Yo no veo músicos, yo los escucho
Veo modelos de lo nuevo teloneros del juego del cero orgullo
Vendiendo su alma en un ruedo donde el fuego los consume
Y esas mascaras se asumen como el rostro al que da fruto
La corrupción es valiente ante el lente de la simpleza
Un hueco da profundidad si está dentro de tu cabeza
Y si el pecho presta el lugar incluso se puede dar
La situación de encontrar que la gente aun siente y expresa
Nadie tiene nada realmente, perdidos ante el realismo de vernos a nosotros mismos como carne con cinismo, animales huyendo del pesimismo, drogados con consumismo y haciendo malabarismo para que aquel espejismo de especísmo nos saque de ese abismo existencial de asumir el horrible hecho de ser nada para nadie, tomar aire y aun así estar satisfecho, y yo le saco provecho porque vi, que no siendo nada para nadie puedo serlo todo para mí, aun así, eso creí aunque no lo fui hasta hoy día, arruino mi percepción de la emoción que perseguía y gracias a la introspección pude ver todo en perspectiva poniendo la mente fría y plasmandome en un renglon y me comí la decepción de no ver al yo que quería y hoy escribo sinfonías de odio llenas de pasión, no me des espectación, sabía que no la llenaría, es la ironía de mis días, tener que pedir perdon por un don que no conocía el de salirme con la mía y sin nada a mi al rededor, sin huellas, sin pies, sin manos, sin piezas, sin bella al lado, sin rejas, tan liberado y marcado.