Sonríe con suavidad, observándola mientras camina con ella. “Entonces, si eres tan curiosa…” empieza, alzando una mano frente a sí y bajando un dedo con gesto juguetón. “Ya tenemos una palabra para describirte. Ahora necesito cuatro más.” ladea la cabeza, esperando llegar a conocerla mucho mejor esta noche. Cuando ella se detiene, él también lo hace. Asiente, bajando la mirada apenas un instante antes de volver a alzarla hacia ella. “Pensé que era importante hacerte la noche especial. No es gran cosa, en serio.” asegura con una ligera risa nerviosa, llevándose una mano a la nuca, rascándola sin mucha intención mientras desvía la vista a un punto indefinido por unos segundos. Frunce el ceño, un gesto leve que delata curiosidad más que desacuerdo, aunque este último estaba ahí de todas maneras. “¿Por qué dices que no lo mereces?” pregunta, volviendo a mirarla atención. “Solo hablamos una vez en el evento anterior, pero…” duda un segundo, dejando que el aire frío lo ayude a mantener el tono relajado, nunca había sido bueno con esto, pero lo estaba intentando. “Por cómo te veías, por cómo hablabas, parecías una princesa de algún reino de flores, sacada directamente de un cuento.” suelta finalmente, riendo suavemente al notarse lo cursi de su comparación, aunque no se retracta. “Así que, sí, no podía no prepararte algo especial.” confiesa, y esta vez es él quien deja que un leve rubor asome en sus mejillas mientras vuelve a caminar junto a ella. Asiente suavemente ante su pregunta, una pequeña sonrisa curvando sus labios. “Sí, soy de la casa Zafiro.” confirma, inclinando un poco la cabeza. “Le tengo un respeto enorme a Iris, aunque al principio se me estaba complicando bastante adaptarme.” admite con una breve risa, su tono relajado. “Mi modo de vida fuera de aquí es muy distinto, supongo que muchos me verían como irresponsable, pero me gusta pensar que solo soy un espíritu libre.” agrega con cierto deje de diversión, sus propios hermanos mayores regañándolo constantemente hasta ahora. “Soy artista, así que casi todo el tiempo estoy pintando o dibujando... También soy ligeramente desastroso.” confiesa entre risas “Creo firmemente que no hay mucho orden posible cuando hay pintura por todos lados.” guarda una de sus manos en el bolsillo del pantalón de pijama, acomodándose mejor antes de continuar. “Entonces somos lo contrario.” al menos en ese aspecto, el surcoreano detestaba tener que dormirse temprano. “Yo suelo pasarme las noches despierto y duermo por las mañanas, así que para mí esto es... horario normal.” tras una pausa, asiente lentamente,. “Te propongo algo, ¿sí? Si tú te quedas dormida primero, tendrás que dejar que te pinte. Solo un cuadro, lo prometo.” aclara con una sonrisa ladeada. “Pero si soy yo el que se duerme antes... puedes pedirme cualquier cosa.” Cuando ella ya está bien acomodada, él también se agacha para meterse en el fuerte, sintiéndose por un segundo como un niño otra vez. Sus manos buscan una de las bolsas de papitas que había traído, y la abre para ofrecérsela. “¿Quieres?” pregunta con suavidad, antes de inclinar ligeramente la cabeza. “¿En qué casa estás tú? ¿Te ha gustado hasta ahora?” mientras la escucha, saca una botella de agua también, abriéndola y tomando un sorbo de esta. "¿Cuál fue el último libro que leíste y te gustó?” pregunta con genuina curiosidad, él tampoco leía mucho, siempre juró hacerlo más pero nunca llegó a hacerlo. “Una que se me quedó muy presente fue Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Es un romance raro... no idealiza el amor, no lo hace parecer perfecto. Más bien muestra lo que pasa cuando te enamoras de alguien y no funciona, pero hay espacio para crecer, evolucionar y volverlo a intentar."