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Cualquier ansiedad que sintió esos segundos mientras esperaba una respuesta, desaparece de inmediato y su lobo reacciona con un suspiro de alivio, llevando al alfa hacia el lugar indicado. Se guía por la esencia ajena, cerrando los ojos para descansar de lo que sea que tiene en el corazón. Puede imaginarlo ordenando lo que él olvida colocar en su lugar (o que hace para fastidiar), preparando algo de comer o beber, moviéndose de un lado a otro con esa bonita sonrisa que tiene y esas pupilas que solo merecen apreciar la luz por el resto de su vida. Al abrirlos, la imagen es aún más hermosa de lo que pensaba, los iris turquesa yendo desde las tazas hacia el rubio y la curva en los labios más suaves que existen, provocando que deje de respirar un instante para después apretar los dientes y evitar que suelte un jadeo. Por suerte, el omega es bueno distrayendo su mente con tantas palabras tras palabras sin parar y genuinamente, está contento que otros a valoren el trabajo que Kaveh pone en cada detalle de sus creaciones. Tiene talento de sobra y una amabilidad de otro planeta, qué decir de su corazón demasiado grande a pesar que él ha lastimado en más de una ocasión. Las discusiones solían ser pan de cada día, ahora el ambiente es diferente, la casa que compartían se volvió un verdadero hogar, ese sitio donde podían perderse en los brazos del otro hasta soltar todo lo que llevasen ocultando.
“¿Qué aroma?” intenta disimular que no pasa nada, que está bien y desea que el otro piense que es por cansancio… y no su instinto a punto de explotar. “¿El mío? No detecto un cambio.” Se obliga a sí mismo a caminar hacia una mesa, dejando la bolsa y sacando los postres cuidadosamente empaquetados uno en uno, así podría elegir el que más apetecible se viese. “¿Crees que está diferente?” pregunta, buscando nuevamente con la mirada a su novio, ofreciendo la diestra por si quisiera acercarse y comprobar que todo está en orden. “Es más, pienso que tú eres quien huele… más dulce.” A veces se pregunta como alguien tan bueno como Kaveh tendría de aroma una flor con un significado tan doloroso y que él detestaba tras cada discusión, haciendo que la culpa creciera y creciera, pero era tan tonto para solucionarlo con palabras que muchas veces optaba por encerrarse en sus libros y creer que él siempre esta bien, que Kaveh es quién exagera todo.
El entrecejo del arquitecto se frunce de inmediato cuando Alhaitham, como siempre, lo hacía sonar como si fuese estúpido o menos capaz de detectar nimiedades como un cambio en la esencia de la persona con la que convivía casi todo el día y llevaba años conociendo. Claro, los dos se apartaron uno del otro en los años más importantes para su madurez como alfa y omega, pero eso no evitaba que Kaveh supiera que algo estaba diferente. No obstante, antes de que explote por esa tontería, Alhaitham lo toma en cuenta y le pregunta su opinión, logrando que se tranquilice y se sienta útil, digno del erudito. - —Creo que está claramente más fuerte, ¿tuviste una discusión con alguien? — -quizá para Alhaitham no hubiese sido una discusión como tal, porque para alguien como el más alto era muy complicado conseguir una reacción; tanto positiva como negativa. El platinado solía tocar los nervios de la gente, no al revés. Las mejillas se le colorean de rojo al ver esa mano, titubeando solo un poco antes de tomarla y acercarse los pasos restantes, sintiéndose abochornado cuando lleva aquella muñeca cerca de su rostro e inhala suavemente la esencia. La tinta es un golpe directo, transportándolo a la Casa de Daena, donde escribieron miles y miles de pergaminos con tareas, experimentos y la maldita tesis, pero el sándalo es como un incienso relajante. Kaveh se aferra a cualquier indicio de sanidad en su cerebro, tragándose un suave gemido propio de su lobo reaccionando al otro; sus ojos carmín se elevan hasta los contrarios. - —No puedes estar hablando en serio de que no tienes ni idea que está sucediendo… — -no él, no cuando seguramente quien tenía el control absoluto de sus ruts era Alhaitham, de sus supresores, de la fecha exacta de cuando sucederían. No habían hablado de ello, ninguno de los dos había tenido un heat o un rut viviendo juntos, por respeto a la pseudo relación de amigos que tenían. Ahora, como pareja, aquel fallo solo podía significar una cosa: el omega del rubio llamó al alfa del platinado.
