hidden demons; selfpara.
Menciones: Arsen Kavanagh, los Dioses Ares y Nyx. Fecha: Una semana después del ataque. Lugar: Campamento Mestizo. Notas: Parte 1 de X.
El frío aire de la noche acarició el rostro del hijo del Dios de la guerra y un ligero hormigueo recorrió su columna vertebral. Se encontraba en los límites del campamento fumando un cigarrillo, aquel era el único lugar donde nadie lo retaba por aquello y esa la única forma de mantenerse calmado. Pensaba en los sueños que había tenido últimamente, imágenes de guerra, sangre y cuerpos se movían una tras otra en su cabeza, todo bajo un oscuro manto.
— Por una miserable vez en la vida, ayúdame Padre — Le rezó al Dios pero todo continuó tranquilamente, como si el joven moreno no hiciera más que hablar sólo.
Se quedó un rato observando las estrellas, tratando de averiguar qué hacer referente a las opciones que se le habían presentado, una llama dentro de él lo animaba a una de las opciones pero otra parte de su ser, le indicaba que no tenía que sucumbir ante aquella propuesta, que la respuesta obvia era mantenerse donde siempre había estado, con los que siempre había apoyado y lo habían apoyado a él. Tenía apenas unos días el caos del campamento, la aparición de la Diosa Nyx y toda la oscuridad que había traído con ella, había presenciado de primera mano todo aquello, la frustración, la perdida, el coraje así como la tristeza, por lo cual no sabía por qué se encontraba en aquel debate. “Son simples piezas de un tablero, es hora de actuar por voluntad propia” Una voz le susurró en el interior de su cabeza lo cual desencadenó una pequeña llama rojiza que consumió en su totalidad el cigarro que sostenía en su mano derecha, el ceño se le frunció y soltó un grito de frustración.
En su mente rondaban vagos recuerdos de cuando él era apenas un recién nacido, Ares lo sostenía en sus brazos y el pequeño trataba de morderle los dedos ya que el Dios le hacía cosquillas y aquello a él no le gustaba — Pequeño guerrero — Se mofaba entre una rara sonrisa que a cualquiera podría asustar, pero no al pequeño, a este sólo le contagiaba un cálido sentimiento. ¿Cómo es que recordaba aquello? No tenía ni la menor idea, pero estaba seguro que no era un producto de su imaginación, sin embargo, después de eso ¿dónde había quedado aquel hombre?. El moreno vivió tragedia tras tragedia y el inmortal jamás fue para darle una mano, una señal, ni siquiera una muestra de compasión... al menos eso era lo que sentía el joven, razón que le quemaba por dentro.
Entonces recordó aquel día en que sus pesadillas cambiaron, ya no soñaba con su madre, sino con cosas de mayor magnitud, peores y que sabía él, podrían materializarse en cualquier momento.
{flashback} Días después del ataque.
Como era costumbre al joven mestizo le era difícil conciliar el sueño, siempre en su mente se repetía el horrible escenario donde su madre había muerto, por lo que decidió dar un paseo, no le era difícil librarse de las criaturas que hacían guardia en la noche, más de una vez había estado fuera de la cama pasado el toque de queda, necesitaba con urgencia un cigarrillo y sabía que sólo se lo podía fumar tranquilamente a la distancia, casi estaba por consumirse cuando todo comenzó.
— Tú sabes que todo estaría mejor sin ellos, chico — Repentinamente una voz femenina llegó hasta sus oídos, como si la noche la trajera consigo y provocó que la piel se le erizara por completo, intentó averiguar la dirección de donde esta provenía pero se le dificultó ya que parecía llegar de todas partes.
La pulsera que traía siempre en su mano se endureció y tomó la forma de algo parecido a una pequeña lanza, segundos después esta aumentó en tamaño hasta medir aproximadamente unos 4 metros, en la punta dorada se observaban destellos rojos, como si de sangre seca se tratara y por todo el mango había inscripciones en griego antiguo. — Muéstrate, antes de que inserte mi lanza en ti — Habló con valentía, intentando intimidar a quien fuera la dueña de aquella empalagosa voz aún sin saber cómo podría lograr eso si no sabía siquiera donde se encontraba.
— Eso me resulta bastante divertido, cariño. No sabes ni siquiera donde estoy, pero te haré las cosas fáciles, sólo escucha antes de que intentes hacer algo y salgas lastimado — La voz comenzó a salir de una forma humana ahora materializada, una hermosa mujer oscura como la noche se postró frente al moreno que inmediatamente al reconocerla tomó una posición de combate, no podía creer que Nyx estuviera de vuelta en el campamento cuando apenas unas noches atrás trajo tanta destrucción, apretó las manos y con paso decidido se acercó a la Diosa para ensartarla en la Diosa — Digno hijo de tu padre — Negó con la cabeza y chasqueó su lengua, haciendo que el joven quedara inmóvil. — Por eso creo que mi propuesta te gustará.
{fin flashback}










