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@weberb
teoakerman
—Cariño, vienes de Saint Agnes.— Una mirada era suficiente para comprender el peso que cargaban aquellas palabras, aquel estigma, uno que quizá no pasara más allá de los límites de Mêbrich, pero que seguramente te seguiría a donde fueses dentro de tu cabeza. —Cuando niña siempre que venía al pueblo oía como la gente hablaba de nosotros. Según ellos, todos nos volveríamos locos en un par de años.— Y era curioso, porque una vez que se fue del orfanato y del pueblo bajo sus propios medios, antes incluso de cumplir la mayoría de edad, se empeñó con todas sus fuerzas en intentar hacer lo correcto, en surgir (como suelen romantizar algunos), forjando una carrera, metas propias; podría decirse que lo había logrado, diablos que tenía un puesto dentro de la selección nacional de fútbol, pero aún así parecían haber noches en donde nada de ello importaba porque los recuerdos y los fantasmas eran más fuertes. —Bici, caminar, correr, lo que sea con tal de no quedarme de brazos cruzados esperando que todo esto se resuelva.— Accedió, liderando el paso, esperando que su memoria tuviese su debut de oro y los cambios de las calles no le afectasen tanto a la orientación. —Así que, ¿qué has hecho todos estos años?—
La frese consiguió que una risa se filtre entre sus labios, por supuesto, la simple posibilidad de que haber crecido bajo la enigmática estructura podría ser causa de todos sus derrapes de juicio resultaba hilarante (mas, no era algo que negase ni mucho menos, pasaron años para que se percatase del daño causado en mente durante su crianza en el orfanato, mas una vez consiguió ver el pasado con otros ojos no hubo vuelta atrás: sabía que, en algún rinconcito, algo de ella se había roto). “Últimamente parece que es lo único que importa” Comentó luego evocando la cuestión reiterada tras su llegada, siempre indagaban sobre el orfanato, no sobre su empleo, su padre, su vida... a todo mundo sólo parecía interesarle si había conocido personalmente o no a Sor Diana. “Vaya, cuánta fe nos han tenido... no quiero decir que me siento traicionada por mi propia gente, pero ouch — y yo que enserio le tenía fe a ese niño que decía querer ser astronauta” Recordó consecuentemente, la melancolía tiñó su semblante y volvió agridulce su sonrisa. “No sabía que volviste al pueblo después de irte, eres la primera que oigo decir que frecuentaba este lugar incluso después salir del orfanato” No lo decía con extrañeza, no, sino con peculiaridad; nadie parecía cargar con los ánimos de regresar a la ciudad, ella incluso nunca se le ocurrió pedir a sus padres si la podían traer de visita, miles de veces se encontró negando también cuando estos proponían llevarla a saludar a sus pequeños amigos. En ese entonces estaba demasiado feliz como para pensar en el pasado, no tenía ningún remordimiento al respecto. “Concuerdo, hoy hable con un muchacho y comentó algo raro... No lo sé, pero me dio a entender que no cree que esto dure poco” Compartió la información y su semblante pareció oscurecerse / perder el color. “Es...” Y claro, sólo bastó de una pregunta como tal (de esas que le daban libertad a expresarse) para que adquiriese furtivamente la luz en su claros orbes. “es una pregunta complicada, Teo, hice tantas cosas... Bueno, tampoco tantas, no quiero exagerar — hum, soy masajista,” Compartió con cierto orgullo centellando en su matiz. “mi familia resulto bastante buena y, ¡ah! tengo un hermano menor, nació un año después de que me adoptaran” Concluyó apresurando sin querer su andar debido al entusiasmo que le asaltó gracias al deseo de devolver la cuestión, pues, la curiosidad por saber qué había sido de la vida de su amiga era en todo lo qué podía pensar (porque hondear en otras índoles no era su objetivo, querían distraerse). “¿Y qué hay de ti?”
