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another meme i won’t finish: twenty movies [4 of 20] → inception “What is the most resilient parasite? Bacteria? A virus? An intestinal worm? An idea. Resilient… highly contagious. Once an idea has taken hold of the brain it’s almost impossible to eradicate. An idea that is fully formed - fully understood - that sticks; right in there somewhere.”
lightning-man-brennan:
Rodo los ojos cuando la chica se alejo de el. Era algo típico de los hijos de Ares; Mas no hizo comentario alguno. - ¿Irónico?, no. No lo creo, ellos nos tienen con ese propósito, ¿quien mejor que un medio mortal y medio dios?, podemos estar en ambos mundos, pero no pertenecer en ninguno. - Explico mas calmado, casi derrotado al pensar en eso. - Pero si, debemos arreglar este desastre y estar listos para otro ataque…puedo estar seguro que no sera el ultimo. - Respondió, soltando un suspiro cansado. Tomo el costal que la menor le había lanzado anteriormente colocandolo sobre su espalda. - Pero no nos sirve de nada seguir quejándonos sobre lo…inútiles que son nuestros padres; Reconstruiremos el campamento y estaremos listos.
¿Debemos sentirnos especiales por eso? --preguntó la castaña refiriéndose al comentario de los semidioses--. Diablos, Brennan. Es el maldito destino que nos tocó... pero supongo que aprenderé a vivir con ello. Ahora más que nunca. Además --lanzó una sonrisita fugaz-- no puedo mentirte si te digo que no emociona eso de “luchar” --resaltó, notándose la incomodidad que le provocaba decir aquello--. No tomes esta conversación como una queja, tómala como un impulso. Y sí --tomó su original bolsa de escombros-- queda mucho por hacer.
Aria
seaweed-brain-grace:
Se rasco la cabeza con una mueca ahora mas arrepentida de contarle lo anterior a la joven hija de Ares. - N-no..El día que Nix ataco el campamento no estaba completamente sola, a demás de los monstruos que libero del Tártaro algunos campistas pelearon a su lado, idearon todo esto a nuestras espaldas, es por eso que ella y sus bestias lograron entrar al campamento. Solo alguien de adentro puede guiarlos hacia nosotros. Es por eso que los dioses están desconfiados de ellos mismos, con el levantamiento de todos los dioses menores temen que haya mas entre ellos que se rebele. - Explico sobando su cuello, sintiendo de pronto todo el estrés que la situación conlleva. - Nuestra mejor táctica es resguardarnos Aria, prepararnos y mantenernos alerta. - Observo algunos arboles unos metros a lo lejos, para después posar sus orbes en la chica.
Demonios --soltó la chica. Todo lo que Carter había dicho tenía demasiado sentido. Eso explicaba todos los acontecimientos que habían hecho del campamento un desastre-- Resguardarnos y hacer de este lugar un arma letal, rayos. Todo esto ha hecho que no sigamos entrenando, ¿sabes lo grave que es eso? --concluyó mirando con los ojos muy abiertos a la contraria--. Pienso que parte del plan de Nix era que dejemos de hacerlo, y nos ha distraído muy bien. No podemos seguir así. Pasivos. Debemos hacer algo. ¡Debemos entrenarnos para patear traseros como los semidioses que somos! --exclamó animada. Su propia hipótesis le había calado en lo más profundo--.
all your gods are teenage girls: ares, god of war.
Athena : Shut up. Ares : I didn’t say anything. Athena : You were thinking. It’s annoying.
New beginning!
–La miró pacientemente mientras encontraba alguna manera de explicárselo, pero decidió que le haría unas cuantas preguntas y que con eso bastaría– Ari, ¿cuál es la espada más poderosa que conoces? ¿hay algún material que sea resistente contra todo? Necesito materiales que puedan ser altamente peligrosos, incluso explosivos. Los puedo incorporar a esto para hacerlos altamente peligrosos. –Buscó un lápiz y un papel dispuesto a hacer anotaciones– Te escucho.
