¿A quién consideras como tu maestro de vida? solemos pensar en un ser humano, ya sea un maestro de la escuela, un líder espiritual, nuestra madre, etc. En la permacultura, la naturaleza es la maestra. La naturaleza viene con sabiduría infinita, viene con su canasta llena de alcatraces. La permacultura es una práctica sustentable que nos invita a observar la naturaleza, a aprender de su sabiduría infinita, nos invita a trabajar en conjunto con la naturaleza, respetando la vida y sus ciclos. estamos estudiando maneras simples de usar la naturaleza como nuestra maestra y recurso más importante en nuestra búsqueda de la sustentabilidad. Uno de los sustentos primordiales es el alimento. Con el fin de crear un huerto orgánico y así acercarnos más a una vida sustentable, hemos decidido implementar técnicas de permacultura para construir nuestro primer huerto.
Una de las bases de la permacultura es la observación de la naturaleza. Al observar la naturaleza podemos entender mejor sus ciclos. Al entender estos ciclos podemos incorporar procesos y ciclos naturales en nuestro huerto.
Uno de los ciclos de la naturaleza que se puede observar de manera directa es la descomposición. En la muerte encontramos la semilla de la vida. Ahora, como podemos aprovechar este ciclo natural de vida y muerte en nuestro huerto? es simple, dejar que las plantas mueran en el lugar donde fueron sembrados, así una planta de tomate, que de seguro nos ha regalado frutos toda su bella vida, puede dar un último regalo a las plantas que vendrán después de ella en forma de nutrición, abono, abundancia.
Otro ciclo de la naturaleza que se observa de manera directa es la interacción de los insectos y las plantas. Dos ejemplos vienen a la mente casi inmediatamente, las abejas, y los gusanos. ¿Qué seriamos sin ellas? Éste ciclo de naturaleza también se aplicara en nuestro huerto. Al cubrir la tierra con paja creamos un ambiente húmedo que guardará humedad y servirá de techito para todos los insectos que trabajarán en mantener la tierra fértil y viva.
La permacultura también nos invita a encontrar maneras simples y eficientes de vivir. Podemos aplicar esta idea al pensar en el ancho de una cama de huerto. Hay que tenderles esta camita a las plantas casi todos los días, entonces planearemos las dimensiones pensando en nuestro cuerpo, la eficiencia y la simpleza. Las camas se harán a la medida de la persona que estará cultivando las plantas. El punto medio de la cama deberá estar al alcance cómodo de los dos lados de la cama. Es una idea muy simple, pero más allá de ayudarnos a crear un ambiente de trabajo simple y eficiente, también evita que pisemos las camas y se comprima la tierra,
Todas las semillas que sembremos serán orgánicas, aplicaremos técnicas de rotación de cultivo (para aquellas plantas que se arrancan con todo y raíz) y un sistema de riego con agua de nuestra propia cosecha. Ésta cuestión del agua nos llevo a nuestro primer problema.
Contamos con un caño natural que se forman por filtración de agua que escurre por dos cerritos que lo bordean. Queríamos aprovechar esta agua para nuestra cosecha, y así estar trabajando con la naturaleza misma. A través de la observación vimos que el agua del caño tenía una capa brillosa en su superficie, lo cual nos llevó a seguir investigando el caño y la posibilidad de contaminación. Encontramos un desagüe de aguas toxicas que proviene de un fraccionamiento. El desagüe tira el agua en el ejido colindante al nuestro, y por filtración se extiende a nuestro caño. Seguimos la máxima de la permacultura, el problema es la solución, y seguimos explorando el caño, que era en este momento tanto el problema como la solución. Encontramos un manantial de agua que esta fuera del alcance de la contaminación de el fraccionamiento, ahora podemos captar esa agua antes de que se contamine y aprovecharla para nuestro huerto.
Hemos aprendido de la naturaleza, aplicando sus ciclos en nuestra planeación de huerto. Esperamos sembrar las semillas en poco tiempo. Este proceso de observación nos ha llevado a tres conclusiones sobre la permacultura.
1. La naturaleza contiene sabiduría infinita, da incondicionalmente. Al observar los ciclos naturales podemos entenderlas mejor, aprender de ellas y aplicarlas en nuestros proyectos humanos.
2. Buscamos trabajar con eficiencia y simpleza. Así aprovechamos nuestra energía y la de la naturaleza, al intervenir lo menos posible, dejando espacio para los ciclos naturales.
3. El problema es la solución.