luciennsc
—Lo sé, debieron haber demandado a la productora cinematográfica, todo un martirio.— A fin de cuentas el cliché parecía cumplirse; la realidad se pintaba peor que la ficción, frase que fácilmente podría hacerle sentido a cualquier residente de Mêbrich, especialmente en tal período que sin duda alguna, marcaría historia. —Si vamos a ponernos optimistas, en ese caso tienes una clara ventaja.— Como si el suspenso no fuese ya una constante en aquellos oscuros días para el pueblo, se permitió dejar la frase al aire por un par de segundos, manteniendo la mirada en el conocido rostro de la rubia antes de que un exagerado desagrado se cruzase por las facciones propias. —Puedes tomar esto como una especie de vacaciones indeseadas, pero yo aún tengo que responder a mi horario laboral.— Su jefa parecía no tener misericordia alguna con su único empleado, por no decir que la mujer parecía vivir en otra época, en otra temporalidad, en otro mundo, completamente cegada de lo que se desenvolvía en el pueblo. Era más sensato no discutir al respecto y atenerse al hecho de que no podría saltarse una jornada laboral a menos que la policía llegase con una orden allí mismo. —Tengo que abrir la tienda en una hora y media, no sé si ese es tiempo suficiente.— Había un ‘no’ que aún no quería reconocer porque, a fin de cuentas, la menor tenía razón. Le vendría excelente quitarse un poco el estrés y nerviosismo que cargaba encima. —Pero si tu pagas, quizá podría pensármelo.—
“Concuerdo, así que... sin dudas prefiero La venganza de la Sor, parece que su trama al menos es más interesante que las del resto” Prosiguió, reprimiendo aquella curva que aún amenazaba con nacer ya que buscaba que la seriedad adornase su rostro, pero nada consiguió impedir que sus comisuras le dieran la bienvenida a su sonrisa eventualmente. Incluso ni el continuó comentario pudo despojar aquella media luna que iluminó sus facciones, de hecho, ayudó a ampliarla; parecía que sus oraciones habían sido sólo un chiste más para Berta. “Claro, sí, porque tengo una clara ventaja es que me he pasado casi veinte minutos llorando en el baño mientras hablaba con mi padre” El pensamiento se le escapó y, cuando finalmente se percató de ello, creyó que ya era muy tarde para quitarle relevancia a sus palabras. Pero ese razonar no la freno de agregar: “Exageré por fines cómicos, no fue... No fue tan así” Con sus orbes desviándose del semblante masculino, perdiéndose por ahí (de esa forma era más fácil para Berta mentir, a pesar que su hermano le haya reiterado infinidades de veces que semejante acción era lo que la terminaba delatando). Volvió a verlo tras un momento, curiosa por la queja percibida en su matiz: “Bueno, yo honestamente no lo veo malo, ¿o es que no te gusta tu trabajo?” No pretendió hacer una cuestión así personal, mas aún gustaba de creer que la gran mayoría a la hora de elegir empleos se guiaba por sus deseos o virtudes (como ella), no simple necesidad. “No lo creo” Finalmente respondió tras haberse sumergido a un silencio breve dónde reinó su ceño fruncido, no sabía que tan lejos estaban del cine y cuánto les llevaría elegir una película... además, casi todas contaban con veinte minutos extra de publicidad. El tiempo no los estaba ayudando, teniendo eso en cuenta se sintió de la misma forma que lo hacía en referencia a su retención en el pueblo: impotente. “Mhm, no... No vas a llegar a tiempo ni aunque corriésemos — lo siento, de saber que estabas ocupado no hubiese propuesto algo como eso” Y es que ella miles de veces se sintió fatal por desplazar compromisos o dejar de ir a sitios que quería por cuestiones laborales. “Aunque... Quizá ¿caminar un poco? ayudará a que te despejes un rato y si vas a trabajar dentro de poco sin dudas necesitas estar relajado, de lo contrario sentirás que tu día fue peor de lo que ya es ahora. Yo no estaría pagando nada, pero puedo ofrecerte mi compañía”
kxrmcvk
“Yo creo que los pobres huérfanos todavía despiertan pena” su labia es engaño, complejo distinguir niveles de veracidad/seriedad, se trata de otra ficción en honor a la ironía, bendita en la obra de horror que es ahora rutina. “Masajista” repite, diestra llegando a mentón y ahí movimientos en círculos con parte de las yemas permite libre navegación de pensamientos. “Y con el estrés que están pasando algunos, eh, yo no me sorprendería si alguien busca contratarte” encogimiento de hombros, nudos y cuerpos consumidos en agotamiento, entre la locura podría haber algún deseoso de relajación, vaya uno a saber. “Pues no sé cuánto traes en los bolsillos” saborea sílabas, habla experto en supervivencia con monedas (literalmente), forjado en experiencia que podría atravesar, piel más resistente, órganos más dispuestos. “Es algo incierto, podría tranquilamente pasar algo que sólo… Nos hunda un poco más” gesto con dedo índice, y es que él ya no puede apostar con total convicción cuando se trata de ese infierno, tan incierto/enigmático como mismos sucesos acontecidos dentro de paredes de viejo roble y santos, final trágico.
