Mil noches, un día.
Tengo ganas de besarle las mejillas y de decirle lo mucho que la quiero. Tengo la voluntad de quedarme y amarla para siempre. Tengo insomnio, tengo café y para completar la quiero tener a usted… y así poder decir: Esta madrugada me es agradable, porque la abrazo a usted de la misma forma en que el insomnio me abraza a mi.
Me quedaré en esta posición, con mi cabeza sobre sus pechos.
-Juan José Arango.









