Damian no podía reclamarle nada, no podía juzgarla, su hijo estaba en manos de gente que sabía que no dudarían en lastimarlo, o asesinarlo con el simple hecho de obtener lo que querían. La rabia había hecho que lo golpeara apenas lo miró. Estaba realmente asustada, nunca había sentido tanto tiempo como en ese momento. Su pequeñito seguramente estaba aterrado. Sabía que no podía mostrarse débil, Lena no era para nada una mujer débil, pero en ese momento no le importaba nada, solo quería a su hijo de vuelta. — ¿Dónde está mi hijo, Damián? — Preguntó con esperanza de que su marido supiera quien podía tenerlo y qué además, ya estuviera manejando la situación.
Frunció el ceño al escuchar lo que estaba diciendo, la impresión que tuvo al escuchar las palabras de su marido la dejó helada. No podía creer lo que estaba escuchando, ¿su padre?, no, su padre no sería capaz. La mirada de Lena se dirigió a su padre quien lucía completamente culpable, sin mencionar a su madre que estaba igual de sorprendida que ella. — ¿Qué? — Negó. — Damian… — Expresó al ver como sujetaba a su padre y lo golpeaba contra la pared. La mirada de la pelinegra se volvió fría hacia ellos, ambos, su marido y padre. Habían tocado lo más valioso que tenía y no iba a perdonarlo.
— No me importa de quien es la culpa, quiero a mi hijo de regreso, y lo quiero ahora, no me importa lo que tengan que hacer para recuperarlo — Exigió. Confiaba en Damian, y sabía que haría lo que fuera para traer a su hijo de regreso y a salvo. Su padre intentó acercarse a ella y se alejó. — No te atrevas a tocarme, si algo llega a pasarle a Marlon, si tiene un solo rasguño, sabrás quien es tu hija — Lo amenazó ante la cara horrorizada de su madre.
Volvió la mirada hacia su marido y asintió. — Haré lo que sea — Respondió apretando su mandíbula, no le importaría dar su vida por su hijo, necesitaba recuperarlo a como diera lugar. — habla ya Damian —
-Tu padre a accedido a llevarnos a sus dos mejores hombres-Voltea hacia donde esta su cuñado-Porque la vida de su nieto vale más que la de él, algo que apreciamos demasiado-Lo decía con total ironia, sabía que el hombre estaba acorralado y cumpliria su pequeña demanda.
-Tu madre tiene que irse a una de las casas de seguridad que tienen y tu padre a otra, estar aqui tambien sería peligroso ellos-Saca una pistola que tenía en su espalda a la altura de la cintura para entregarsela a su esposa-Vas a necesitarla, se que eres una excelente tiradora pero debes de apuntar un poco más hacia la derecha, tu punteria hacia la cabeza aún no es perfecta.
Camina por el lugar que si bien era la casa de sus suegros sabia muy bien donde encontrar una pistola escondida, se pone de cunclillas para sacar otra pistola junto con algunos cartuchos.
-Vamonos Lena, tenemos que llegar a un punto en menos de una hora-Observa al hombre mayor-Le mandaré a tus hombres las coordenadas, los quiero en el lugar antes que nosotros, en cuanto nos den a nuestro hijo quiero que maten a esos hombres.
No dice nada más, solamente se dirige al coche en donde habia llegado, se sienta en el lugar del piloto mientras esperaba a que Lena entrara para empezar a conducir.
-Estos hombres no quieren dinero, quieren una vida por una vida-Se muerde el labio inferior-La vida de tu padre por la de nuestro hijo, por eso pedí que tu madre estuviera en otra casa de seguridad y le quite a sus mejores hombres para protegerlo, pienso darles la dirección de donde encontrarlo.-Su tono de voz era serio y no se atrevia a verla a los ojos, sabia que era una decisión dificil para su esposa pero él ya habia tomado su propia decisión, salvar a su hijo.