Alisa U Zemlji Chuda

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roma★

JVL
trying on a metaphor
we're not kids anymore.
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Peter Solarz
RMH

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Xuebing Du
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Kiana Khansmith
cherry valley forever

Kaledo Art
One Nice Bug Per Day

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@v-vanityemma
No acostumbraba a salir pero de vez en cuando lo hacía para matar el rato. El cumpleaños de su madre estaba cerca y necesitaba encontrarle algo bonito. Entro a una tienda en donde vio un brazalete que seguramente le gustaría. Le pregunto a la señorita de la tienda que si lo tenía en rosa pero le dijo que esa era el único. Se acercó a él y lo tomo al mismo tiempo que una chica. Suspiro un poco y lo soltó. —Tómalo tú, buscaré otra cosa. —Le dijo sin discutirle por la pulsera.
En momentos como esos, Emma se daba cuenta de que definitivamente no conocía a nadie de Hogwarts, pues reconocía vagamente al chico pero no tenía idea de quien era exactamente. — Suenas algo decepcionado. ¿De verdad querías el brazalete? — Preguntó mientras lo veía algo confundida, no era como si lo quisiera tanto, la verdad era que el brazalete era bonito, pero Emma se debatía entre si comprarlo o no.
—Ya tenía un rato en el mercado que estaba cerca de su casa mirando los diferentes puestos que habían con mucho interés, incluso había comprado unos collares que esperaba le gustaran a sus amigas cuando miro un brazalete muy hermoso por lo que lo agarro al mismo tiempo que otra persona así que alzo la mirada un poco sorprendida antes de soltarlo— Lo siento Emma, no me di cuenta —le sonrió un poco—
De todas las personas con las que podía toparse, tenía que ser una Gryffindor. — No me sorprende, siempre has sido algo despistada Watson. — Se dedico a inspeccionar el brazalete, a pesar de no gustarle las cosas muggles tal vez podría comprarlo, después de todo no era gran cosa y dudaba que su padre lo notara. — ¿Crees que sea muy vistoso? — A pesar de no querer hablar con la chica, no pudo evitar preguntarle, pues no quería arriesgarse a gastar dinero en algo y que su padre terminara tirándolo.
Una de sus partes favoritas de las vacaciones, era poder ir a comprar ropa en pequeñas tiendas y mercados muggles. Después de todo, su manera de vestir no era tan mala.
Aprovechó el día y fue a visitar el pequeño mercado no muy lejos de su casa. En uno de los puestos había un brazalete que llamó su atención, pero al parecer no era la única.- Lo siento.- Sonrió a modo de disculpa.- ¿Te importaría si lo tomo para preguntar si no tienen otro como ese?.- Sabía que era una chica de la escuela, pero nunca había hablado con ella antes.
— Como quieras. — Emma se encogió de brazos, la verdad era que no le importaba en lo más minímo el brazalete, de cualquier forma ni siquiera lo iba a comprar. — Aunque la verdad dudo que tengan otro, si no estuviera igual aquí ¿No crees? — La chica se le hacía vagamente conocida, pero jamás había hablado con ella en la escuela, lo cual no era extraño pues no era como si Emma hubiera sido tan social durante su estancia en Hogwarts.
Últimamente le sorprendía a cuanta gente conocida podía encontrarse fuera de Hogwarts. Miró a la Slytherin he hizo una pequeña mueca de incomodidad. —Oh.uhm.. No creo que sea tan fácil ¿ya viste cuantos son?—hundió sus hombros. —No te preocupes, no importa, pero gracias. —si que le importaba y mucho, pero odiaba las situaciones incomodas como aquella.
Rodó los ojos, no había nada que le molestara que las personas que pretendían que algo no les molestaba. Sacó algo de dinero de su bolsillo, a pesar de que no había planeado comprar nada, había cambiado algunos galeones en Gringotts. — Es obvio que te importa, deja de ser tan buena gente. Toma, estoy segura de que con eso podrías comprarte más de lo que se te ha caído. — Estiro su mano para que la chica tomara el dinero.
