerdo haberle contado largo y tendido sobre Rosie y su decepcionante actitud hacia mi. Yo estaba en un estado muy entrado a lo ebrio, sin embargo, mis palabras eran simples ante la terrible tormenta de problemas en las que había estado desde mi salida de San Andreas. Seguí tomando hasta llegar a 8 pequeños vasos de Tequila.
De pronto escuché una voz muy suave a mis espaldas al mismo tiempo que sentí una mano sobre mi hombro
- Hola amigo, espero que no te molestes pero he escuchado un poco de tu plática con Mr. Robina y me ha dejado muy mal todo lo que has contado, me he sentido triste por ti y quisiera invitarte a mi mesa
En aquel momento no distinguía que es lo que quería aquel sujeto que hablo por mi espalda, mientras yo sostenía un trago de Tequila. Al voltear me quedé paralizado completamente de pies a cabeza sin dar crédito a la persona que estaba frente a mi, mi boca se paralizó también y sólamente pude decir "Hola Mmmmmm...." con un volumen muy bajo y casi entrecortado mientras temblaban mis labios...era Michael Jackson, en persona, en la realidad, en la vida.
Dejé mi mano sosteniendo la suya para comprobar que todo aquello era verdad y no era parte de una alucinación por el tequila, pero no lo era, era verdadero. Ahí estaba "El Rey del Pop" frente a mi en una cafetería de cuarta pero donde seguramente nadie de la prensa lo molestaría.
- ¡Vamos amigo! ¡Ven a mi mesa y charlemos un poco!
Por supuesto que hablar con Michael era algo distinto, al menos lo que había visto por televisión, el tipo era sumamente interesante y te atrapaba en su lenguaje. Al momento en que daba pequeños pasos atrás de él mientras lanzaba risas muy inocentes, yo seguía temblando. Llegué a su mesa y mandó a traer algo.
- Billie, tráeme el instrumento de la limosina, por favor.
Michael seguía riéndose por mi actitud y en reiteradas ocasiones me pedía tranquilidad ante las cosas, poco a poco fue sacando las hojas en donde estaba escribiendo mientras era encubierto por sus guardespaldas -como les había contado- y me enseño un par de hojas donde había escrito cosas que yo le había mencionado a Mr. Robina.
- Te reíste de mi, me hiciste llorar, hiciste la broma y luego preguntan por qué soy un perdedor
Te dije hola, tu dijiste adiós, llegué a ti y tú no lo intentaste, soy un perdedor
Si perderte me hace feliz entonces ¿por qué me hace llorar?
Michael había escrito muchas cosas de las que me habían sucedido con Rosie y lo había convertido en canción. A lo lejos, Billie, su guardespaldas, traía con él un pequeño teclado. Michael empezó a tocar una melodía que supongo tenía pensada desde hace tiempo y empezó a cantar la letra que me había mostrado con lo que yo había platicado con Robina. Poco a poco me fue metiendo en la canción y era realmente buena, todo lo que hacía ese tipo era sumamente bueno y lo estaba viviendo en persona.
La gente que estaba en el café, incluyendo a Mr. Robina y Robert empezaron a lanzar aplausos y chiflidos mientras Jackson tocaba el teclado cantando la melodía que había surgido de mis problemas. Imagínense, mis tragedias habían sido convertidas a una canción por Michael Jackson, la vida empezaba a sonreírme. Michael me pedía que le hiciera coros y yo asintía con la cabeza, la canción había quedado sumamente increíble.
- Amigo, ¿ cómo te llamas?
- Jake Mikson, mucho gusto...
- Jake podría decirte Jacko, me gusta mucho más
El rey mandaba en el lugar. Michael empezó a charlar un poco conmigo, me empezó a preguntar que hacía por la ciudad y me empezó a contar sobre el concierto que tendría al día siguiente en el Hyman Memorial Stadium de la ciudad del pecado, después me pediría algo sumamente impactante.
- Sabes Jacko, me ha encantado esa canción que hemos escrito improvisadamente, y hablo de "hemos" porque son tus problemas que han sido convertidos en arte y el arte es belleza, mi amigo. Quisiera que me acompañaras en el escenario del Hyman para estrenar la canción, ¿gustas hacerlo?, sería una sorpresa para mis fanáticos. Tienes una gran voz.
Me quedé sumamente helado. De haber sido humillado en V Rock Studios y por el cantante de Love Fist, ahora era invitado al escenario por el Rey del Pop. La propuesta era útopica e increíble. Nadie podría pasar de ella.
- ¿Quieres asistir? ¿Tienes boletos?
Me sentía terrible al contestarle a Michael que no contaba con boletos...era EL REY, no podía darme el lujo de contestarle que no tenía boletos y lo peor es que estaban agotados. Estaba en un dilema terrible y ¿qué podría hacer?.
- Por supuesto que si Michael, tengo boletos, acepto tu invitación con enorme gusto, nos vemos mañana.
Michael se paró lentamente de la mesa y le dió el pequeño teclado a Billie. Para después darme un largo y tendido abrazo y finalmente dejar la propina en la mesa.
- Amigo, te veo mañana en camerinos, no me falles.
Finalmente pude observar como la silueta de Michael se iba diluyendo mientras paso a paso se acercaba a la limusina que lo llevaría a su hotel.
Al día siguiente no asistí al Hyman Memorial Estadium y perdí la mejor oportunidad de mi vida, lo peor, quizás, fue haberle fallado a mi ídolo y a una estrella mundial como Michael Jackson...seguro se habrá sentido decepcionado y triste por la traición de un fanático suyo. Al día siguiente, me encontraba afuera del Hyman en donde me limité a fumar un cigarrillo que fue apagado por las pequeñas gotas de la lluvia de Septiembre.
Quizás una de las cosas más tristes fue que jamás escucharía la canción que Michael escribió inspirándose en mi.