--Aria sólo atinó a sonreír ante lo que le pedía -- Jamás pensé que me preguntarías algo como esto. Puedo hablarte sobre la espada predilecta para esta misión. La espada del terror. Perteneció a Deimos, otro hijo de mi padre. Es capaz de sembrar el terror a cualquier adversario que se le interponga. Poderosa como ninguna. Está hecha de los colmillos de un dragón. Te juro que si mi padre aparece, se la pediré, ¿cómo no se me ocurrió antes? --bufó. Se veía tranquila y emocionada con el tema que había tocado el chico--. En explosivos... sé que el magnesio es un gran elemento. Necesitas una cantidad de metales enorme para lograr algo genial. No conozco más allá, pero en las aleaciones está el camino. Créeme. En cuanto a cómo conseguirlas será complicado pero... ¡te ayudaré!
destruction;
El moreno puso los ojos en blanco al escuchar a la chica, le era tan molesto el sonido de su voz. Pero claro, resultaba ser “su hermana” y no tenía mas que soportarla — Lo dice quien no se apareció hasta ahora — Bufó mientras recogía escombros que apilaba en unos costales para después llevarlos a otro lado — Todos hemos trabajado aquí horas, incluso varios no hemos dormido desde que apareció Nix, pero tú…
¿De quién diablos estás hablando? --le respondió indignada--. Tú eres el que no se ha dignado a aparecer hasta ahora completo inútil. --Por más que le costara no seguiría peleando con ese despreciable ser de su hermano. Desde el primer momento en que se vieron no se habían agradado. Pero debían de soportarse, a fin de cuentas estaban cortados con la misma tijera.
Ignoró su último comentario y siguió trabajando-- Lleva aquellos acá y más te vale que lo hagas rápido.
Aria
Al sentir la furiosa mirada de la chica sobre él, supo que debió de sentir como el pánico poco a poco comenzaba a invadir su cuerpo dado que aquella mirada en cualquier descendiente de Ares no significaban buenas noticias y siempre el receptor terminaba dandole una visita a la enfermería del campamento, ya sea por una nariz rota, un hueso roto, o alguna clase de contusión. Y hasta él mismo Seon había terminado allí con un ojo morado gracias a la chica de ojos color ambar, cuando ella apenas tenia unos días en el campamento y había tenido la brillante idea de interferir en una pelea que había estado teniendo con un hijo de Hermes. Pero no importaba cuanto pensara en ello, aquellas miradas nunca le habían producido siquiera que su piel se erizara, no luego de haber vivido todo lo que había vivido, y desde luego no después de haberse enterado quien era su madre y de lo que era capas, porque si había alguien al que uno debería temerle sin duda alguna debía de ser Nemesis. Así que sin mas, ante la fulminante mirada de la menor, simplemente levanto una de sus cejas en alto con una mirada de aburrimiento en sus ojos. - La ultima vez que chequé no te habías ido con Nix, así que por mas que odies que odies la idea, todos los que estamos en este campamento lo somos - o al menos la gran mayoría, pensó con disgusto al recordar a algunos de sus hermanos y primos que no estaban del todo convencidos de haber elegido el bando correcto-. Claro, a no ser que quieras un mundo lleno de caos y hayas decidido unirte al bando enemigo. Otra cosa que no me sorprendería viniendo de ti…- agrego con amargura y al ver como la espada se encontraba otra vez en frente de él, señalándolo de forma amenazante, aun con aquella expresión de aburrimiento en su rostro, le advirtió: - Será mejor que bajes esa espada si no quieres salir lastimada.
Tú no --vovió a repetir con los dientes apretados-- eres mi compañero. --Aria sentía como la sangre fluía en sus venas. Como su puño se apretaba y su espada gritaba por atravesar el cuello del muchacho. Sin embargo, no lo haría. No podía permitirse ese gusto. Lo necesitaban para seguir guerreando. No. Ella no lo necesitaba. Los demás sí, y esta vez actuaría por el bien de los demás. Pero no era malo asustarlo un poco, ella no se dejaría apabullar. No por un chico estúpido que se creía más de lo que era. Pareciera que le gustaba ser golpeado porque ya lo había hecho una vez y ahora la provocaba nuevamente. Masoquista. Escuchó su comentario matándolo con la mirada--. ¿Qué dices? A mí me sorprende cómo es que tú no te fuiste con tu tía. Su sangre corre por tus venas. Razón de sobra para que seas el ser detestable en que te has convertido --continuó apuntandolo con la espada. Ansiaba luchar con él. Ansiaba poder vencerlo para que se dejara con jueguitos y respetara a una hija de Ares--. Eres tú el que lamentará esto --rió fuertemente, tratando de ofender al chico. Amenazante alejó un poco su espada-- ¿Vamos a empezar o te has acobardado?
