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La televisión popular en España
Si algo ha marcado a la sociedad española en las últimas décadas, ha sido la televisión.
El Un, Dos, Tres; las Mamachicho; la Bola de Cristal; la Edad de Oro; Heidi; Verano Azul; Saber y Ganar; Gran Hermanos; Pasapalabra; Homozaping; Sálvame...
La evolución de las parillas televisivas puede ser empleada como base para escribir el desarrollo de la sociedad española. O al menos así lo ve Juan Sanguino, el periodista al mando de Delirios de España.
Delirios de España es una producción de Podium Podcast. En palabras del propio Sanguino: "Los protagonistas de Delirios de España tienen tres cosas en común: pasaron del anonimato a ser la persona más famosa de España en tiempo récord, protagonizaron un acontecimiento que no había ocurrido antes ni volvería a ocurrir después y obsesionaron a la nación hasta alcanzar la categoría de símbolos. Y toda España lo vivió a través de la televisión"
Como su propio nombre indica, en Delirios de España, se habla de los momentos más surrealistas de la historia de nuestro país. Y es que la realidad supera muchas veces a la ficción.
Delirios de España es una delicia. Trata los temas de una manera única, irreverente, pero genuinamente seria. Muestra los hechos con una visión surrealista y desenfadada, sin olvidar que son hechos reales.
Por ahora solo hay 3 capítulos divididos cada uno en dos partes y acompañados de una tercera, donde Sanguino habla con un periodista.
En el primer capítulo se revive el concierto homenaje a Miguel Ángel Blanco, una de las víctimas más famosas de ETA.
Sanguino describe la actuación de Nacho Cano de la siguiente forma
Delirios de España es una ventana para conocer la historia popular reciente de nuestro país.
Malditos accidentes de tráfico
*Este blog se hacho en colaboración con Teresa Truchado y Miguel Ángel Pérez
¿Alguna vez te has dado un golpe en coche? Sé que es una pregunta un poco morbosa, pero déjame que te cuente un poco más. Yo he tenido la mala suerte de estar presente en unos cuantos (y eso que no tengo el carnet de coche). En todo los accidentes hay un punto de no retorno. Un momento en el que el tiempo se para y eres consciente que el choque se va a producir. El golpe es inminente y no hay nada que puedas hacer.
Francesc Robert-Agell y Montse Bonet en su artículo “Presente y futuro de la radio en España: una aplicación del modelo de ciclo de vida a la industria”, establecen que la radio está en un estado de resistencia defensiva.
El estado de resistencia defensiva es un punto de inflexión, la antesala de la obsolescencia y el declive en un modelo de vida económico. Este estadio tiene tres resultados posibles; adaptación, donde el medio tradicional desarrolla una función diferente y/o preserva su audiencia o encuentra nuevos públicos; convergencia, donde el medio tradicional no puede sobrevivir por sí solo pero preserva su función fusionándose o incorporándose a un nuevo medio; y finalmente la obsolescencia.
Es el momento previo al punto de no retorno.
La resistencia defensiva se caracteriza por dilatar sus productos para maximizar la rentabilidad de los mismos, en el caso de la radio se dilatan los programas para rascar audiencia, el mejor ejemplo es Hoy Por Hoy, el programa número 1 de la radio de acuerdo con el EGM, dura 6 horas.
La radio depende de sus estrellas. Esta es una realidad, y cuando antes lo adoptemos como una fortaleza en lugar de una debilidad, más próspero será el futuro de la radio. Esta dependencia de las emisoras a estrellas mediáticas aparece como solución a minimizar los riesgos y aumentar las audiencias. Así lo explican Francesc Robert-Agell y Montse Bonet en el artículo. La impredecibilidad de la audiencia y la necesidad de las empresas de radio de reducir la incertidumbre es lo que provoca la contratación de personalidades famosas. Esta estrategia, se explica en el artículo, es efectiva a corto plazo, pero genera vulnerabilidad a largo plazo, pues la fuerza de atracción reside en la marca personal de la estrella y no en la marca de la emisora. Este artículo concluye con la necesidad de encontrar el equilibrio entre depender de las estrellas y crear contenido propio, lo que aseguraría la sostenibilidad a largo plazo de la industria radiofónica en España.