“¿Enserio crees que yo despierto pena?” Incrédula ante esa posibilidad dejo escapar su interrogante con una sonrisa curvando sus comisuras; de estar en su edad primaveral, o incluso aniñada, probablemente concordaría con el muchacho, pero la madurez la había alcanzado hace bastante, juraba que ya tenia varias lineas de vejez comenzando a marcarse por su rostro, y probablemente la única lastima que despertaría era debido a sus malas elecciones en la vida, algo que no compartiría tan abiertamente. Y mucho menos si es que intentaba conseguir un empleo. Sin embargo, fue gracia lo que llegó tras un momento, no tardo en hallarla sobre la lengua foránea. “Sí, eso se me acaba de ocurrir” Compartió algo fascinada ante lo que acaba de suceder, compartir pensamientos con un desconocido no era algo que podría titular como cotidianidad. “aunque... no lo sé, no creo que haya muchos interesados, al menos los que conocí parecían algo reacios” aunque sólo se trataba de su interpretación ante las vacías charlas que había compartido con uno que otro pueblerino, nada demasiado especifico. “y sería un poco como aprovecharme de la situación” Aunque en realidad para ella era lo de menos, mas la voz de su madre estando totalmente en desacuerdo con semejante idea no dejaba de susurrarle en su consciente. “Wow...” Parpadeó, de pronto se sintió vacía y desorientada. “tú realmente eres bueno en eso de dar esperanzas” No le estaba recriminando en lo más mínimo, en cierta parte había anticipado una respuesta semejante. Por eso, se trato de sorna eso que danzó en su entonación. Suspiró, pausadamente y de manera hastiada. “¿Tú de qué trabajas, por cierto? No te pregunte” Curioseó de repente, dejando entrever su rendición ante la índole anterior: ya no quería hablar sobre eso, sólo lo haría cuando su padre le volviese a llamar.
zvlahovic
“ Por favor. ” Dice mientras entorna los ojos, cruzándose de brazos, la viva imagen del escepticismo en la silueta que su cuerpo genera. “ Llegué a esta ciudad la noche anterior al velorio y Luka me obligó a levantarme demasiado temprano para ir a la iglesia. Si la policía de Mêbrich es al menos un poco diligente podrán eliminar esa horrenda sospecha de mi cabeza. ” Es teatro el que brilla en prosas, el que frunce ceño y alza barbilla; no cree que una acusación de porquería en un pueblo perdido en la nada de Bulgaria afecte su reputación en casa, pero el solo hecho de estar agrupada con los demás en lista es inaceptable. “ Si nos vamos a llevar de caras, tú eres más sospechosa que yo. Todos sabemos que no se puede confiar en las que lucen tan inocentes. ”
“Si no lo han hecho ya, por algo será” Insistió posando en sus labios una sonrisa pintada de sorna, no prendía jugar con el humor de Zora, pero le hacía gracia sus ocurrencias y, siendo honestos, con su necesidad latente de distracción el riesgo de encontrarse en medio de una discusión tras su oración realmente no la inquietaba. Sin embargo, algo en las promesas opuestas llamó su atención, el nombre de ese alguien que desconoció, y que tras sus prontas conjeturas llegó a la conclusión de que ha de tratarse de un muchacho importante en la vida de ella, de lo contrario, ¿por qué la acompañaría a un viaje como este? “Yo que tú le aviso a tu novio que por las dudas vaya buscando un abogado” Su dedo índice fue a una herida abierta con una picara sonrisa, no quería provocarla... pero tampoco había mucho más que hacer, aparte de soltar una carcajada sonora por su último comentario. Dicho de antaño que jamás creyó que alguien asociaría con ella, no consideraba tener facciones demasiado angelicales como para transmitir la confianza de quién las posee, pero sabía que muchos, sin conocerla, se fiaban de ella; quizá Zora tenía razón después de todo. “Pues, a los que lucen inocentes suelen dejar de investigarlos una vez descubren que realmente son inocentes, así que no me preocupo” Mintió, si se preocupaba, mas no por la investigación en concreto o la posibilidad de terminar con conflictos legales. Su consciencia estaba absolutamente tranquila al tratarse de esos asuntos.
