No quiero una mujer que sea mía, quiero una mujer que sea de ella misma y aún así decida compartir un pedacito de su vida conmigo.
Que hagamos juntos todas esas locuras que sus ex amores no la dejaron hacer, todo aquello que le prohibieron, le negaron o le dijeron que estaba mal visto como usar vestidos cortos o pantalones ajustados, que dejara de escribir cartas de amor porque eso era ridículo, que fuera más realista y menos soñadora y estoy seguro que lo decían porque ellos no entendieron que las conversaciones profundas bajo las estrellas con el café y los besos son tu mejor lo que más te define.
Deseo que hablemos de libros, del amor y sus teorías, de poesía erótica, salir de vez en cuando a brincar de bajo lluvia sin temor a ser juzgados, ir cantando a gritos en el carro, hacernos un tatuaje o muchos tatuajes, ir a bailar juntos hasta la madrugada, ver demasiadas películas encerrados en la casa, aunque nunca terminemos de verlas por tanto manosearnos. También sé que las peleas y los desacuerdos son parte de una relación, pero no se vale rendirse. Habrá días que pedirás un poco de espacio y te lo daré, me alejaré pero solo poco, te daré tu espacio pero no te dejaré sola.
No quiero una mujer que sea mía porque eso sería reprimir su libertad, esa libertad que me hizo enamorarme de ella, quiero que sea tan suya para que nadie más la pueda romper.
No quiero que sea mía, quiero una mujer que sea de ella misma y aún así me vea como el guardián de sus deseos, el protector de sus sueños y el compañero de todas sus locuras por el resto de su vida.
Con amor tu novio.














