Nunca pensé que podría leer mis escritos unos años más tarde y transmitirme en otro plano exactamente el sentimiento que intentaba plasmar, para mí en un futuro, en el que me encuentro ahora. Es increíble, sigo sintiéndome igual de solitaria, quizás más sabia y con más entendimiento del mundo que me rodea, pero con las mismas ganas de que algo me haga desaparecer de manera indolora y con amor, porque irse de manera cruel es atentar contra tu propia alma, esa alma que está hecha de puro arte natural, que no necesita nada más que paz.
Pensé que sería diferente, para ser sinceras, que tendría amigos del alma, un amor con el cuál nunca me sentiría sola y actualmente aunque está a mi lado aquella persona que creía, es cuando me siento más sola, lejos de mi familia y de mi comodidad y lo que conozco, no sé porque estoy convencida de que debe ser, simplemente dejo que las cosas tomen su ritmo y siempre vuelve a suceder, estoy empezando a formar dos razones: 1, o es realmente o 2, solamente otra lección.
No puedo dormir y mi intención es irme mañana y nunca más verlo, porque no puedo estar entre lo frío y lo caliente, simplemente no puedo. Y las ganas de llorar inundan mi alma, como si no tuviese remedio, el tiempo es la solución a todo.
Miro mis contactos del teléfono y no hay ninguna persona a la cual pueda llamar y contarle acerca de lo solitaria que me siento, cabe destacar que sentirme solitaria no es igual a sentirme sola, pues no lo estoy: me tengo a mí y siempre seré yo vs el mundo.
Mañana (o dentro de unas horas) una sonrisa y un adiós será suficiente para obligarme a despedirme.