bcvilacqua
“Creo que, más que eso, como la alcaldía que más desprecia el velo de fachadas que cede la política.” Porque toda ciudadanía quería la retención de residentes para acrecentar las virtudes económicas que brindaban grandes ciudades, por exacerbar espíritu patriótico para incentivar su estadía. ¿Acaso no es el fuerce a pertenecer lo que había ocasionado la problemática de lo acontecido en Cataluña? Solo que se acogían en la política del buen trato, no en el aislamiento forzado más propio de una dictadura. “Me gusta, te contrataría como asesora de imagen de mi dictadura.” Se acrecienta curvatura, humor siendo único resquicio que impide la desesperación. Ambiente propenso de la misma materia que esgrime pesadillas, que ahora resulta penitenciaria para quienes quieren imponer distancia entre tiempos. “Parece que Saint Agnes no nos ha jodido el cerebro del todo, ¿uh?” Es humor amargo lo que teje oxidada verja, es la gracia que sobrevive en esqueléticas figuras que pecan de cargar fantasmas. “Sería una opción, pero me sorprendería si no han cumplido la fantasía húmeda de Trump de levantar un muro que frustre nuestras aspiraciones delictivas.”
“Concordaría pero eso no es nada nuevo, sucede en muchos sitios” Comentó, no podía asegurar sus palabras con su propia experiencia, pero bien sabía que entendía lo suficiente para respaldar su teoría debido a los infinitos debates sociales que se daban a la hora de cena en la casa de la familia Weber, dicho por los labios de su madre y confirmado luego por la mente justiciera de su hermano. “Eso sería estupendo, porque de verdad estaría necesitando un trabajo ahora mismo — ¿los viajes vendrán incluidos en el pago? necesito saberlo para aceptar tu oferta” Prosiguió, hizo de su realidad una broma compartida debido a que eso era justamente lo que la ayudaba a mantener los pies firmes en la tierra, no ceder a sus ansias de gritar o golpear algo debido a la impotencia que avivaba en sí la circunstancia en la cuál se vio envuelta; no era fácil admitirlo a un desconocido, pero mientras más pasaba en aislamiento de su cotidianidad, más acrecentaba su afán de una partida y su preocupación por ese porvenir acomplejado debido a su promesa de ausencia de capital. “Ah, eso es... bueno, estoy segura que aún estoy algo cuerda, y por lo que veo tú también, así que... Disculpa si soy entrometida, pero ¿cuándo estuviste en st agnes?” Quiso saber, la curiosidad predominó sobre cualquier otro reciente interés que pudo gestarse sobre el muchacho de hebras oscuras y amplia / radiante sonrisa. “¡No lo digas en voz alta!” Exclamó en consecuencia a las palabras masculinas, como si hubiese revelado una clase de secreto totalmente prohibido. “puede que te escuchen y el día de mañana despertemos con uno al rededor de nosotros... o un domo, si es que no consiguen ladrillos” Acotó finalmente, curvando sus comisuras para formar una sonrisa deliberada. Ayudaba, sin dudas los comentarios humorísticos (y algo rencorosos) servían como filtro a eso que sentía entonces hacia las figuras de autoridad en el pueblo, y por lo tanto, en silencio, estaba agradecida con el joven por obsequiarle esa oportunidad. La de liberarse verbalmente de tensiones, al menos un poco.