No hacia mas de 68 hs Nix había atacado el campamento con su horda de monstruos y en el proceso reclamado a varios de sus descendientes, incluyendo a Edric, y aquello que los semidioses consideraban una bendición había sido una maldición para él. Desde su llegada al campamento, hacia tan solo una semana, había logrado establecer algunas cuantas amistades con diversos hijos e hijas de dioses con los que se pasaban el rato tratando de adivinar quien podría ser su madre divina, y al cabo de tres días habían llegado a la conclusión que sin duda alguna, Iris, Hebe, o mas probable, Afrodita, debían de ser la diosa que le había dado la vida, pero ahora, al ser reconocido como hijo de la diosa de la noche, la nueva enemiga del Olimpo, aquellas amistades que había establecido se habían desvanecido en un abrir y cerrar de ojos, y ahora en vez de sonreírle e invitarlo a pasar el rato con ellos, le dedicaban una mirada de desprecio y palabras de odio; ahora era tratado como un traidor y aclamaban que su llegada había sido demasiado oportuno por lo cual no cabía duda de que era un espía de Nix. Ahora se encontraba caminando por la avenida de los talleres, en donde ahora la gran mayoría de las cabañas se encontraba a medio destruir y con una botella a medio llenar de un liquido transparente descansaba en su manos, ( botella que había logrado robarle a un distraído hijo de Dionisio) del cual tomaba un sorbo cada dos pasos con la esperanza de que aquella bebida nublara todo el dolor que sentía al recordar las palabras llenas de desprecio y miradas odio por partes de los semidioses, ninfas y hasta sátiros. Al caminar por allí a ya entradas horas de la noche, ya sin importarle si era real que un cíclope se lo comería, había pensado que era él único merodeando por esos lados y tendría tiempo para tenerse pena a si mismo en la privacidad del noche, pero no se había percatado del grupo de diversos semidioses y ninfas que se encontraban a la vuelta de la esquina hasta que finalmente sintió como repentinamente envoltorios de papeles, bellotas, vasos plásticos y hasta latas de refresco comenzaron a dar contra su cuerpo seguidas por insultos y risas crueles. En en un intento desesperado de ignorar sus palabras, dio un buen sorbo a aquel fuerte liquido que yacía en su mano, y que a esas alturas ya pasaba como si de agua se tratase, hasta que un fuerte golpee en su cabeza hizo que un siseo de dolor saliera de sus labios; y al llevar su mano a la zona herida y ver como ahora algunos de sus dedos se encontraban cubiertos de un liquido escarlata sintió como las lagrimas comenzaban a nublar su vista, no tanto por el golpe, sino por las palabras venenosas que salían de los labios de aquellas personas que no hacia menos de una semana lo habían acogido entre sus brazos y tratado como un hermano.