El aroma de las velas aromatizadas se impregnaba en la habitación, la sutileza de las sales y los jabones utilizados para el baño también se expedían desde la puerta del baño aledaño a la habitación principal. Wriothesley terminaba de secarse con la toalla el cabello negro y cenizo, pantalón de pijama y un torso desnudo es lo que lo visten ahora mientras con pies descalzos se movía por el suelo de madera hasta quedar detrás del Ludex. Neuvillete no era un hombre vanidoso, pero si cuidadoso con su apariencia, con lo fino de sus prendas y lo lustroso de su cabello, por ende, no era de sorprender que uno de los mubles más lujosos del cuarto que fungía como su lecho, fuese aquel tocador. - —¿Puedo? — -pregunta, colocando sus manos sobre los hombros de su pareja, moviendo la diestra hasta su cuello donde acaricia la tierna piel del mismo y percibe el inicio de esas pequeñas escamas que bajan por el hombro del contrario. La bata de baño cubría la piel de este, pero los dedos traviesos, trabajados y rugosos del carcelero, no dudan en colarse debajo de esta. No obstante, no avanza a más, volviendo a subir por la columna del cuello y quitarle el cabello del rostro y los hombros, trayéndolo hacia atrás con toda la intensión de cepillarlo como todas las noches. - —Sigewinne dice que me he vuelto mejor en este proceso del cepillado, he recibido una crítica positiva de mi cliente más frecuente. No obstante, la critica que más me interesa es la del Juez Supremo, Neuvillette — -juega con su título, pasando el peine por las largas hebras, evitando tocar la especie de cuernos azulinos.
Don’t use AI to write. Use childhood trauma like a real poet.
La amenaza ya había sido eliminada, Sumeru y la gente cercana a él (pocas, pero existentes) están a salvo y para finalizar, tuvieron una plática sobre el sentimentalismo de su pareja, además de querer aportar su grano para que la relación siga fortaleciéndose. Entonces, ¿Por qué no podía apartar su mirada del rubio? Él, Alhaitham, una mente maestra de la región y superior a muchas otras, por primera vez desconoce el porqué de esa ligera angustia que lleva en su pecho. Tal vez fue por el estrés de la situación o la charla que tuvieron aquella bajo las estrellas, donde pudo besarlo de ser alguien que no le importase las muestras de afecto en público.
Frota el puente de su nariz de camino a casa con una mano, mientras que la otra sujeta una bolsa con postres que compró para compartir específicamente con su compañero de casa. ¿Qué estaba haciendo? Una vez leyó que las parejas suelen darse regalos sin querer nada a cambio con la sola intención de ver la sonrisa más radiante en el rostro del otro y él, que había prometido a sí mismo cambiar un poco, no podía dejar pasar la oportunidad que la alegría se sobrepusiera sobre cualquier signo de cansancio del omega.
“¿Estás en casa?” pregunta, el tono serio que suele usar cuando habla con otros desaparece, dejando salir uno más cálido y suave, siendo recibido por un aroma que tan bien conocía y le hace abrir la boca como si quisiera perderse por completo en este, la tinta y sándalo propia brotando con naturalidad.
Kaveh se sentía inquieto. No era una sensación de peligro, puesto que ya estaba en paz en su cabeza con la idea de “salvar el mundo” en varias ocasiones, desde el artilugio que envió a Nod Krai, hasta ser partícipe de la creación del nuevo Irminsul en compañía de su pareja —una palabra que aun no podía decir en voz alta en público— y con ello, haber saldado su deuda que tenía con Sumeru por no haber estado cuando más lo necesitó la nación. Por ende, su inquietud debía tratarse sobre otra cosa. Durante toda la mañana y la duración que tuvo su reunión con un cliente, y el trabajo de supervisión de una obra, tuvo aquella sensación incrustada en el pecho, al menos hasta que volvió a casa.
El sándalo y la tinta, propios de la esencia del alfa en aquel hogar, lo abrazan inmediatamente y lo hacen sentirse en paz. Kaveh limpia, acomoda algunos libros regados que el otro había dejado, lo maldice bajito y se dispone a preparar café para merendar apenas den las cinco con diez, escuchando las llaves en la cerradura como todos los días. - —¡En la cocina! — -exclama, tomando el dallah, sirve dos tazas de un grano nuevo que acababa de comprar con su dinero —algo que le hacía, genuinamente feliz— y una pequeña sonrisa se forma en sus labios al escuchar los pasos. - —Tuve un grandioso día con el cliente, nos fue tan bien que me dio otro adelanto a la obra donde estamos trabajo y pude comprar un grano de café nuevo traído directamente de Natlan. También pasé por un libro tuyo que mandé a enmendar, deberías tener más cuidado con ellos si son valiosos para ti — -habla rápidamente como siempre, deteniéndose en seco y alzando sus ojos color carmín, propios de la flor funeraria de su esencia y arruga un poco la nariz, tomado con la guardia baja. - —¿Qué es ese aroma?
