Cuando el corazón se llena demasiado de dolor, la gente no llora… simplemente se vuelve silenciosa.
Dejan de explicar, dejan de compartir, dejan de esperar que alguien entienda.
En cambio, cargan el peso de su tristeza en silencio, como una tormenta atrapada en el pecho.
El silencio se convierte en su armadura, no porque sean fuertes, sino porque sienten que nadie realmente escuchará.
Y así, se sientan con su dolor, esperando que algún día duela un poco menos.
Pero si estás leyendo esto y te sientes así, por favor entiende algo: no estás sola.
Tu silencio no significa que seas débil; significa que has soportado más de lo que muchos podrían imaginar.
Tu corazón está pesado, pero sigue latiendo. Y eso, por sí solo, es valentía.
Aguanta, aunque sea por un hilo.
Alguien, en algún lugar, te quiere más de lo que imaginas.