A lo largo de su historia, Unión Radio Cadena SER ha demostrado una notable adaptabilidad en sus estrategias para mantener y atraer audiencias, respondiendo a los cambios en el comportamiento del consumidor y en el panorama mediático. Desde las radionovelas y consejos de belleza hasta la incorporación de programas de fútbol, música pop y la diversificación de contenidos locales e informativos, la radio ha buscado constantemente satisfacer las preferencias de diferentes segmentos de audiencia. La llegada de la televisión y la competencia de emisoras privadas fueron desafíos a los que respondió con la potenciación de atributos distintivos y la amplificación de ofertas de programación, reflejando una estrategia continua de adaptación para mantener su atractivo tanto para la audiencia como para el mercado publicitario.
Es momento de dar un volantazo, de esquivar el golpe. La radio va cuesta abajo, pero todavía tiene sus frenos. Debemos aprender a adaptarnos y reinventarnos, para mantenernos a flote en esta nueva era de los medios globalizados.
LO QUE DUNE ME ENSEÑÓ DE LA RADIO
Frank Herbert, dentro de su novela Dune, nos presenta a las Bene Gesserit, una orden religiosa de mujeres con habilidades excepcionales. De entre todos sus poderes el más llamativo era La Voz. La Voz, se entiende como la capacidad de influir directamente en las personas dándoles órdenes con una frecuencia de sonido determinada.
Aunque Dune es un universo ficticio, Herbert dio a su fenómeno más extraño una de las bases más reales: la voz tiene muchísimo poder.
Eugenio Viñas, editor creativo en Pódium Podcast, habla en Pensar con el oído, de la verdad que hay en la voz. Y es que las voces de verdad son las que están reinando. El mundo del podcasting está dominado por gente, en su mayoría ajena al mundo de la locución. No se buscan grandes locutores, se buscan grandes comunicadores.
Mariang, Carlos Peguer, Ines Hernand, Henar Alvarez, Carolina Iglesias, Victoria Martín… Estas personas son la cara visible del podcasting en España y si bien no están versadas en el arte de la comunicación, si son capaces de transmitir con su voz. Y es aquí, donde el podcast de nuevo adelanta a su madre, la radio.
El consumidor no busca artificio, busca verdad. La industria debe aprender a encontrar el equilibro entre una locución sin artificio y una voz real, para alcanzar a todos los nuevos radio oyentes que buscan escuchar gente que hable como ellos y no como robots.
¡¡EN DEFENSA DE LO FEO!!
Soy de Torrelavega, ciudad cántabra, cuna de gente ilustre como Antonio Resines o Poty Castillo. Probablemente no te sonará de absolutamente nada, pero Torrelavega es mundialmente famosa por ser un ejemplo de manual de como NO urbanizar una ciudad, a nivel nacional es famosa por una señora que se quedó encerrada en un bazar chino (y tiene una foto graciosísima esperando en el escaparate al dueño) y a nivel regional nos conocen por el olor que soltaba una fábrica de papel ya cerrada y que impregnaba toda la ciudad.
Sé que ahora estarás pensando que no parece ser un sitio muy agradable, pero solo alguien de Torrelavega puede entender el orgullo que se siente al paladear cada digito de nuestro código postal, el 39300. Solo alguien de Torrelavega es capaz de comprender el que Zama te insulte cuando la pides una cerveza en La Fonda y vuelvas, porque te atienden bien y encima ponen tapa. Solo alguien de Torrelavega puede decir con orgullo “la ciudad de Torrelavega saluda al pueblo de Santander”. Porque la capital del Besaya, es uno de esos reductos que aún quedan por y para su gente ¿Es fea? Solo para quién no sabe apreciarla.
Todo este discurso, que muy probablemente ni entiendas ni te interese, nace por el alegato que hace Beatriz Serrano en su podcast Arsénico Caviar. Ella habla de Alfafar, una ciudad valenciana en la que nunca he estado (por no estar no he estado ni en Valencia), pero mientras Beatriz hablaba yo veía en su Alfafar mi Torrelavega, un sitio quizás gris, quizás hostil, pero tuyo. Una ciudad que ha ido creciendo poco a poco y como buenamente ha podido. Y me parece que esta conexión tan absolutamente aleatoria entre Valencia y Cantabria es parte de la magia de la comunicación.
Beatriz no enseña ninguna foto de Alfafar, pero su voz te transporta a ella. Ves sus fábricas abandonadas, sus adolescentes haciendo botellón, su carril de tren… Quizás sea solo yo porque formo parte de ese selecto club de personas que nos hemos criado en sitios consolidados como “feos” o quizás sea un acto de inventiva puro, de la creación de espacios a caballo entre reales e imaginarios que nos permite el audio. O simplemente sea que las palabras de Beatriz me hayan llegado hasta el rinconcito de mi corazón donde se guarda lo hermosamente feo.