Los dragones son más parecidos a las serpientes de lo que parece, siendo de sangre fría disfruta estar bajo los rayos del Sol, ya sea durante un pase, mirando a través de la ventana o acompañado de flores. Pero ahora no está enfermo por eso, al menos no por las altas temperaturas, sino por un motivo que le ha causado nauseas durante días y su propio cuerpo se sienta cansado incluso al despertar. Su nombre antiguo pronunciado por los labios ajenos le da una pisca de esperanza, la misma que no tarda en desaparecer cuando lo corrige, jamás le había dolido tanto ser llamado por ‘Zhongli’. Cede la palabra en silencio, cualquier rastro de las flores qingxin ha desaparecido y por mucho que intentase regular su aroma, cada palabra de Tartaglia parece amargarla más y más. “Yo…” es humano, intenta ser humano a pesar que estaba listo para defender su ciudad de Osial una última vez. Ahora, abandonando su gnosis y título, quiere creer que es alguien común y corriente, deseaba serlo desde que su corazón comenzó a latir gracias al afecto genuino del alfa, esas palabras de amor, promesas de viaje juntos y noches tomados de la mano mientras pensaban dónde comer al día siguiente. Pero, ¿Es realmente humano? Existen rocas que tardar miles de años en formarse y por ende, no pueden cambiar su naturaleza. “No tengo nada que ocultar, sabes quién soy y de seguro conoces mi pasado.” Tarea sencilla cuando hay cientos de historias suyas por la región y las diferentes formas que adoptó para acercarse a otros. “Lamentablemente, te enteraste de la peor manera… pero quería explicarlo, solo no encontraba la ocasión y luego…” el ataque, las siete estrellas y adeptus protegiendo Liyue y la entrega de lo que le unía a Celestia fue tan rápido que no tuvo tiempo para explicarle en privado, no cuando su presencia fue requerida por la Signora y debía fingir que entre ellos no existía un vínculo amoroso. Su gente a cambio de perder la otra mitad que le complementa; las dos cosas que más amaba. “No puedo cambiar mis acciones por mucho que quisiera, el tiempo fluye seguirá haciéndolo.” Logra conectar los vocablos, retirando lentamente la extremidad de su rostro, comprobando si podía respirar mejor. “El motivo por el que pedí que vinieras… es sobre el futuro.” Lo único que quedaba para ellos, el pasado es una enorme herida y el presente se vuelve cada vez más difícil. “Te eché de menos, Tartaglia.”
No quiere ser mordaz y una persona negativa, pero no puede evitar el resoplido que escapa de él cuando Zhongli le dice que lo conoce, una risa sin gracia que le aprieta más la garganta, no como un llanto estancado; sino como un par de manos que le impedían respirar y eso solo hacía que su sangre bombeara por su cuerpo con más fuerza. Pelear, sobrevivir, seguir adelante. Ese ha sido su mantra desde que salió del abismo y sus padres dejaron de verlo con amor, cuando su madre lloraba porque no encontraba maneras de que su hijo pudiese ser el de antes y como su padre, contundente y frío, lo inscribió a los Fatui. A partir de ahí, todo lo que le ha tocado ha sido hielo y sangre, no fue hasta que la tierra de la roca y aquellas manos del omega le sostuvieron cerca, que volvió a sentir calidez. - —Claro, vaya que te conozco Zhongli. Morax, Rex Lapis, el Dios de los contratos y el Adeptus primordial. Conozco muchas de tus sin fin de facetas, pero no conozco al omega, el consultor de la funeraria, al hombre que tengo delante de mí. No sé quién eres — -¿fue todo real o fue solo una farsa estúpida? ¿fue otra de sus mil personas que utilizó para engatusarlo? Es lo que él, en su mente se había convencido que era; no obstante, Lumine, le había dicho que tenía que hablar con Zhongli directamente y el pelirrojo había preferido comerse una mano antes que volver. El pelirrojo alza una mano, moviéndola con cierto desdén, quitándole peso a las palabras del otro mientras meneaba la cabeza. - —No necesitas excusarte conmigo, ya no. Aunque lo odié, entendí que solo soy un mortal y un peón en el gran tablero que se está jugando la Tsaritsa y los Principios celestiales… — -y debía cumplir los deseos de su arconte, eso era todo. No obstante, el hierro deja de penetrar cada lugar de la pequeña cocina, la brisa marina burbujea y no puede evitar que su lobo interior reaccione al otro que se encontraba claramente, estresado. Las palabras más que un bálsamo, son un puñal que vuelven a abrir la herida que tantos años le costó ir cerrando, aun supuraba porque era joven y el primer amor difícilmente se olvidaba, difícilmente podría dejar pasar ese ultimo rito de las linternas donde compartieron lecho. Childe aprieta sus labios, sus hombros se encogen ligeramente y vuelve a suspirar, viéndose aun más joven de lo que era. - —¿Qué quieres de mí, Zhongli? ¿Hay otro grandioso plan detrás ahora que todas las piezas se mueven? Porque no soportaría otra decepción, otro corazón roto. No viniendo de ti…
🐝 * ― 𝑭𝑳𝑼𝑭𝑭𝒀 𝑾𝑰𝑳𝑳 𝑺𝑬𝑵𝑻𝑬𝑵𝑪𝑬 𝑺𝑻𝑨𝑹𝑻𝑬𝑹𝑺.
