callcways:
Es casi lastimosa la pesadez con la que vira los ojos tras la corrección, hastío que le causa aquello que se le ha repetido un centenar de veces. “Como sea.” Para este punto, toda amenidad ha desaparecido de su semblante, más sin embargo, no se aparta, mantiene intacta la cercanía entre las dos porque le gusta, porque su cuerpo se ve atraído hacia ella como si alguna clase de magnetismo existiera entre las dos. “¿Ahora solamente tu querido Asher puede ponerte apodos?” Se burla, es amarga la sonrisa que tuerce sus labios, un gesto sardónico que le sabe mal cuando es dedicado a la menor. “Hm, ya.” Chasquea la lengua. “¿Es por eso que no me has invitado a unirme a ustedes todavía?” Añade aguijón a sus palabras sin siquiera quererlo, y lo detesta. Lo detesta porque está dejando a la vista su molestia, reproches que ha acumulado a lo largo de los últimos meses. Laura hunde sus manos en los bolsillos de su chaqueta y vuelve a girar los ojos. “No me vas a reclamar por haber besado a alguien más cuando tú vas y te follas a tu jodido novio todas las noches, ¿no?”
La mira de reojo por un par de segundos mientras habla, labios presionados formando una línea que evita borrar, misma que impide que diga alguna estupidez. Porque realmente se siente estúpida reclamando cosas que no pueden pertenecerle. No consigue evitarlo, una tenue risa cae de sus labios, y aunque no es tan alegre como otras veces, es genuina. Le causa gracia la actitud que toma la contraria, porque es similar a la propia. ❝Ya❞ musita, sintiéndose ligeramente culpable por fastidiarla así. Mano se aferra con suavidad al antebrazo de la fémina, se inclina un poco acortando aún más la distancia. ❝No es como que tú no te folles a otras personas ¿no?❞ imita el modo de hablar foráneo, mirada desciende a pétalos frente a ella y tiene que hacer un gran esfuerzo por apartarse, recobrar algo de la distancia eliminada anteriormente para no caer en la tentación. No obstante, segundos después tira con suavidad de su brazo y la obliga a rodearla con el mismo, escondiendo el rostro en su cuello. ❝No te enojes❞ murmura, labios juguetones depositan un beso en su mandíbula y una sonrisa se pinta en los mismo después, casi segura de que de aquél modo desviará el tema tocado; dejará de estar tan expuesta respecto a cómo se siente.