ryuromin
Se removió de su posición apenas escucho la cuestión, enseguida se le ilumino el rostro y una amplia sonrisa apareció en su rostro. Había olvidado el como podía llegar a divertirse con la rubia, ahora no podía negar que la curiosidad la carcomía “¿Cuando te dije que no?” contestó sin más, alzó ambos hombros y la sonrisa no hizo más que ampliarse “Podemos… hacer eso y luego ir por el helado, o de la otra forma, la verdad no importa el orden, total, estaremos aquí por varios días ¿no?” mira de reojo a la adversa “por los viejos tiempos”
Y, naturalmente, su sonrisa se amplió. Era grato reencontrarse con la confidencia de Romina, no había pensado en ella durante mucho tiempo (por mucho que le cueste admitirlo y que la culpa entonces le rasguñe el estómago) y contemplar como el pasar de los años no afecto esencia contraria sin duda era algo que se sentía cogedor, como volver a casa después de un mal día. “Primero el helado entonces,” Prosiguió. “funcionamos mejor con nuestras pansas satisfechas, ¿recuerdas?” Evocó memorias idealizadas y cargadas de tiernos / divertidos momentos a su lado. “y luego nos ponemos manos a la obra” Era fantasiosa su propuesta, pero ayudaría a no pensar tanto en todos los problemas con los que entonces se encontraba lidiando. Continuamente, se reincorporó de su asiento e hizo alusión de comenzar a trazar su camino. “¿Vienes?”
d-oesile
“¿Hasta que hora está el comercio abierto aquí? Necesito algo para comer.”
Se había resignado a la condena que traía encima, ¿qué otras opciones tenía más que esa? Eliseo no era la persona perfecta para quejarse, sobretodo cuando su pie piso varias veces la comisaría y los buenos términos se habían transformado en nada más que tensos. “no lo sé, ¿las nueve?” la despreocupación se salpica en sus palabras, no podría importarle menos las necesidades ajenas al menos que él estuviera involucrado. “pero oí que el servicio a la habitación dura hasta tarde” respondió al final, alejando la mirada de la dueña de cabellera dorada. Definitivamente no la había visto antes ( @weberb )
“Las nueve” Repitió, mas que nada para que la ayudase a recordar aquél número. Aún debía contar cuánto dinero tenía para saber la cantidad que podría gastar, eso significaba que el horario estipulado podría perderse en su memoria. Estos días se encontraba más distraída de lo habitual. “Mierda” El murmuro se le escapó, y por primera vez tras el velatorio, quiso fumarse su segundo-último cigarrillo. “Disculpa, es que... pensé que podría pedirle al hotel que me hiciera unos recados ya que, bueno, apenas conozco dónde queda el pequeño almacén más cercano” Comentó, dejándose llevar sin intención por esa necesidad de deshago / charla, que tenía anudando su garganta. “Como sea, gracias” Finalmente dejó entrever una pequeña curvatura, sonrisa afable que pretendió ser también de despedida hasta que una nueva idea la asaltó: “Perdón, una última cosa: ¿sabes si en ese supermercado que cierra a las nueve vendan cigarros?”
cxilidh
“Un poco de helado siempre sube el animo.”
Entreabrió los labios con sorpresa al escuchar la propuesta de la blonda. Su sistema digestivo se encontraba contraído desde hace varios días, sólo pequeños tragos de cafeína alimentaban su motor y estaba conforme con su menú (en cierta parte no creía que algo más le sería soportable) pero tal vez comer algo frío calme el mar de pensamientos que la ahogaban. “me agrada la idea” musitó, sin saber a ciencia cierta si a fin de cuentas iba a poder digerirlo. “¿de que sabor es?” ( @weberb )
“El mío es de limón” Un gusto peculiar y que probablemente muy pocos coincidirían, pero a ella le encantaba. “No sé si te gusta ese sabor, pero en todo caso podríamos compartirlo” Sugirió, por si acaso. “Y esté,” Extendió el cono extra hacía la de habrás castañas. No pretendía adquirir dos helados cuando recorrió su camino hacía la tienda, mas estos se hallaban en oferta y, bueno, la glotonería la impulsó a gastar de más (la glotonería y los nervios, por supuesto). Sin embargo, durante su regreso, se percato que no podía comer los dos ni aunque quisiera. “es de crema de cielo” Su segundo sabor favorito. “Lo puedo cambiar pero preferiría que no, podría empezar a derretirse en cualquier momento” Anticipó en eso que sus orbes claros inspeccionaban el helado con detenimiento.