¿ESCUCHAN LOS TIBURONES LA RADIO?
¿Sabías que los tiburones son más antiguos que los arboles? Los fósiles más antiguos de tiburón que hemos encontrado datan de hace 450 millones, 90 millones de años antes que los primeros árboles que poblaron la tierra. Bueno, técnicamente son los condrictios los que son más antiguos que los árboles, pero los tiburones entran dentro de este grupo y llaman más la atención. Es una metáfora, no te lo tomes todo literalmente.
Y ahora te estarás preguntando ¿Qué tienen que ver los tiburones con la radio? No te adelantes, déjame que te ponga en contexto. Este mes Spotify ha lanzado 150.000 audiolibros para sus suscriptores Premium en Reino Unido y Australia. Por su parte Mark Mulligan, un analista del mercado de la música, ve esta nueva función de la plataforma como una forma de convertir los hábitos de escucha pasiva (Escucha en segundo plano, donde no prestamos mucha atención), en hábitos de escucha activa (Escucha en primer plano, donde prestamos atención). En su artículo, Mulligan señala que “el streaming es la banda sonora de nuestra vida cotidiana. Se trata de llenar el silencio (o bloquear el ruido) más que de escuchar activamente”. Sin embargo, también señala que la presencia de la palabra hablada es capaz de captar la atención mejor que la música.
Esto me hace preguntarme ¿Cómo hemos llegado a esta situación? En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que vivimos en un modelo de sociedad capitalista, dónde debemos consumir constantemente. Sin embargo al capital no le importa como consumamos, siempre y cuando lo hagamos, es decir, mientras haya reproducciones da igual cómo se fije la información en el usuario. Esta situación puede resultar contradictoria, ya que los usuarios no prestan atención a lo que escuchan y los medios necesitan fidelizar a los usuarios, lo que me lleva a la cuna de los contenidos de audio, la radio.
La radio es uno de los medios de comunicación más antiguos, en España está cerca de cumplir 100 años. Sin embargo, en este siglo a penas ha generado cambios. El cambio más significativo que ha sufrido fue la aparición del FM en 1961, hace 63 años. Incluso las parrillas están estancadas, por ejemplo el programa Hora 14 comenzó a emitirse en 1966, hace 67 años. A esto hay que sumarle el envejecimiento de los oyentes. La radio no cala entre los jóvenes, no porque no exista un interés por los contenidos de audio entre las nuevas genraciones, el auge de los podcast demuestra lo contrario, sino porque la radio está desfasada.
Aquí es donde entran los tiburones (o los condrictios). En estos 450 millones de años han tenido que evolucionar y adaptarse, para poder sobrevivir a los cambios del medio que los rodea. Sin embargo la radio, como el buque insignia de los contenidos de audio que es, se ha mantenido reticente a implementar cambios y el ecosistema de la comunicación en constante evoulción lo está devorando.
Decir que la digitalización es el futuro es absurdo, la digitalización es el presente. Las redes sociales, el streaming, la fibra óptica, el 5g, el internet de las cosas… todos estos conceptos no forman parte de un futuro lejano, sino de nuestro presente. Sin embargo la radio se mantiene en un modelo analógico completamente anticuado.
Es la conjunción de una necesidad de consumo constante y un representante anticuado, lo que ha relegado a los contenidos de audio a un segundo plano y un constante estado de escucha pasiva. Es por tanto necesaria la reestructuración de los formatos desde sus cimientos, para volver a establecer el audio como un medio sólido. Esto no quiere decir que debamos destruir lo que ya está construido, al contrario, debemos ampliar las fronteras, especialmente de la radio, para dar un mayor abanico de posibilidades tanto a los oyentes como a los creadores de contenido.
Pasar de un ecosistema dominado por la escucha pasiva, a uno dominado por la escucha activa, debe darse mediante cambios en toda la cadena de valor del mercado del audio.
En cuanto a si los tiburones (que no los condrictios) pueden escuchar la radio, aunque carecen de tímpano, todo el cuerpo actúa como receptor de las vibraciones sonoras que se transmiten al oído interno, por lo que técnicamente sí podrían escuchar la radio. Aunque no veo a ningún tiburón (y para el caso ningún condrictio) escuchando lo que dice Miguel Maldonado, ya que los peces no entienden muy bien el murciano.
Photo by: Olivia Staser