❛ i will always be by your side. ❜ ❛ i will always find my way back to you. ❜ ❛ i will always make room for you. ❜ ❛ i will be gentle with your heart. ❜ ❛ i will be here when you wake up. ❜ ❛ i will bring you flowers just because they reminded me of you. ❜ ❛ i will choose you on the easy days and the hard ones. ❜ ❛ i will keep your secrets safe. ❜ ❛ i will keep you safe, as best as i can. ❜ ❛ i will keep you warm. ❜ ❛ i will listen, even if you need to say it a hundred times. ❜ ❛ i will make the scary things feel smaller. ❜ ❛ i will remind you every day that you are loved. ❜ ❛ i will stay with you when you need me. ❜ ❛ i will take care of you when you forget to take care of yourself. ❜ ❛ will you be mine, even just for today? ❜ ❛ will you come closer? ❜ ❛ will you let me be your safe place? ❜ ❛ will you let me make you smile? ❜ ❛ will you stay a little longer? ❜ ❛ will you stay close to me? ❜ ❛ will you stay for breakfast? ❜ ❛ will you tell me about your day? ❜ ❛ will you wait for me? ❜ ❛ will you walk with me for a while? ❜ ❛ you will always be enough for me. ❜ ❛ you will always be in my heart. ❜ ❛ you will always be someone i want beside me. ❜ ❛ you will always be worth waiting for. ❜ ❛ you will always have a home in me. ❜ ❛ you will always look beautiful to me. ❜ ❛ you will be my number one priority. ❜ ❛ you will be safe with me. ❜ ❛ you will be the first person i want to tell. ❜ ❛ you will be the reason i feel loved. ❜ ❛ you will have all of me, even the soft and silly parts. ❜ ❛ you will never be alone while i'm here. ❜ ❛ you will never be too much for me. ❜ ❛ you will never have to pretend with me. ❜ ❛ you will never have to wonder whether i care. ❜
Feliz cumpleaños, America. Extínguete pronto, aru(?)
Oh, you wanna be me so baaaad(?)
- —¿No es un día grandioso, dude? America libre, independiente, con petróleo. Mañana probablemente pierda –otra vez– el que no debe ser nombrado, that shit would be so ugly man — -¿dos perdidas en dos días consecutivos? Es lo peor que le podría pasar a Inglaterra. - —But whatever, deberían agradecerme que nací.
Ambos tienen más en común de lo que parece, en realidad. Zhongli ha sido omega toda su vida, su fuerza en batalla confundía a cualquier rival o persona que le conociera. Ante la mirada de muchos, Morax era un alfa y muy pocos conocían la verdad de su interior, siendo ellos una diosa dulce y amable que lo aceptó en sus delgados brazos, repitiéndole que no tenía nada de malo. Todo lo bonito tiene un final y en está historia, su lobo se encontraba dormido desde la muerte de Guizhong, demasiado roto para siquiera pensar en amar alguien más de manera romántica y terminó dedicándose únicamente a su gente para que fuesen una nación próspera y poderosa, pues en un futuro quizás él no esté para protegerlos. La erosión sigue presente en el mundo, ha perdido a muchos y pensaba que, al no desear a nadie, no sería tan dolorosa su partida y ascensión a las estrellas. Pero Tartaglia le demostró que aún añoraba ser amado, ser tocado con cuidado, escuchar palabras sinceras de afecto y sentir el calor de alguien contra su frío cuerpo de reptil. Es por eso que su reacción ante las palabras ajenas sobre cómo dirigirse a él le hacen retroceder, dejando escapar un suave quejido. “Discúlpame, no sucederá otra vez.” Quiere huir, esconderse y hacer como que no ha pasado nada, no debió enviar esa carta con desesperación, no debió intentar arreglar algo que parece perdido. Tuvo su oportunidad en el Rito de la Linterna y lo dejó ir otra vez. La primera vez fue un error, ¿La segunda podía siquiera llamarse así? “Estamos en verano… espero que no te afecte.” Un tonto intento por hablar como antes, cuando era una pareja de enamorados planificando su futuro juntos.
