Muchas veces, en el acto de crecer, cometemos errores grandes, otros terribles y algunos que llevan años tratar de remediar; los que afectan la moral, integridad y honor de personas cercanas a tí.
Todos cometemos errores y hace 4 años, casi 5, yo también me equivoqué. Hablo del caso de Isla de Avalon y creo que las acciones compensatorias y la muestra de sincero arrepentimiento, parte por las disculpas públicas a las personas afectadas: Andrea Salgado Reyes y Andrés Pacheco.
Motivos por el cual alcé las acusaciones que muchos habrán leído en el foro de Isla de Avalon y que luego circularon por la lista pagana Sendas, sólo responden a la falta de manejo de la situación, pánico y manipulación por algunas voces de "adultos" que, ahora con la visión del tiempo, veo que actuaron en beneficio propio.
Debo decir y dejar en claro, que ni Andrés ni Andrea, me profirieron jamás daño alguno, sino más bien se trató todo de una confusión horrible de dichos y acciones de actores terceros, que entorpecieron los canales de comunicación , distorsionado la escena a situaciones terribles. Gracias a los Dioses, esas personas han ido desapareciendo de nuestras vidas, dejando en claro que sin el beneficio esperado, no tenían nada más que hacer.
Las pocas personas que se quedaron a mi lado, porque luego de que se revienta la piñata todos desaparecen, fueron víctimas de exactamente las mismas manipulaciones, por lo que inmediatamente los desligo de cualquier juicio de valor que se pueda hacer sobre ellos.
Creo que todos los involucrados, tratamos de actuar de buena fe, solo que erramos en los blancos.
Mi preocupación, se centra ahora, en el recuperar los lazos perdidos, por la simple razón de que prestar oído a ecos del pasado, es recrear esa situación, gastar energía en cosas que no nos dejan crecer. Al final del día el valor del hombre es por el hombre.
Así mismo, quiero expresar mi preocupación por las acciones mal intencionadas de personas que tras 4 años, pretenden re-avivar un conflicto que no existe. No hay justificación para querer dañar a personas, más que la simple maldad. Para esa persona en específico, quiero dejar en claro, que nada de lo que se ha dicho es cierto: no hubieron ni violaciones a derechos, ni obligaron a nadie a hacer algo que no quisiera.
Reconozco la mano de muchas personas en el modo que dirigí mis acciones, pero tampoco puedo desligarme de culpa, pues es engañado quien lo permite y mi error fue permitir que se me manipulara y distorsionada la realidad, por ello pido sinceras disculpas a Andrés y Andrea.
Entiendo, asumo y comprendo mi error, por eso estoy acá tratando de enmendar las acciones del pasado, para que tal como dijo Goethe "nada del pasado merezca la pena ser revivido". Es tiempo de cerrar todos los ciclos, no seguir alimentando enemistades y avanzar. Al final de la jornada, quiéranlo o no, todos somos humanos y el mayor valor del hombre es el del hombre por el hombre, no de sus habilidades, grados o calidades alcanzadas.
Cada quien está en el camino que le parece mejor, con sus herramientas y formas de trabajo, todo camino es válido y no hay alguien capacitado para decir que Juanito o Menganito actúa de mala fe. Creo que en el caso de Isla de Avalon, existió confusión, pánico y niveles de incertidumbre elevados, que llevaron a todos a tomar las acciones que consideraron prudentes , tratando de defenderse todos de todos, pero no creo que haya existido mala intención en esas acciones, no creo que alguien a consciencia sea capaz de actuar pensando en dañar. Si así fuera, que los dioses nos tengan compasión y perdonen tanta estupidez humana.
Finalmente, quisiera solicitar que no haya más conflicto respecto a Andrés y Andrea, no por lo de Isla de Avalon; seamos grandes de espíritu y de amplia visión, como para saber que hay errores que estropean a la gente y no debe formarse opinión sobre alguien a quien no se conoce. Si tienen sus opiniones, es genial, pero tampoco hagamos de ésto leña del árbol caído. Por lo que, solicito, de todo corazón, que éste mensaje quede en sus corazones y se corten las rencillas. Que la paz abunde en todos los corazones, como lo hace sobre las tierras de Memphis cuando el astro de la noche baña los santuarios dormidos.