En su ultimo intento de no mirar al pasadizo de donde vino, viró hacia la mesa de regalos. “Dios, incluso puso las flores en un florero”. Resopló, a los segundos auto-cuestionándose por que rayos los ultimos hechos la sacaban de orden. Vio a la joven Fletcher antes, e inevitablemente le sacaba una sonrisa por simplemente sentirla. Ahora se percató que ello era posible en cualquiera, sin necesidad de su mutación. Sin necesidad de ella.
Esa simple oracion le recordó el dia que volvió a Serval. Todo estaba igual, todos sus amigos, sin ella. Lo unico que explicaba racionalmente ese espacio sin verse era saber que nunca pidió su ayuda, aunque la necesitara y fuera solo Hunter el que acudiera. “Maldicion” Se talló el pecho, alejándose de la puerta del baño y esos pensamientos. Era un torbellino que desencadenaria uno tras otro, y estaba segura que todo terminaria en recuerdos del orfanato y con el lugar repleto de mutantes semi-conscientes y alcoholizados seria facil que los contagiara. Exhaló de golpe, con muchas ganas de aire fresco. Se cruzó de brazos, sin siquiera querer ver ni sentir de nuevo el pasillo donde las dejo a ambas. Se ordeno a si misma vaciarse de todo sentimiento, limpiandose rapidamente la mejilla de una lagrima rapida. Incluso tomo el sobre de la mesa que contenía su regalo sin razón. Ese estado su piel se enfriaba, sentia su cabello moverse pero no lo sentia en realidad y su alrededor se ralentizaba. Fue como su nombre resonó dentro de su mente, un sonido limpio y frio. Y oscuro. Como un niño que solloza en la oscuridad, oscuridad completa. —Gaia. —sus brazos se desenlazaron, y el nombre salió como si tuviera el aire atrapado, y sabia que due su lado racional el que la reconoció. El sonido, sensaciones y sentimiento la llenaron de golpe, ocasionandole una incipiente migraña. Aun asi, sin pensar mucho, encendió sus mutaciones para poder encontrarla.
Hey... —su monosilaba salió suavemente, no queria asustarla. Desvió su mirada, apoyandose completamente en la pared, liberando el aire lentamente por haber caminado tan rapido hasta allli, viendo como se mezclaba con el aire frio que se concentraba alli. Se sintió culpable al verla reducida alli, mientras todos estallaban de excitacion alli dentro.. —Desapareciste. Me asustaste. —agregó pausada, aventurandose hasta ella. Aceptaba que meterse en la mente de alguien era muy facil, resistirse era lo dificil. Ese dia, Josephine resistiria. —En realidad si subimos mas, ya no escucharemos el ruido La señora Sánchez es muy buena en eso. —y sonrió bastante orgullosa por tener todo aparentemente planeado. Sus pasos eran pesados pero logro llegar a ella, y sentarse en las gradas, pero dandole espacio. Recordó su sobre, y lo sacó de golpe — Te traje algo. Feliz cumpleaños. —y le entregó el sobre, sonriendole ampliamanente. Se sentia mal parcialmente por regalar algo que se lo regalaron a ella, pero al mismo tiempo, al tener las entradas al planetario, la primer que vino a su mente, fue la alemana. Lo siguiente fue una mezcla de sentirse estupida y lista al mismo tiempo, ¿porque poner dos entradas en el mismo sobre?. Ahora, con los ultimos hechos, el creer que Gaia la invitaria a ella sin pensarlo, flaqueaba.