La pregunta causa que un escalofrío recorra su espalda, apoyándose levemente en la puerta una vez la cierra. “Creo que tu afirmación no está muy lejos de ser cierto.” Sincera, su cuerpo comienza a fallar y debe caminar hacia la cocina nuevamente con rapidez, tomando asiendo en un lugar e indicándole que puede imitar su gesto, o quedarse pie si deseaba, sujetando el objeto y dando un suave sorbo al líquido. La poca energía que tiene debe ser usada para tocar el tema por el cual requería su presencia, no para discusiones. Sin embargo, de pronto el té se vuelve tan amargo como su esencia misma y Zhongli debe cubrir su rostro con una mano, respirando lento. “Algo ha sucedido desde… ese día. Toda la cabeza me da vueltas y no he dejado de pensar en qué pudo suceder si… si rogaba que te quedases a mi lado en lugar de ver tu espalda partir una vez más.”
No le gusta ser una criatura cruel, no como la gran mayoría de sus pares en los Harbingers, pero al parecer había aprendido bien su lección de hace cinco años: no debes confiar en los Dioses. La ultima vez que lo hizo, este mismo hombre que parecía afectado por su desdén, le había roto su joven corazón, uno que le había entregado cuando desconocía su verdadera identidad, y aunque ambos estuvieron tejiendo mentiras, Zhongli se había burlado en su cara completamente puesto que, para sus ojos divinos, Childe era un libro abierto. Todos sus secretos habían sido colocados en su mesa desde que hizo ese tratado con su Tsaritsa. A ella no podía odiarla, aunque esa mirada gélida no resguardaba tampoco ningún afecto convencional con él, aquella fría y gentil mano fue la primera y ultima en tocarlo con genuino amor después de ser rechazado por todos. - —Tu pareces afectado por el verano, luces enfermo — -fue directo con aquello, apretando sus manos en el respaldo de la silla, soltando y suspirando; como si sopesara las consecuencias que traería el sentarse o no. Odiaba caminar por el hielo frágil de un lago apenas congelado, temiendo el ser tragado por la oscuridad otra vez y morir ahogado. Una mano enguantada sube para acariciar su propio cabello rojizo, alborotándolo antes de sentarse frente al otro y escuchar lo que tenía que decir. Honestamente, creyó que aquello sería una reunión de negocios, pero al parecer tocarían temas del corazón y su Tsaritsa lo sabe, no es un tema que le encante. - —Morax — -su titulo se escapa de entre los dientes, ligeramente envenenado. Childe suspira, rascando ligeramente su nariz con el dedo índice. - —Zhongli — -ese nombre le quedaba mejor, aunque aun faltaba ese adorable honorifico que los niños de liyue le enseñaron para referirse a su superior, aun recuerda la dulce sonrisa que el otro mostro al escuchar un maltrecho “xiansheng” de su boca. Parecía hace mucho tiempo, lejano. Sin embargo, la esencia amargada del contrario le pone en alerta, su lobo interior queriendo extender sus manos y tomar las contrarias, cuidar y proteger, marcar como suyo… - —No te entiendo Zhongli, no sé ni siquiera quien eres detrás de la farsa que me vendiste y ese rito de las linternas fue… no fue exactamente una charla para comprendernos.
Un “ekk” abandona sus labios apenas recibe el golpe -muy esperado y justificable- para seguir con un tirón de orejas. Epel no se atreve a volverle a responder a ninguno de los dos, o decirles el típico “no son mis padres, ¿por qué les importa?” porque sabe que le iría peor. ❝ ¡Soy exactamente dos años menor que tú, ama’! ❞ Refunfuña, acariciándose la oreja cuando la sueltan, sintiendo el color de la vergüenza en la cara cuando sale Jack a colación. ❝ Otsh, que no estábamos haciendo nada malo. ¿Acaso ustedes dos no se iban a lo oscurito a darse unos becerritos? ¡Jack y yo también queremos morrear agusto! ❞
Vil tuvo que taparse el rostro un momento, para evitar reírse, porque no podía ser tan cara e' raja como para decir que él no había pasado por lo mismo con Leona. Luego volvió a observar al pelimorado, una ceja alzándose "—el problema aquí no es andar besuqueándose por las esquinas, o quién hizo algo primero y cuándo—" Ya que anda sublevado con ese argumento "—aquí el problema es que seguramente andabas corriéndole mano a Jack—" Y estaba seguro que así había sido, porque sino Leona no lo habría echado al agua así "—y tu, cariño... no estás en edad aún de ir a un entierro... y ya que te gusta hacer show mencionando mi relación con tu papá... él si esperó—" Y hasta que él tuviese la mayoría de edad, además.