Decir que había conocido al menos cinco sitios los últimos días no era exageración. No estaba en su casa más que para dormir, así que había llegado a un sitio en donde largas mesas tenían accesorios para vender. Se acercó con curiosidad, dándose cuenta que él no tenía nada que adquirir para uso personal, pero quizá podría comprarle algo a alguien, o simplemente perder todo el día ahí. Se acercó a un brazalete, y tuvo intenciones de levantarlo al igual que alguien más, al verla sonrió.—¿Tienes pruebas o son sólo palabras?—preguntó con algo de diversión, se trataba de su amiga y le agradaba de sobremanera verla.
No pudo evitar soltar una pequeña risa cuando reconoció a Rabastan. Levantó una ceja y lo miro con una sonrisa. — Tengo pruebas. No había podido oler tu apestoso perfume hasta ahora, lo cual me deja en claro que acabas de llegar.— Dijo con tono de broma. Al tratarse de Rabastan, Emma no tenía que preocuparse porque se lo tomara de mala manera.
everybody loves me.
Si había algo que Cassia amara más que cualquier otra cosa material en el mundo, eran los dulces. Y el hecho de estar en casa le permitía comprar kilos y kilos de estos cada que quisiera. Justamente eso eso hizo, venía saliendo de una pequeña tienda de dulces cercana a su hogar cargando dos gigantes bolsas repletas de toda variedad de dulces que se imaginaran. Dichas bolsas cubrían su campo de visión en gran parte, caminaba casi a ciegas. Todo sucedió muy rápido, chocó contra alguien, pero eso no le importo, sus ojos parecían perder brillo poco a poco mientras veía las toneladas de dulces caer al suelo. —¡Mis dulces! —exclamó. —¡Mis preciados dulces! —le dedicó una mirada de tristeza genuina a la persona. Daba la impresión de que Cassia iba a romper en llanto en cualquier momento.
Miró a la chica como si esta estuviera loca. ¿De verdad se iba a poner así por unos cuantos dulces? Parecía como que la chica fuera a llorar y eso alarmo algo a Emma, no porque le importara, si no porque no soportaba en lo más mínimo ver a las personas llorando. — Recógelos del suelo y limpialos, por merlín. — Rodó los ojos con fastidio. — Incluso si quieres te puedo dar dinero para que compres más, ugh.
Era el primer día que su padre la dejaba de salir de la casa completamente sola. Y a pesar de que Emma no disfrutaba interactuar con muggles, siempre era bueno darse una vuelta por Londres. Le gustaba pasearse por los mercadillos que ponían durante las vacaciones, a pesar de no comprar nada le parecían interesantes las diferentes cosas que podía encontrar ahí. Estaba a punto de tomar un brazalete que le había llamado la atención, pero al parecer a alguien más le había agradado también y ambos lo tomaron al mismo tiempo. Rodó los ojos y soltó un bufido sin mirar a la persona. — Disculpa, yo estaba aquí primero.
ooc.
❝ GENERACIÓN 1970 - 1977 ❞
El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería despide con un gran pesar pero un gran orgullo a esta generación. Compañeros, serán extrañados. Deseamos que su vida esté llena de logros. Gracias por las enseñanzas que nos dejaron. Nunca olviden que Hogwarts siempre será su casa, y una parte de él se va con ustedes. { x }
¡Felicidades!
El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería felicita a la Srita. Emma Vanity por graduarse. Esperamos escuchar grandes cosas de usted. Que su camino sea largo y lleno de logros. ¡Felicidades!
Emma Vanity de dieciocho años,
parte de Slytherin se despide de Hogwarts.
Le deseamos lo mejor.
Habían muchas cosas de las que Emma Vanity se arrepentía. El pasar tantas horas sin dormir, el ser demasiado estricta con sus compañeros de equipo, pero su mayor arrepentimiento era el no poder ser capaz de seguir adelante luego de tener su corazón roto. Su padre se lo había dicho, "el tener sentimientos no te servirá de nada." Y Emma se jactaba de no poder sentir nada, de no dejar que algo tan irracional como el amor la volviera alguien diferente. Pero ahí estaba, sentada el día de su graduación y sin poder seguir adelante. Un dolor en el pecho, un nudo en la garganta y lagrimas que jamás iban a salir. Así se sentía Emma en ese momento. Miró a sus compañeros, algunos llorando y otros sonriendo. Miró a la gente que había ido a celebrar con ellos, pero no encontraba a la persona a la que estaba buscando. Reconoció a Rabastan, a Barty y a Evan. El dolor en su pecho aumento, sentía que no podía respirar. Tenía que dejarlos, si bien estaba segura de que pronto se iban a ver nuevamente, iba a ser difícil el no verlos a todas horas. Vio a sus padres y sus hermanos, quien por una vez, parecían estar orgullosos de su hija. Escucho su nombre y tuvo que dirigir su atención nuevamente a Dumbledore. Se levanto con la elegancia que caracteriza a los Vanity y con una sonrisa falsa fue a recoger su diploma. Ya había sido contactada por varios equipos de Quidditch para jugar como profesional, estaba saliendo con tan buenas calificaciones y tenía tan buenos contactos que podría intentar entrar al ministerio si quería.