--Aunque había pasado nada de la batalla campal que se produjo en el campamento, Aria parecía ya haberlo superado. Sabía qué era lo siguiente que debía hacer y se esforzaba por lograrlo: ser fuerte, valiente y ayudar en lo que fuera necesario. Sin embargo, parecía más hacerlo por cuenta propia. Aún en el año que llevaba no se sentía completamente a gusto y obviamente sus amistades eran tan solo conversaciones furtivas. Ella colaboraba, sí. Pero más allá no llegaba. Aquellas juntas nocturnas no eran lo suyo... además todo el mundo le hablaba con miedo, como si fuera a golpearlos por nada. Aunque si la pillaban de malas podría llegar a suceder sin problemas. Eso sí lo reconocía. Aquel día, la chica se encontraba fuera de la cabaña sentada en una roca puliendo la bella espada que hace un par de días le habían regalado. Al sentir gran ruido no pudo evitar ponerse de pie en un solo salto, avanzar y ver desde donde provenía. Allí más adelante vio el grupo de semidioses que se reunían a compartir por la tarde. A hacer estupideces, es lo que Aria diría. Pero le impresionó observar cómo aquellos lanzaban objetos a un chico. No lo reconoció bien, sin embargo apuró el paso para detener lo que pasaba. Sea quien fuera, incluido el mismísimo Seon, no merecía ese trato. No de sus propios compañeros. Se abrió paso entre la multitud haciendo sentir su furia. Empujó y golpeó a un par antes de percatarse de quien se trataba. El nuevo. El hijo de Nix. “Qué estúpidos son” pensó, “qué malditos”. Notó como el ruido se apaciguaba y también notó la sangre que corría desde el chico. Lo tomó bruscamente de la chaqueta, apartándolo y le susurró-- No dejes jamás que te vean así --dijo refiriéndose a aquellos sollozos ahogados que había escuchado--. ¡¿No tienen nada mejor que hacer, mal nacidos?! ¿Acaso alguien quiere sentir cómo esta espada lo atraviesa? --amenazó a los demás que seguían de pie, atónitos. Ante la respuesta negativa, o más bien, silenciosa, la chica aún sin haber hablado jamás con el nuevito lo apartó aún más, a una zona que ella consideraba segura, lejos de toda la muchedumbre. Lo sentó en una roca, para que se calmara, sin saber qué decir porque ella no era buena en circunstancias como esas. En realidad nunca era buena con las palabras. Se sentó a su lado y sólo atinó a decir:-- Bastardos. Si tú quieres vuelvo y los golpeo.
¿A dónde te has ido, padre?
dixwoods:
Sus ojos dejaron de posarse en la contraria, vacilando. DIvago entre los contornos del bosque, tratando de unir toda la informacion en algo que tuviera sentido. —¿James? ¿Y Vincent? — inquirio, algo tremulo, queriendo saber donde estaban. Su mirada se disparo a la cabaña de Hades, cubierta de oscuridad. Su respiracion comenzo a agitarse. — Tranquila, se que no mientes Grecci. —agrego en voz alta, esperando apaciguarla. Sabia que era imposible pero siempre lo intentaria Sonrio de lado, no habia ni un segundo sin que lo retara, aseguraba que era su propio modo de desestresarse. En su lugar, lo estaba ayudando en no pensar en todo lo que pasaba —Hecho. — respondio, desvainando su espada y adentrandose en la oscuridad. El metal dejo de reflejar la poca luz en ella, y caminaba sintiendo el piso debajo de sus pies con desconfianza. Ni si quiera la oscuridad era segura, sobre todo si la misma Diosa de la noche los buscaba.
No lo sé. ¡No lo sé! --se indignó respondiéndole. Necesitaba que el chico pusiera más atención. Estaba demasiado confundido y desconcentrado. Eso no era bueno--. Mira Woods, o pones atención, o te mutilarán enseguida --advirtió en el tono más oscuro que podía. Ya comenzaba a perder la paciencia. Tomó al chico de su chaqueta y lo adentró en la oscuridad. A lo lejos una criatura que media el doble que ellos dos embestía todo lo que estaba a su paso--. ¿Preparado? --dijo, con las cejas en alto, preparandose para lo que había estado esperando--.
.nix
baharxboo:
Junto su cabello en una coleta, sacandose el protector de cuero y acercandose a la mesa con la menor. Resoplo, tratando de no irritarse tan rapido con el desorden que comenzaba a originarse por la revuelta que ocasionaba la hija de Ares, hasta que sus palabras la congelaron. Titubeo—¿q-qué?— y alzo ambas cejas, genuinamente sorprendida. Se puso nerviosa de pronto, buscando explicacion logica. “Quiza es una muy menor hija de Ares que aun no es contaminada con sus infulas de superioridad”, o “quizas lo decia de verdad” — eres bienvenida.. — contesto, aun desconfiada. Comenzo a tomar mas espadas entre sus brazos, lista para salir. — ¿Sabes donde estan todos?, de una vez se las llevo.. —agregó, arreglandose la garganta.