Leona puede sentir la jaqueca trepándosele por la espalda, dejando salir un suspiro largo cuando Epel reclama algo muy certero, pero como personas que los chicos suelen ver con respeto y dignidad, Leona tiene que conservar ambas cosas para él y Vil. - —Corriéndole las dos manos a Jack, que también se llevará su cague apenas vuelva al dormitorio. Además, como dijo Vil… tienes permisos para algo, no agarres la pata cuando se te da la mano, mocoso — -le dio el permiso de visitar a Yuuri y los demás engendros de primero, claramente irlo a buscar y encontrarlo en una posición poco correcta le había sentado mal a Leona. No quiere echarle todo el carro a Jack, sabiendo que el más avergonzado y que se querría matar tirándose de un tercer piso era el alfa, porque bien conocía a Epel. El león vuelve a alzar la mano, sosteniendo la cabeza del menor entre ella y obligándolo a inclinarse. - —Ahora, discúlpate.
Para ser una entidad longeva con miles de año sobre el planeta y con cientos de muertes en sus manos en nombre de sus seres queridos y gente a su cuidado, esta era la primera vez que genuinamente sentía miedo. Miedo del futuro, de lo que podría pasar si esto se llevaba a cabo en medio del camino de Aether hasta dar con el Orden Celestial, dispuesto a defender su nación de ser necesario aunque… ¿Podría hacer si en su interior una vida se está gestado?
El té estaba listo, se había pedido unos días de descanso con la excusa que no se sentía bien, con la promesa de visitar a Baizhu cuando regrese para tranquilizar a la pequeña Hu Tao y no tenerla veinticuatro siete en su hogar. No es que le molestase, esa niña ha sido una alegría en su vida mortal y genuinamente la aprecia, sin embargo es demasiado lista y notaría los cambios en su persona (si es que no los ha notado antes y ha preferido no hablar del tema), lo que conllevaría a que los adeptus se enterasen de la noticia y bueno, sería imposible para él explicar sin que la fría roca se quebrase por completo. Alguien toca a su puerta cuando está sirviendo una taza, aquella de hierbas ayudaba con los síntomas y le distraía de sus propios pensamientos, esperando paciente una última vez para salir, seguramente su jefa se cansó de su ausencia y ha decidido visitarle. Pero no fue así, ese último sonido lo paraliza por completo, el agua había sobrepasado el recipiente y el sonido provocado fue lo que traje al dragón de regresa a la tierra, secando la mesa rápidamente antes de caminar hacia la puerta. Los pasos eran desesperados, ansiosos, podía sentir cómo sus ojos comenzaban a nublarse, habían perdido la esperanza que su mensaje llegase a él antes que la criatura naciera. La esencia a té endulzándose demasiado, tanto que podría ahogarse en la misma de no abrir la puerta.
“Ajax.” Lo llama por su nombre real apenas abre la puerta, abriendo la boca para decir algo más en vano, sus pupilas doradas escaneando la figura de quien ama con locura, buscando alguna nueva herida que requiera ser tratada por su persona. “Ah, yo—” quiere gritar, lanzarse a esos brazos una vez más y comprobar que es su mente jugándole una mala pasada como llevaba haciendo durante esos cinco años apartados por completo, mas se mantiene firme, temeroso a que la cercanía le asuste y se marche en barco nuevamente. Zhongli aclara su garganta varias veces antes de hablar. “Adelante, hice té de hierbas… ¿Te gusta? Puedo preparar otra infusión si deseas.” Dicho eso, se hace a un lado de la puerta, permitiéndole ingresa a su hogar. “Gracias por venir…”
Tartaglia muerde su labio inferior ligeramente, claramente ahora que ya estaba ahí frente a la puerta de la persona que más atesoraba, pero también quien más daño le había hecho en su corta vida, estaba nervioso. No obstante, tiene oídos agudos para detectar los pasos y su espalda se irgue, escondiéndose ligeramente en su capa de fatui antes de ser golpeado completamente en la cara por un aroma exquisito, dulce y perfectamente Zhongli que le abruma de inmediato. Tartaglia es un alfa, uno en su prime, no obstante, tempranamente había descubierto que su estatus y las esencias eran una molestia para su mayor adoración que era la batalla, optando por supresores en forma de parches para eliminar su esencia y claramente, hacerlo más débil a ser afectado por cualquier tipo de omega. Vivía en la guerra, claramente no podía darse el lujo de ser un alfa normal y corriente. Por lo que sentirse abrumado, le descoloca ligeramente. No sabe como traducir tampoco el aroma del otro, siendo tan Zhongli pero con un toque de algo más… - —No me llames de esa forma… — -Zhongli había perdido el lujo de dirigirse a su persona con su nombre, decidiendo el pelirrojo que eran solo dos sujetos que usaban sus nombres de diplomáticos. Pero no es una persona cruel, por lo que se siente mal de inmediato por quitarle ese lujo al otro, apretando sus labios y entrando en el recinto cuando es invitado, negando con la cabeza. - —Hace bastante calor en Liyue… realmente no me apetece nada caliente — -comenta, quitándose el abrigo y colocándolo sobre el respaldo de una silla. Es incomodo y odia esa sensación. Porque antes aquel lugar se volvió hogar, y la ultima vez que estuvo ahí, ambos se hundieron de nueva cuenta en la dulzura de una cama y palabras sosas que no estaba seguro tuvieran el mismo valor ahora. Childe se irgue en su lugar, alzando los ojos azules carentes de brillo con dirección al mayor. - —¿Qué sucede? Tu carta lucía extraña, para ser un hombre de muchas palabras siempre, aquello pareció un grito de ayuda de alguna manera.
