Así que solo ámame. No pienses demasiado, no dudes, no titubees. Solo ámame como lo has hecho hasta ahora, como lo haces cuando me miras con esos ojos que me desarman, cuando me abrazas como si el mundo fuera a desmoronarse y yo fuera lo único que quisieras salvar. Ámame en las noches en las que nuestros cuerpos se buscan en la oscuridad, cuando tus manos encuentran las mías y nuestros latidos se sincronizan en el más hermoso de los silencios.
Elígeme. No porque sea la opción más fácil ni la más lógica, sino porque sabes que en mi pecho llevas tu hogar. Porque en mi amor no hay dudas ni mitades, porque te he elegido desde mucho antes de que siquiera supiéramos que existíamos el uno para el otro. Desde mucho antes de nuestro primer beso, de nuestra primera mirada cómplice, de la primera vez que sentí tu piel contra la mía y entendí que nunca más podría pertenecerle a alguien que no fueras tú.
Elígeme una vez más. Mira todo lo que soy cuando estoy contigo, mira todo lo que tengo para darte, todo lo que he guardado con la esperanza de que tú seas quien lo reciba. Mira mis manos extendidas, mi corazón latiendo por ti, mi alma desnuda ante ti sin miedo, porque si hay alguien en quien confío ciegamente, es en ti.
Arriésgate por mí. Vuelve a desear el riesgo, el vértigo de lo incierto, la emoción de un amor que nos arrastra sin remedio y nos eleva a lugares donde nadie más ha llegado. No dejemos que la rutina nos apague, que los miedos nos detengan, que el amor se convierta en algo predecible cuando lo nuestro nunca ha sido común ni corriente.
Pensemos mejor. Escuchemos mejor. Hagamos del amor un refugio y no una guerra, aprendamos a entendernos incluso en el silencio, a encontrarnos incluso cuando el mundo parezca ponernos en caminos distintos. Porque si hay algo que siempre ha sido cierto, es que cuando me tomas de la mano, todo se alinea, todo se ordena, todo vuelve a tener sentido.
Te puse una promesa en ese anillo, una promesa que no es solo de amor, sino de entrega, de paciencia, de lucha. Te prometí mi presente, mi futuro, mi alma entera. Y ahora, solo quiero que hagas lo mismo.
Elígeme. Elígeme hoy. Elígeme mañana. Elígeme cuando el amor sea fácil y cuando se vuelva complicado. Elígeme en los días de luz y en los de tormenta. Elígeme cuando mi risa sea tu melodía favorita y cuando mi voz tiemble de miedo. Elígeme incluso cuando dudes, porque yo, amor mío, te he elegido desde siempre. Y lo haré hasta el último de mis días.
Hoy te amo más que ayer y menos que mañana.