El tiempo en suspención
Cuando los pensamientos no dejan de hablar en la cabeza, la mejor manera de apagar el malestar es parar el tiempo y apaciguar momentáneamente esa ansiedad.
Entendà que lo ideal es refugiarse en el placer... Sentir, pero sentir conmigo.
Tomarme el tiempo para bajar el estrés rutinario con una copa de vino, música que se expanda hasta el alma, acariciar mi piel suave y disfrutar ese instante.
Todo el escenario se aprecia desde la más profunda sensibilidad, silenciando el caos cotidiano... Sumergida en el goce inmediato.