anastasia-galli
Lidiar con todo aquello era justamente lo que no estaba logrando. ¡Hasta había ido a la estación de policía para pedir explicaciones! Ella, que prefiere pasar desapercibida en el pueblo, que nadie reconozca su rostro y ser un fantasma más. “Creo que ya me he vuelto loca.” Afirma pues la desesperación de huir de allí es demasiado grande, incluso pensó en simplemente desafiar cualquier tipo de autoridad y marcharse. Pero no, es figura pública en su país, no puede traer consigo escándalos, mucho menos si son con relación al pasado. “Uno piensa que al fin ha logrado escapar de esta pesadilla pero aquí estás, atrapada nuevamente en sus garras.” Suspira, maldita la hora en la que decidió volver para cerrar un ciclo que parece no tener intenciones de finalizar. “¿Tú vives aquí o también estás de paso?”
“Ah, tranquila, no... Es sólo el estrés de la circunstancia” Afirmó consecuentemente esbozando una especie de sonrisa. Sabía que todo lo sucedido no era sencillo para nadie y cada quién tenia sus formas de enfrentar la situación, mas eso no quería decir que hubiesen quienes se mantengan ajenos al estrés; nadie podía hacerlo, los eventos vividos dejaban su marca quieran o no. “Lo sé, es frustrante, pero...” ¿Pero qué? ¿Qué iba a decir? Las palabras positivas se le habían agotado y nada se le venía a la mente que pudiese ayudar a la de hebras almíbar (y no es tampoco que tuviese una gran necesidad de ofrecer consuelo, pero se aburría). “Oye, mira, tienes la suerte de estar encerrada conmigo que soy una masajista de primera — lo que quiere decir que, si vuelves a sentir que pierdes la cabeza, me puedes buscar para que te ayude a encontrarla con mis manos” Extremos se alzaron, sus falanges hicieron picaros movimientos que acompañaron su oración, continuamente le siguió una sonrisa afable, honesta. “O solo puedo acompañarte a caminar por ahí, cambiar de aire siempre ayuda” Compartió a modo de sugerencia. “Estoy de paso e intentando no entrar en crisis porque deberé gastar más dinero de lo que planeé” Aquello último no quiso decirlo en voz alta, pero no pudo evitarlo; necesitó descargarse de alguna forma.
kxrmcvk
“Estoy seguro de que hay almas bondadosas como para darles trabajos temporales” por los poros se esculpe la ligera ironía, exhala humo y más humo, ha sido esa la dieta desde la expulsión (temporal dicen, juran) hasta que el nombre quede límpido de toda sospecha y pueda comenzar a ensuciar y sudar propias manos, regreso a combustión de pólvora y papeleo. “¿Qué sabes hacer tú, por ejemplo?"
“Es un pueblo chico, incluso yo viviendo aquí me lo pensaría dos veces eso de darle trabajo a un turista que se ha quedado varado” Compartió en eso que en sus labios se formó una mueca, le gustaba esa idea de que no todos eran personas egoístas u oportunistas, pero no podía evitar la realidad de la cosas por más que quisiera. Además, con todo lo sucedido el pensamiento positivo costaba mucho de evocar. “Soy masajista... ¿crees que alguien tendrá un puesto de trabajo libre para mi?” Indagó con sorna, sabía que las posibilidades de ello eran pocas porque su oficio resultaba ideal si es que se encontraba en ciudades más pobladas, con más urbana y ajetreo sin descanso. Y Mêbrich era lo opuesto a ello.“Aunque podría hacer masajes a domicilio” La idea cayó de repente, como un pensamiento que la toma por sorpresa. No obstante, segundos más tarde, se percató que sus ocurrencias no fueron privadas. “Perdón, pensé en voz alta — de todos modos esto no va a durar tanto como para que tenga la necesidad de buscar empleo, sólo serán un par de días... ¿cierto?”
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“Sí, coincido en que retener a la ciudadanía en contra de su voluntad no es el mejor eslogan para despegar en el sector turístico.” Sin duda, ello no incentivaría una segunda visita por parte de los presentes cuyo único motivo de visita residía en dedicar un adiós a la novicia ; temerosos de que la maldición que erigía vigas de antiguo orfanato se repitiese con aniversario. “Pero quizás, con ayuda del departamento de marketing, puedan dar un lavado de imagen del tipo ‘Mêbrich, un encanto que te obligará a quedarte’.” Reitera en idea, tratando de vislumbrar humor en la torcedura de eventos que supone aquel circo. “Tendrías que tener los gemelos de Induráin si es tu elección de medio de transporte.” Provoca risa, encontrando la desesperación propia en la de hebras auras.