Entonces. ¿Por que no se sentía feliz? ¿Por qué el dolor en su pecho se hacía cada vez más fuerte? Volvió a mirar hacía el mar de gente, Emma sabía la respuesta, pero se negaba a aceptarlo. Recibió su diploma y saludo a todas las autoridades con una sonrisa y un apretón de manos, tenía que mantenerse como la perfecta alumna hasta el final. Eso era todo, había terminado. Era hora de dejar todo atrás. ¿Por qué no se sentía correcto? Las lagrimas amenazaban con salir, por lo que se apresuro a su asiento. Esperando a que todo terminada, a que su sufrimiento por fin se fuera. Pero era imposible, algo faltaba. Después de que la ceremonia terminara, la morena salió del salón. Tenía que irse, estaba segura de que sus padres la iban a matar pero no le importaba, al menos por unos minutos tenía que estar sola. Llegó a un corredor y se apoyo en la pared, respirando con dificultad. No podía más. ¿Por qué no podía seguir adelante? ¿Por qué tenía que sentirse de esa manera? Por primera vez en su vida. Emma dejo que sus lagrimas fluyeran, dejo que cayeran por sus mejillas, dejo salir todo lo que sentía por dentro. La rabia de tener que seguir el destino que sus padres decidieron para ella, el dolor de abandonar a sus unicos amigos y lo destrozada que estaba por no estar con Pauline. Sentía un horrible hueco en su pecho, algo faltaba, alguien le hacía falta. Desde el principio sabía que no podía ser, ella era una Vanity, desde antes de nacer ya tenía su destino escrito, pero el pensar en eso no hacía que Emma se sintiera mejor. ¿Por qué no podía seguir adelante? ¿Por que no podía olvidar a Pauline y ser feliz de una vez por todas? Sabía por que, lo sabía perfectamente y se sentía estúpida por ello.
Habían muchas cosas de las que Emma Vanity se arrepentía, pero la que encabezaba su lista. Estaba el seguir amando a alguien, aún cuando sabía perfectamente que era imposible.
ooc:
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—Oh… rayos —hizo una mueca viendo la gran mancha de jugo de calabaza que le había quedado en uniforme, cuando se había levantado con el vaso en la mano y un niño de mi primero pasó corriendo y la hizo derramarlo sobre su ropa.
— Simplemente cambiate de uniforme. Aunque igual te sugiero que busques a ese niño, mira que ni siquiera darse la vuelta para disculparse me parece de muy mal gusto. — Negó con la cabeza. La verdad era que le daba igual pero se imaginaba que andar por ahí con el uniforme lleno de jugo no era cómodo.
A pesar de haber pasado un mes, Andrómeda aún no se sentía completamente bien. Sin embargo, no iba a seguir comportándose de una manera tan… nada ella. Decidió ignorar que se sentía como lo hacía y se convencería a sí misma que debía siquiera intentar estar feliz, así que aprovechó un periodo libre que tenía entre clases. Tomó su radio mágica y se encaminó hacia el lago, donde le gustaba pasar sus ratos libres. Se sentó en el pasto al llegar y prendió la radio, esperando que sonara algo bueno aunque sólo sintonizando emisoras muggles, porque la música según ella era mucho mejor. Cuando encontró algo que le gustara, la dejó ahí. Pero no, escuchar la música no le estaba subiendo el ánimo. Quizás ¿bailar un poco?Si bien en un principio los movimientos eran forzados y rígidos, después de un rato se comenzó a soltar. Sí, eso sí subía el ánimo. Tarareaba la canción en voz baja y balaba, nada coordinada con la canción a decir verdad, pero no es que le importara mucho. Cualquiera podría estar mirando y ella ni se daba por aludida.
¿Acaso no tienes vergüenza? ¿O simplemente te gusta que se burlen de ti? — Emma estaba intentando no reírse del pequeño espectáculo que daba Andromeda, había ido ahí a estudiar pero el sonido de la música llamo su atencion. — No es que me sorprenda la verdad.