BALADA DEL MALOGRADO POETA.
Cada vez que escucho su nombre recuerdo todo el amor que me imaginaba a su lado. Y me pregunto:
¿Cómo hubiera sido mi piel sobre sus huesos? ¿O mis ojos dentro de su mirada?
Tantas veces su voz me mató y otras me revivió.
Recuerdo que hasta hace unos días me alborotaban el corazón sus palabras.
Pero decidió decir nada y yo era capaz de regalarle hasta el último vuelo de mis alas.
Creo que tuvo miedo de ver diferentes sus noches, porque se dio cuenta que las mías están llenas historias y esperanza.
Hoy decidí dejarle, soltar ese cariño que comenzaba a quitarme el sueño, el hambre, la muerte.
Espero que encuentre el mundo que busca dentro de alguien más, que pueda vivir y amar en total plenitud.
Que yo me voy a otra parte, con mi corazón y mi mano, mi mano que tanto escribe y ama.
Vismundo, soliloquio de historias.