Parece mentira que uno de los tatuajes que llevaba Daniel fuese la frase “No tengo miedo a morir”, justo bajo su clavícula, sobre el pecho bajo el que si siguió latiendo su corazón… Tal vez fuera esa frase la que inmortalizó su latido… pero nunca fue verdad porque el miedo a la muerte es tan real como la vida. Ni las letras de “Quédate” en sus nudillos consiguieron que se quedara…
Virginia Arterton (via alanrichardson)