Ay ora, casi había un sixteen a pregnant en su dormitorio y no sabía. Dios libre, toca madera(?)
Los días de partido eran, claramente, los que más disfrutaba. Tenía un poco la correa del cuello más suelta con respecto a sus horarios, la comida y la hora de dormir; pero como una criatura hambrienta de la vida de desorden que llevaba cuando estaba con Leona, solía irse a los excesos. ❝ Yuuri nos invitó a los de primero a su dormitorio… ❞ Comienza, cruzándose de brazos -claramente, cerrándose al regaño- y haciendo un gesto con los labios, entre un puchero y una mueca de disgusto. ❝ No estaba haciendo nada malo, ¿pa’ que le ponen tanto color? ¡No hice nada que ustedes no hagan a diario! ❞
El rubio observa la expresión de su pololo, y sabe que tampoco está muy contento de estar despierto a esa hora, luego le invitaría amablemente a dormir con él. Luego se toma el puente de la nariz y suspira "—primero, me vaí bajando el tonito, que aquí no soy tu amigo pa' que me hablí con tanta confianza—" Expresa con firmeza, observando al menor desde el sillón "—segundo, todavía eres un cabro chico que tiene que respetar los permisos que se le dan—" Frunció el ceño, porque ese adolescente era el más rebelde que recordaba en sus tres años en el colegio.
Le chillan las orejas inmediatamente cuando Epel levanta la voz, sin saber modular su volumen y rascándole incorrectamente su lado más “protector” con como criaban a ese niño. No duda en levantar la mano, propinando un zape detrás de la cabeza del otro y jalar la oreja más cercana. - —¿Qué te he dicho acerca de estar gritando como pendejo? No somos tus amiguitos para que nos hables tan golpeao’, escuincle baboso— -Leona sabía que los chamacos de Riddle solo traerían problemas, porque a esos si que les faltaba mano dura. Lo suelta, solo para empujarlo ligeramente y se acerque más a su housewarden. - —Le di permiso, y lo encontré con Jack muy… acaramelados.
@xuperbia @blacksvans
Vil estaba en su pijama, sentado en el sillón de la sala común con más sueño que cualquier otra cosa, pero se dedicó a mirar a los dos que tenía en frente "—entonces, ¿qué wea pasó?—" porque Epel debía estar devuelta hace horas atrás, no de madrugada.
Leona no era exactamente la persona más madrugadora, ni que se le pasara su hora exacta para irse a dormir, pero al parecer todas sus reglas perfectas con respecto a su sueño se iban por la borda por tres personas: Vil, Epel y Yuuri. - —Anda, dile que chingados estabas haciendo… — -bufa, con ese ronquido propio de un gruñido en el pecho.
Al principio no tomó en cuenta las señales de su cuerpo, atribuyéndolo a un malestar o la clara ausencia del otro lobo que complementaba el suyo tras reencontrarse después de tanto tiempo, despidiéndose una vez más a pesar que Zhongli ansiaba suplicarle que se quedase, que podía convencer a las siete estrellas de su amada región que quitasen cualquier orden de búsqueda en su contra y así, vivir juntos. O si Tartaglia prefería establecerse en su lugar natal, él estaba más que dispuesto a seguirlo hasta el fin del mundo. Sin embargo sus caminos son diferentes por ahora, quizás cuando todo el asunto del viajero se termine y Teyvat esté en paz al fin, puedan intentarlo nuevamente. El amor sigue presente, de lo contrario no hubiesen pasado esa noche juntos sin parar, perdiéndose en el cuerpo del otro y susurrándose las palabras de afecto más lindas de todas, mientras sus esencias bailaban sin parar, la brisa marina mezclándose con el té negro propio, endulzado naturalmente por tanta estimulación.
Lo que jamás imaginó es que esa noche sería decisiva para ambos y ahora... ahora debían tomar cartas en el asunto.
Un mensaje escrito a mano en el más fino papel que podía encontrar en Liyue fue enviado al otro lado del mundo, aquella región helada, esperando que el Fatui pasara de casualidad y la leyese antes que sea demasiado tarde.
𝐷𝑒𝑏𝑒𝑚𝑜𝑠 ℎ𝑎𝑏𝑙𝑎𝑟, 𝐴𝑗𝑎𝑥.