“Al menos que quieran promocionarse como la alcaldía más tirana de todas” Opinó con una sonrisa, quitarse esos pensamientos ayudaba un poco. También el saber que no era la única que contemplaba todo lo sucedido como una acción exagerada / drástica. “Oh... esa es buena” Una sonrisa se formó, el humor fue bien recibido ¡con tanto deleite que sus claros orbes parecieron iluminarse! “Sí, sin dudas podrían hacer eso — o usar uno todavía más corto y pegajoso: ‘Mêbrich, el pueblo al que llegas para quedarte’” Agregó a la gracia, ansiando que el ambiente ameno pudiese batallar ese aire sofocante que los rodeaba desde hace unos días. “Ah, entonces supongo que puedo ¿robar una moto? ¿robar un auto? tendrían un verdadero motivo para investigarme y enviarme a la cárcel, pero al menos no estaría aquí” Por supuesto, palabrerías cargadas de disparates no tardaron en llegar, estaba ansiosa, nerviosa e intranquila y aquello sólo significaba que hasta poder comunicarse con su familia no haría otra cosa mas que darle rienda suelta a su lengua e su imaginación; así no pensaba tanto en su monedero casi famélico.
luciennsc
“¿Aquí llegan los últimos estrenos al cine?”
—Es un pueblo pequeño, pero no uno que se queda en el pasado.— Podría resultar preocupante la falta de tacto que parecía llevar encima teniendo en cuenta la situación; fácilmente podría culpar a una niñez revoltosa, donde tiempo para aferrarse no había, ni a personas ni a situaciones y que, por ende, muchos hechos parecen serle pasajeros pero, realmente, no era más que un mecanismo para ocultar un nerviosismo incontrolable. —Veamos…— Alzando su mano, comenzó a enumerar. —Creo que están pasando “La maldición de los mocosos del orfanato”, “La venganza de la Sor”, “Jamás saldremos de este pueblo asqueroso con vida”, “Entrevistas con policías parte tres: solo tenemos café instantáneo.”— Sin un rastro de sonrisa en sus facciones, finalizó. —¿Realmente estás de ánimo para ver una película ahora?— / / ( @weberb )
Sus labios se entreabrieron, bien dispuestos a dejar libre su opinión, no tenía demasiado para decir, mas gustaba de una buena platica, ante cualquier atisbo de ello cedía por completo a esa posibilidad. Sin embargo, el muchacho prosiguió robando su habla cuando su dedo se alzo, y por supuesto, tuvo que ocultar sus labios ante las habladurías continuas que, si bien podrían ser leídas como ofensas, para Berta no fueron más que bufonadas. Necesitaba la distracción, el no atormentarse pensando qué diablos estaba sucediendo y porqué pese a tener una teoría fuerte sobre lo que habían vivido aún yacían cabos sueltos. Tampoco quería preocuparse por el dinero que necesitaría, cómo se las arreglaría dentro de unos días cuando se le agote el poco capital que había traído de su viaje (o el que su padre prometió enviarle), su figura paterna le había aconsejado solucionar un problema a la vez (de los pocos que sí podía resolver) y, por lo tanto, eso haría. “La de los policías suena malisíma, pobres de los actores que lo tuvieron que vivir, digo actuar, todo eso” Comentó por fin, corvando su comisura diestra deliberadamente. “Y sí, lo estoy... eso parece mucho mejor que lamentarme o perder mi cabeza por todo esto — todos necesitamos despejarnos, de lo contrario podríamos enfermarnos de estrés” Tener infinitos dolores en el cuerpo por el mismo, quiso decir. “Y tú, por lo que veo, lo necesitas más que yo... ¿No quieres venir conmigo?” Se le ocurrió de repente. “Yo pago, y al menos cambiaras de aire” Propuso finalmente, sin inquietarse por la respuesta que podría recibir.
teoakerman
“¿Y si vamos a dar una vuelta en bicicleta para despejarnos?”