Lo que escuchaste --respondió ante la incredulidad de la chica--. Pero no te acostumbres --advirtió--. Déjame que te ayude --dijo acercándose a la chica literalmente arrebatandole algunas de las espadas de sus brazos--. Están por allá --comenzó a adelantarse en grandes zancadas para dirigirse donde se encontraba la mayoría de los otros semidioses--. No a todos le van bien las espadas, hay que preguntarles con calma.
Aria
seaweed-brain-grace:
Dio un pequeño encogimiento de hombros, y comenzó a acercarse a una de las rocas donde se encontraba la menor para sentarse. - Si…supongo que son algo cretinos la mayoría del tiempo, pero esto es muy serio. Mi padre…dice que incluso a ellos les tomo por sorpresa el ataque, y no saben que hacer. Están descontentos y desconfían entre ellos por los chicos que se fueron con…con Nix. - No estaba segura si tenia permitido compartir esa pieza de información con la joven, pero; Sabia que la chica estaba furiosa con los dioses, y no es como si Carter quisiera excusar su ausencia, por que incluso ella, estaba un poco molesta con su padre, pero creía que lo mejor era mantener a los campistas restantes unidos. Muchos se encontraban molestos con sus progenitores, e incluso confusos, incluido su primo Andrew, que cada vez le preocupaba mas. - Estaremos bien Aria. - Aseguro. - Tenemos que estar unidos si queremos evitar que la historia se repita. - Respondió haciendo referencia a lo que había sucedido muchos años atrás, antes de que el campamento Olivo existiera, cuando solo estaba el Campamento Mestizo y el Campamento Jupiter.
¿Que no saben qué hacer? --repitió lo que la chica había dicho, notablemente molesta-- ¡son dioses! ¡son unos malditos dioses! Si los dioses no saben qué hacer, ¿cómo pretenden que nosotros ideemos algo? --Lucía enfadada, con los puños apretados, la situación era terrible, ¿y los dioses no sabían qué hacer? Era una verguenza--. ¿Algunos chicos se fueron con Nix? ¿Estás de broma? --ese comentario había agravado su enojo--. Supongo que estaremos bien --bufó, aún sintiendo mucha rabia--. Pero no cuestionaré nada por ahora, vale más que permanezcamos unidos. Lamentablemente estamos juntos en esto.
Aria
destinyseon:
Hacia ya unos cuantos minutos el castaño se encontraba rondando por el bosque en busca de algún monstruo que se encontrara escondido entre los arboles, ya sea esperando ordenes de Nix para atacar nuevamente o alguno que hubiera huido allí luego de la batalla que había tomado no hacia tanto tiempo, cuando la inconfundible voz de la hija de Ares rompió el silencio del bosque.- Gran forma de pasar desapercibida, Aria. A puesto que Filoctetes te daría una medalla por ello. - comento con un tono de aburrimiento e ironía en su voz mientras ponía sus ojos en blanco y pasaba entre unos arbustos para llegar a donde ella se encontraba. Y una vez enfrente de la chica encontrarse la punta de su espada a tan solo uno centímetros de su garganta, y levantando la punta de su lanza a la altura de la espada de la chica, de un golpe quitarla de su rostro. - ¿No te han enseñado que apuntar a un compañero en la cara es de mala educación? - pregunto con molestia.- Pero tratandose de ti, dudo que siquiera sepas lo que quiere decir la palabra educación, así que, ¿Has encontrado algo? -agrego. Ignorando que la chica se encontraba en el bosque con un objetivo completamente distinto al suyo.