Tartaglia no había nacido como un alma libre, siendo alguien que amaba su casa, sus hermanos y el simplemente pescar en el borde de un lago congelado en compañía del hombre a quien solía admirar. Cosas simples, quizá su vida hubiese sido dirigida a un banalidad e inferioridad propia de los mortales, hubiese trabajado donde su padre en la pesca o la crianza de animales y formado una familia grande y acogedora en el lugar más frío del planeta. No obstante, su destino estaba escrito con sangre y en una caída al abismo, donde resurgió con una sed que no puede ser aplacada, su camino le llevó a pasar por monstruos y seres humanos por igual, pisoteando carne y hueso, bañándose en el liquido carmín de la vida misma. Era un alma libre, joven y de pocos modales, o es lo que solían decirle los adultos. Por ello, no era de sorprender que la mañana siguiente luego de un encuentro que no debió darse, volvió a tomar sus cosas, hizo sus labores como Harbinger y marchó sobe un barco donde la brisa marina embriagaba sus pulmones. No huyó, porque no es un cobarde, pero tampoco hubo promesas ni suplicas, ninguno de los dos se pidió quedarse o acompañar al otro, por ende, la despedida fue exactamente igual a la primera. Al menos, hasta que recibió aquella carta. Abandona el barco, hablando con sus subordinados de que aguarden y sin más, como una sombra y como fue entrenado, se inmiscuye entre calles aledañas y se dirige hasta la pequeña casa del contrario, no muy lejos de la gran ciudad, pero tampoco dentro de ella, mimetizándose entre su gente, pero sin dejar que ellos estén demasiado cerca. Asume, que así es como se siente ser un Dios entre mortales; cerca pero no igual a ellos. Toca tres veces, dos y uno pausado, como solía hacerlo para hacerle saber que es él y espera.
HC pt1 — Leovil
Send me a ship and I’ll tell you:
Who said “I love you” first
Definitivamente Vil. Creció en un ambiente donde decirse “te amo” estaba normalizado, su padre todo el tiempo que habla con él por teléfono se lo dice y Vil lo hace de vuelta. En cambio, Leona, vivió en un ambiente hostil en contra de él y de las muestras grandiosas de amor, por ende, le costaría más decir la gran frase.
Who would have the other’s picture as their phone background
Ambos. Vil tiene esa fotografía del periódico promocionando sus respectivos dormitorios, luego tendría aquellas que suelen sacarse para las revistas. Leona en cambio tiene un wallpaper random de bloqueo y toda la cara de Vil en la pantalla normal, es una fotografía profesional.
Who leaves notes written in fog on the bathroom mirror
Vil, es quien se despierta primero y sale a correr a la hora del diablo, vuelve y se ducha primero. Cuando Leona está despertando y entrando al baño, ya tiene su primer post it en el espejo del baño.
Who buys the other cheesy gifts
Vil. Es quien tiene capacidad y creatividad para hacer regalos silly, que va muy de la mano con los post it en el baño
Who initiated the first kiss
VIL, estaba tan horny on main porque Leona lo besara, pero como Leona es un caballero que no iba a tocarlo ni con el palo de una escoba hasta fuese mayor de edad, siempre esperó a que Vil diese las primeras señales.
Who kisses the other awake in the morning
Vil fdjksdds, es el que está despierto primero y ataca a su león perezoso con besitos para que despierta también.
Who starts tickle fights
LEONA. Le encanta “arruinar” algunos momentos de besos lentos picándole las costillas a Vil, porque su risa y sus amenazas que caen en oídos sordo, le parecen la cosa más hermosa del mundo.
Who asks who if they can join the other in the shower
Leona, él siempre se quiere duchar con Vil porque sabe que SIEMPRE terminan en momentos felices. Por eso mismo, a veces Vil se niega o le cierra la puerta en toda la cara.
Who surprises the other in the middle of the day at work with lunch
Leona también, sabe que Vil tiene un horario más ajetreado que el suyo. No hace las comidas él porque Vil tiene dietas muy específicas, pero si tiene chefs y restaurantes que sirven justamente lo que Vil come. Esas comidas siempre van acompañadas del ramo de flores más grande conocido por la humanidad.
Who was nervous and shy on the first date
Vil, después de decirle “animal” y conseguir la atención de Leona, y comenzaron realmente a tener citas, Vil sufría constantemente de esa timidez propia del gran primer amor. Leona lo encontraba adorable.
Who kills/takes out the spiders
Sabe que Vil es más que capaz de matar una araña, pero Leona suele capturarlas y echarlas afuera y es quien hace ese acto de servicio siempre.
Who loudly proclaims their love when they’re drunk
VIL DFJKDSLDS, se vuelve un chicle con Leona cuando está ebrio y siempre tiene que ser cargado, con tacones en mano y refunfuñando que debió beber menos.
sarah pidgeon and paul anthony kelly in love story (2026)