—Eso es lo más sensato que he oído desde que llegué a este pueblo.— Asintió, dejando que el entusiasmo se abriera paso por sus facciones. El ejercicio diario era vital para su estilo de vida, vital para su profesión, vital para la sanidad mental. Ya podía verse corriendo colina abajo montada en una bici hasta no dar más, pedalear hasta que los músculos dolieran. En la vida de Teo parecían haber pocas cosas más placenteras que el dolor muscular producido por el ejercicio, en particular cuando habían motivos para desquitarse, vaciar sus pensamientos y centrarse en lo terrenal, lo corporal. —¿Sabes dónde podemos rentar algunas? Para mí todo esto parece igual de desierto que siempre.— / / ( @weberb )
“Wow... y eso que creo que en cualquier momento comenzaré a volverme loca” Comentó continuamente dejando que una sonrisa curvase sus comisuras, desvelando de tal forma la comicidad que acompañó su oración que, pese a lo exagerada, contaba con una porción de verdad. Las últimas horas había experimentado una sensación bastante símil a la claustrofobia, que se fue entremezclando con su propios nervios propagados con el alboroto de sus planes; si su padre no hubiese atendido el teléfono probablemente la calma con la cual entonces se manejaba jamás la hubiese asaltado. Por supuesto, también fue figura paterna el que plantó la idea de poner su atención a algo más que no fuesen los problemas que ella no podía solucionar, le terminarían haciendo mal había dicho con su voz dulce. “Al lado del mercado vi un lugar, tengo entendido que cerca de ahí hay un plaza por lo que es muy probable que ahí estén rentando bicicletas, si no podríamos caminar, ¿no?.. Cualquier cosa nos vendrá bien” Dicho eso, se encaminó hacía la salida mientras se colocaba el abrigo de lana que le había obsequiado su ex novio, jamás se lo regresó porque era muy calentito y de su color favorito: el blanco.
frhagannet
Existía un detalle que no terminaba por convencerla de lo que sucedía, y una jugarreta de infantes no era una respuesta que calmara la curiosidad y desconfianza que arrastraba consigo desde que se adentró en el funeral o mejor dicho, desde que regresó a su jaula, la que se suponía no volvería a visitar. “Niños jugando”, repitió con un semblante de duda, estaba nerviosa, por supuesto que lo estaba, el simple hecho de recordar ese detalle con los nombres de cada uno de los huérfanos, incluyéndose, conseguía que una corriente atravesara su anatomía. “Podría ser una buena opción pero, ¡vamos! ¿Takeuchi? Incluso yo tenía problemas para escribir ese apellido a los doce años, no tiene sentido”, tomó una bocanada de aire, no quería lucir como una paranoica o mucho peor, causar revuelo entre tantas personas debido su complejo de Sherlock Holmes, pero estaba consciente de que no se equivocaba, lo que ocurría escapaba de los parámetros de lo normal. “Por cierto, soy Hana, dudo que me recuerdes; bueno, no te recuerdo demasiado, será por el reciente alboroto.”
Y es entonces, al exponer detalle como tal, que por fin un escalofrío recorrió su espina dorsal. Era cierto, aquél apellido era complicado y habían otros muchos más rebuscados que el de la muchacha... Entendió su punto: esa broma (porque no sabía cómo llamar a todo lo sucedido, además, quitarle el peso con aquella palabra ayudaba a que su estomago no se revolviera) le quedaba demasiado grande a cualquier infante. “Bueno, puede que niños no... pero un joven muy inteligente y aburrido pudo haberlo hecho” Sí, entonces el escenario encontró un poco más de coherencia y empezó a sentirse algo tonta por haberse asustado un poquito hace un momento. “¿No?” Dejo caer la cuestión en eso que su hombro diestro se encogió, como si aún se negará a enfrentar la magnitud del evento que los había privado y encerrado en aquél pueblo. “Oh... no, lo lamento... pero es un gusto de igual forma, yo soy Berta y supongo que sí, la cabeza de todos está en los cielos con todo esto” Comentó en consecuencia. “Pero supongo que también queda en nosotros qué hacer con eso, ¿no? Digo, si dejamos que la situación nos supere o no”