La prensa (francesa) de mi corazón
A lo largo de mi vida con el café, si se me permite la alegoría al célebre cuento del recientemente homenajeado poeta, he descubierto que mi forma preferida de extracción es aquél que se logra con la prensa francesa o cafetera de émbolo (o de pistón).
La historia de esta bellísima cafetera se remonta, según algunos autores y especialistas en café, a la Francia de finales del siglo XIX, sin embargo la primer patente certificada la obtuvo un italiano de nombre Attilio Calimani a finales de la década de los 30’s, justo en el año de 1929, año de la Gran Depresión y la publicación de uno de mis libros favoritos de cuando era un adolescente: A farerewell to arms.
La cafetera de émbolo (aunque prefiero llamarla prensa francesa) actual consta básicamente de dos partes: una jarra de vidrio templado y un émbolo que entra ajustado dentro de la jarra y al cuál va adherido una mala metálica delgada; el procedimiento es muy sencillo pero a la vez complejo porque se trata de un ritual en toda la extensión de la palabra, he aquí mi forma personal de hacerlo que aclaro, puede variar según el gusto del consumidor:
Yo trato de moler el café que voy a utilizar, siempre prefiero utilizar granos recién molidos para evitar perder las propiedades, aunque en esto no hay que ser ortodoxos, bien pueden comprar el café y pedir que se los muelan en el establecimiento pero eso sí, siempre cuidar la forma en que lo conservamos, mi recomendación es guardarlo en un recipiente hermético y en el refrigerador, y si lo van a hacer de esta forma, sólo compren el café que consumirán en la semana. El molido del café tiene que ser grueso por el tipo de extracción que estamos utilizando, si lo muelen en casa háganlo según las especificaciones de su molino de café pero si lo compran ya molido, pídanlo grueso pero no se confíen, exijan que les enseñen una muestra antes de moler toda la cantidad que compraron.
La cantidad estándar que la gente que sabe de esto recomienda para este tipo de extracción es 10 gramos de café molido por cada 180 ml de agua, pero como en el punto anterior, no tenemos que hacer una verdad absoluta de esto, usen la cantidad de café que ustedes mismos decidan, prueben unas veces más, unas menos, esto los va a llevar a decidir la cantidad exacta para ustedes, hay que recordar que la mejor taza de café no es la que prepara tal o cuál barista o cafetería, la mejor taza de café es la que te sabe mejor a ti, la que te hace suspirar.
El agua que utilizamos para hacer la infusión debe estar más o menos como a 90º C, es decir, un poquito antes de que empiece a hervir, aquí creo que si no hay de otra, si usas el agua más caliente seguro quemarás el café y será un desastre.
Asegúrense de precalentar tanto la jarra de la cafetera como la o las tazas que van a utilizar, esto se logra muy fácil, sólo viertan en ellas agua caliente y déjenlas reposar hasta el momento de servir.
Una vez que tienen el agua a la temperatura ideal, coloquen el molido de café al fondo de la jarra, nivelen dando algunos golpecitos a la jarra contra la mesa y empiecen a verter el agua lentamente (en serio, leeeentamente) haciendo círculos para mezclar muy bien el café con el agua caliente, al finalizar usen una cuchara de plástico o de madera para dar una o dos vueltas a la mezcla, tapen la cafetera pero no bajen el émbolo.
El tiempo que hay que esperar antes de bajar el émbolo es de 3 o 4 minutos, una vez transcurridos, bájenlo lentamente, háganlo despacio para el bien de la infusión pero sobre todo para que disfruten el maravilloso espectáculo de ver cómo el émbolo va bajando por la jarra separando la infusión del grano molido.
Una vez hecho todo lo anterior, sirvan en las tazas precalentadas y siéntanse orgullosos de haber perfumado la casa con el exquisito aroma del café recién hecho.
Este método de extracción es uno de mis favoritos porque no sólo produce señoras tazas de café, sino que además permite la interacción del consumidor con el ritual de su preparación: escoger y moler los granos, calentar el agua, verterla, bajar el émbolo, servirlo, esto crea una comunión, una relación íntima entre quien lo hace y lo bebe.
¡Felices momentos de café!
Al margen:
De Pink Martini en colaboración con The Von Trapps, Dream a little dream, un álbum de marzo de 2014, es un indispensable en el iPod de cualquier persona que guste de disfrutar una excelente tarde de domingo acompañada de una buena taza de café.














