wildfirchevrt:
La repentina calma que emanaba en el lugar era hasta cierto punto desesperante. Y no era que le desagradara pero… ¿Dónde estaba la pelea? ¿Dónde habían quedado los comentarios mordaces del uno para el otro? Esa escena no era la que había esperado cuando irrumpió a su despecho, cuando lanzó la bomba de que sabía a qué se dedicaba cuando no estaba en la Institución, cuando con ello le dejó en claro que no le tenía miedo. Pero aun así quedaban dudas en el aire que cuando intentaba aclararlas y atrapar las ideas que rondaban entre ellos… Era incapaz de alcanzarlas. Sin embargo, aún en medio de tanta quietud y serenidad, una chispa diferente comenzaba a encenderse entre ambos, algo de lo que ninguno de los dos podía percatarse aun porque no era imaginable.
Ahora volvía sentir sus labios a escasos centímetros de los suyos, podía sentir el calor que emanaba de ellos e incluso, percibir el color de estos. Quería resistirse a ese pensamiento fugaz que destelló su mente y le hizo ver que no quería retroceder, ni siquiera se había dado cuenta que había sido ella quien hubo eliminado la distancia restante. Su respiración era pausada, parecía tranquila aunque por dentro no sabía como explicar la forma en la que sentía que el aire le faltaba. Volvió a enfocar los ojos sobre los suyos al escucharle y entonces el tacto de su mano en su mejilla le recordó que sus manos estaban ocupadas en ella. Tragó saliva y murmuró apenas pudo recobrar el habla: “Aquí estoy…” El rose de sus labios hormiguearon en los suyos y su instinto fue retroceder más no lo hizo, en cambio sus parpados cedieron a la gravedad por unos breves instantes antes de volver a buscar el verde en los ojos ajenos y preguntar: “¿Y tú?” Dicho aquello, sus labios se abrieron un poco más y rosaron los suyos.
Podía sentirla ahí, no sólo de forma física sino en el mismo espacio mental que él en ese instante… a menos claro que fuese una excelente actriz para mantener sus emociones reales camufladas por algo más intenso. Aunque, ni él mismo podía decir qué era con exactitud. La misma tensión que existía cada vez que estaban juntos, discutiendo por cosas que no tenían sentido para un par de adultos; no más allá del sentido más básico de la venganza. Excepto que él no estaba incitando el acercamiento porque quería verla doblegarse, no; eso sería más bien un extra no planeado. De nueva cuenta se sentía colocado en una situación irreal. Valentin no se relacionaba de forma regular. Para él existían las personas de las que podía obtener algo, de las que quería aprender algo y las que eran inútiles. Nunca tuvo una clasificación para las personas importantes sin razón real. No en toda su vida. Su hermana era alguien de quién podía aprender y a quién le debía algo. Lionel era alguien de quién podía obtener algo, hasta que dejó de hacerlo. No había nada emocional de por medio. Pero de pronto, tras estar encerrado en ese lugar infernal, las cosas comenzaban a tornarse complicadas de entender. Siendo alguien que se vanagloriaba por tener un coeficiente intelectual más alto que el resto y ahí estaba. Contemplando sus opciones porque las variantes aunadas a las repercusiones seguían siendo un problema que no sabía cómo resolver.
“¿Sí?” eso debía ser una afirmación a pesar de no haber sonado así. Decidiendo que Serena debía estar tras algo importante para actuar así y él quería saber de qué se trataba, cruzó los milímetros que los separaban. No fue un toque sutil o tentativo; Valentin estaba seguro de que si la pelirroja había elegido jugar con fuego, él iba a dejar las cicatrices correspondientes en sus labios. Depositó en el beso cada momento frustrante, cada segundo de rabia que ella desataba a su paso. Cada insulto, cada segundo invertido en hacerla miserable y extrañamente, se sintió como algo que había necesitado hacer por algún tiempo.














