La Luchi, voguing y resistencia a la heteronorma
Tuve la suerte de nacer en una familia más o menos bastante copada. Papá del rubro cine, amante de las plantas, persona con ideas algo disfuncionales y cero prejuicio. Mamá crecida en el exilio, media punk de alma, media bruja, valiente y sobre todo estrambótica. De esa ensalada super resumida salimos 3 personas: Yo (la mayor), Oliver hermano skater-emprendedor super chico y la Luchi, el conchito, la guagua y hermane marica, drag, gemelo de batallas.
*A todos los otros a quienes quiero harto otro día les dedicaré un post o alguna cosa. Pero hoy, en realidad quiero hablar de la Luchi.
Y bueno la Luchi, nació con no sé que cosa pero podría decirse de él (o ella) que vino bendecido con el don del movimiento desde que estaba en la cuna. Podría decirse, si creyéramos en Dios, que el pulento se iluminó un día, despertó inspirado, apuntó a esta chiquilla con su dedo celestial y le dio el don de moverse maravilloso por el mundo. La historia de él es bacán, empezó a moverse re, re chico (a veces hablaré de la Luchi como él y otras veces como ella), cuando era un flaquito con carita de gitano. Empezó con danza contemporánea, pasando por el clásico y finalmente entrando a la Universidad de Chile, siendo super chico. Hoy tiene 19 y me doy el placer de poder escribir de ella, por que a través de sus movimientos ha ido encontrando o armando su camino a su pinta, resistiendo a una sociedad fome y heteronormada como lo es la sociedad santiaguina mainstream. Y a través de voguing ha ido armandose y resistiendo, tejiendo afectos como los que hoy crecen de la mano junto a la House Of Keller...
Así que le robé esto, con todo el amor, orgullo y fuego, y con la felicidad eterna de verlo moverse, contornearse y pasear con sus tacos altos agitando los brazos y su mirada feroz, pura fantasía. La Luchi es puro amor y furia:
“Durante harto tiempo he bailado, siempre he perseguido eso que me encanta. Pero no siempre me enamoró, muchas veces me destrozó y caí pensando que no servia para eso.
Aun sigo creyendo que es lo que quiero hacer. Pero nunca me sentí seguro bailando, ni hoy, ni nunca... Hace poco comencé a hacer Vogue... viéndolo al principio, enamorándome de los elementos, de las caminatas, de los rostros y sobre todo de las corporalidades, todas distintas con una historia que contar. Su propia historia, la que nadie mas puede poseer.
Investigando y entendiendo mejor la cultura del Voguing decidí que necesitaba hacerlo. pero no me atrevía, me daba plancha. Luego hice Runway por primera vez, sin saber nada, solo haciendo lo que mi corazón sentía. Ahí conocí en persona a la Mati Keller y a la Martha Keller una compitiendo y la otra haciendo Chants. No les hable por tímida taylor que soy. Lo único que atiné fue preguntarle a la Mati donde hacia clases. Luego después de sentir lo que sentí esa vez caminando, mostrándome y sintiéndome la mas MARAVILLOSA de todas. Me prometí no parar.
Comencé tomando las clases. luego me puse a estudiar de a poquito. Adopte el lenguaje a mi cuerpo, comencé a amarme. Comencé a amar a todas mis hermanas, a todas las chiquillas que aparecieron ahí.
Con la Mauricio y la Karina me uní de una forma que no explico. Hoy lloro de alegría por que siento que encontré algo que no me deja de enamorar, que me hace mas fuerte y me llena heavy, por que me permite ser lo que nunca me han dejado ser. Les doy las gracias a todas las que me han apoyado y me han echado pa arriba, las que me han retado y las que me han aplaudido. Les mando un besooooo a todas mis hermanas, la pepi, la sussi, la cristina, la sharon, la lesli toas toas <3 Esta foto la comparto por que estoy con Archie Burnett la persona con mas amor que e conocido en mi vida.”
Eterno amor y resistencia! Larga vida a la Luchi!
***La foto no es mía todos los créditos son a la fotógrafa Camila Hurtado Torti y la House of Keller.






