Lo que tenía que ser la de cuin…
Acabo de terminar de ver The Dirt, la biopic de Mötley Crüe, una producción de Netflix estrenada hace apenas unas semanas (sí, la vi tarde; pero es que no soy el wey que hace fila el jueves a las 12 de la noche para entrar a la premier de las pelis) y la vi antes de leer cualquier reseña, crítica o nota al respecto; ejercicio que hago para tener un juicio totalmente virgen sobre ella.
Primero que nada, como que está de moda sacar las historias de los ídolos que siempre han estado ahí y nadie se había atrevido a contar, desde Luismi hasta Cuin. Los biopics existen desde el principio de los tiempos (chéquense la lista de biopics en la historia del cine), pero quizás hasta hoy, algunos de los ídolos se hicieron suficientemente interesantes como para contar sus vidas, o, descubrieron que estos tiempos son perfectos para revivir las ventas de sus productos; sí, sale la de cuin y explota el spotify.
No la vi antes porque la neta me valen dos tres madre los Motley Crue, demasiado glam para mi; pero ya que la vi aprecio que alguien contara su historia, pues lo único que sabía de estos weyes es que eran súper atascados.
Tomando esto en cuenta, la subo al rin a que se agarre a chingazos con Bohemian Rapsody, porque el Freddy también era medio atascadón, pero su peli está bien PG13, siendo que su vida completa fue R.
La naturaleza del humano es ser morboso hasta la madre, todo mundo lo niega porque la vergüenza, pero en secreto nos gusta conocer las perversiones del de enseguida. Mötley Crüe son la bandera del “sexo, drogas y rock and roll” de los 80s y gracias a Dios narraron todas sus cochinadas. Llevaron el referente que tenía de la banda a la pantalla de mi compu (la vi en el trabajo ¡y qué!).
Considero un poco arriesgado el tener 4 protagonistas, porque como predije que terminaría, acerté: Mick Mars y su fabulosa historia de que todo el tiempo está a punto de perder la movilidad por una extraña enfermedad, quedó rezagada en el fondo de las tramas. Pero está bien, en el caso de la de Cuin, de los demás miembros que no son Freddy ni te enteras cómo se llaman.
Los personajes están bien definidos, cada uno con su perversión muy clara, Nikky y sus drogas, Vince y el sexo, Tommy de inocente inmadurez y Mick y su arrogancia; pero como mencioné antes, el porcentaje de interés que se le presta a cada uno es gradual, dictado por la que aparentemente es su importancia en la banda.
Considero que el ritmo es bueno, el tono afinado en escala de drámedy también le aporta mucho a la película; pero como en las últimas biopics que hemos visto, se le presta mucha atención a la parte del “origin”, abarcando gran parte de la película antes de explotar en un carrusel de desgracias extremas (una tras otra) hasta culminar en un reencuentro triunfal donde todos han vencido a sus demonios y la amistad es lo único que vale. Después de todo son ídolos y nadie quiere saber que sus ídolos son basura.
Esta peli en mi opinión personal cumple bien con el retrato de una banda de rock, a diferencia de la película sobre Cuin a la que le queda la frase de “el que mucho abarca poco aprieta”.
Sí, se las recomiendo a todos los cholos que andan por ahí independientemente si les gusta el rock o las cheras.
B.