--Cuando vio de quien se trataba lo único que hizo fue mirarlo fijamente, con molestia. Más que eso, con rabia. Odiaba con la vida a este chico, desde el primer comentario que oyó salir de su boca. Escuchó su molesto comentario, típico de él. Siguió penetrándolo con la mirada aún cuando se encontraba frente a ella. Sentía unas ganas de golpearlo salvajemente, “chico estúpido--. ¿Dijiste “compañero? --soltó una risotada--. Yo no veo a ningún compañero mío en este lugar. Yo sólo veo a un completo imbécil incumbiéndose en asuntos que no le interesan. ¿Podrías al menos tener la decencia de irte? Tu presencia no se la deseo a nadie --lo amenazó con la espada, con los dientes apretados, no iba a reprimirse por él--. Vete. Ahora.
lightning-man-brennan:
Aquellas preguntas le dejaron sin saber como responder, abrió su boca un par de veces buscando las palabras para hablar, pero no sabia que decir. ¿Que diría?. ¿Reclutar a mas semidioses a cazar a todos los dioses y titanes para poder ser libres?. Ya se había demostrado en otras guerras que así no funcionaba. ¿Ir tras la pista de Nix y unirse a ella y a los otros dioses de su lado para acabar con su padre y los otros olimpicos?; Tal vez sonaba razonable, pero no estaba seguro aun. Levanto la mirada de sus botas y la dirigió a la muchacha.- Es difícil elegir un bando, ¿cierto?. - Cautelosamente se acerco a la menor, sentándose a su lado, de pronto sintiéndose culpable por agobiar a la usualmente fuerte hija de Ares. Vacilante, coloco una mano en el hombro de la contraria. - Seguro lo arreglaremos y…saldremos de esta, ¿para eso estamos nosotros los semidioses, ¿no?, para arreglar el desastre hecho por nuestros padres en el mundo. - Respondió con una sonrisa vacilante.
Yo ya elegí un bando --contestó determinada. Sabía que sólo existían dos; Al lado de los demás semidioses, o contra ellos. No existía un término medio... aunque quizás la vida como un simple mortal lo era. Sin embargo, no podía volver a ella. Era imposible vivir ignorando la verdad, que era una semidiosa.
No era eso lo que la traía mal, era el hecho de que aún así se sentía traicionada y sola. Quería explotar, pero no lo haría porque si lo hacía los efectos iban a ser devastadores, no sólo para ella, sino para los demás. Rara vez reprimía sus acciones y esta, era con razón.
Se percató de la cercanía del joven y de su mano en su hombro. Se incomodó mucho y se alejó más de él. No, no iba a dejar que nadie llegara a tener tal cercanía con una hija de Ares. Nunca--. Claro, lo arreglaremos --se dijo--. Cueste lo que cueste --miró al chico más calmada. Ya comenzaba a recuperarse--. Es irónico que nosotros debamos arreglar estupideces hechas por nuestros padres --sonrió ladina--.
New beginning!
calebwinkler:
–Ya estaba acostumbrado a las constantes burlas de Aria, para él ya eran un hábito. Sin embargo no pudo evitar sentirse culpable al ver las heridas de guerra que tenía la chica. Era mucho más pequeña que él, pero le avergonzaba que aún así era valiente. No como él, que se acobardó y se escondió durante toda la batalla– Pues estoy planeando una manera de mejorar estas cabañas. Quizás hacer un sistema de armamento automatizado, e incluso trampas que pueden ser activadas a temporizador, ¿qué te parece? –preguntó amablemente mientras hablaba con la mayor naturalidad posible, notablemente emocionado por la idea–. Pensaba que tú podrías ayudarme. Tu sí que sabes de esto. Sólo habría que aplicar un poco de conocimiento matemático, materiales, ingenio y creatividad. Pensaba en que los tecnicismos podrían utilizar un poco de… –carraspeó. Podía notar como la chica lo miraba aburrida–.
--Las palabras de Caleb sólo rebotaron en su mente, no había entendido nada de nada. Aunque ella había tenido buenos resultados académicos, pareciera que los del chico eran de otro mundo. Sin embargo, el tono en que había dicho todo eso lo hacía mucho más digerible-- Claro que sé de armas, niñita. Pero aún no lo entiendo del todo. ¿Podrías hablarme en español, quizás? --se apoyó en una de las cabañas con gesto aburrido--. Detesto que seas tan incomprensible, rayos --culminó arrugando el entrecejo--.